“En la sanidad pública se ha avanzado, pero queda por hacer”. Dr. Sebastián Gallardo, Paliativos del Taulí

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“Escuchar, contar una anécdota o dar un apretón de manos puede ser mucho más efectivo ante el sufrimiento que la mejor de las morfinas”, comenta al vuelo el Dr. Sebastián Gallardo Quesada (Sabadell. 1956). Lo atestiguarían, indefectiblemente, familiares y amigos de los centenares de pacientes que ha tratado en la Unidad de Cuidados Paliativos del Taulí, de la que lleva años como responsable, ahora director clínco y, hace ya 26 fundó junto al Dr. Isidre Grimau y otros profesionales. Los primeros que, en pacientes ya sin  esperanzas de cura, se especializaron en aliviar y cuidar.

El Dr. Gallardo pertenece a una generación irrepetible de médicos sabadellenses. Antes que en la facultad se formó en el histórico Centro Juvenil de Ca n’Oriac, un piso de la Ronda Collsalarca en la primera planta de un bloque de viviendas sociales. Junto a la Asociación de vecinos, fue catalizador cultural y político no sólo del barrio, entre el fin del franquismo y el inicio de la transición . Por tanto, estuvo en la eclosión de los movimientos populares. Y el bachillerato lo cursó en el Casablancas, entonces instituto laboral con enseñanza de oficios.

“La experiencia de nuestros padres nos marcó mucho, diría que a toda la generación nacida en las migraciones de los cincuenta y los sesenta. Cambiaron radicalmente de vida y, una vez aquí, en las ciudades industriales, tomaron mayor conciencia del valor de la formación y los estudios, aunque ya la tuvieran de antes”, destaca. En su caso, como en tantos, animó los “esfuerzos y sacrificios que llegaron a hacer en mi casa para que fuera a la universidad. Lo que haya podido llegar a hacer y ser en la vida, se lo debo sobre todo a ellos”, insiste.

“Piensa que la Clínica la Salut dependía del Patronato Municipal del Hospital y Casa de Beneficencia. Se llamaba así. Y aún quedaba algo de aquel sentido de la “beneficencia”, recuerda el Dr. Sebastián Gallardo del que fue su primer quirófano y donde tuvo sus primeros pacientes

A la vez, en sus inicios profesionales llegó a conocer asimismo otra forma de practicar la medicina, quizá anacrónica pero generosa y no menos humana, también en lo humanitario. Formado como cirujano, su primer quirófano fue aquel que en 1927 proyectó el arquitecto sabadellense Josep Renom para la Clínica la Salut, los populares Eucalitpus. Espacioso y muy luminoso, con grandes ventanales sobre la “timba” del Ripoll donde, precisamente años después, familias obreras excavaron y habitaron cuevas. Los médicos lo recordaban bien.

“Piensa que la Clínica la Salut dependía del Patronato Municipal del Hospital y Casa de Beneficencia. Se llamaba así. Y aún quedaba algo de aquel sentido de la “beneficencia”, atestigua . Sus antecesores y compañeros, como él mismo, ejercían allí sin cobrar a veces, o con retribuciones bajas. Que algunos pudieran compensar en la práctica privada, y que a menudo fueran médicos de prestigio social y profesional, no les quita mérito. Lo vivían y sentían como un deber, como una parte más de la deontología propia de la medicina.

El Dr. Sebastián Gallardo no sabe precisar si la mesa de aquel quirófano era la misma que allí se estrenó cincuenta años antes, pero habla con orgullo de quienes fueron sus compañeros en los Eucaliptus: “El Dr. Jordi Bombardó, el Dr. Josep Santfeliu, el Dr. Ángel Corcuera, el Dr. Isidre Ayguavives…”. La Clínica la Salut contaba con ochenta camas, parte de las cuales estaban dispuestas en salas colectivas, de ocho en ocho, en una estampa más propia del siglo XIX, o incluso de antes, que del XX. Desde ahí, vio como se construía el Taulí.

"En la sanidad pública se ha avanzado, pero queda por hacer". Dr. Sebastián Gallardo, Paliativos del Taulí 1

Ahora en el edificio de la Residència Albada, donde la Unitat de Cures Paliatives se trasladó en 2016 desde el Pavelló VII Centenari, recuerda aquel fin de semana, 25 años antes, en que centenares de voluntarios encabezados por el alcalde Antoni Farrés contribuyeron a trasladar al edificio del Taulí, vacío hasta entonces, a los ancianos asilados en la Albada. Se consideró que, aún de construcción relativamente nueva, el edificio del asilo estaba afectado por aluminosis y, en efecto, fue sometido a una profunda remodelación.

Sebastián Gallardo participó como un voluntario más, No formaba parte de su trabajo. Aquello tuvo algo entre hecho consumado o ocupación, casi. El edificio del Taulí llevaba años por inaugurar, en medio de negociaciones entre la Mutua Sabadellense, la Universitat Autònoma, el Ayuntamiento, ministerios y conselleries de la Generalitat. Más que como un principio, él lo recuerda como una etapa o un momento de un proceso cuyos inicios situa en las elecciones municipales de 1979, las primeras de la democracia y de la alcaldía de Farrés.

“Todo empezó a cambiar a partir de las elecciones municipales de 1979, y desde entonces seguimos mejorando aunque, a veces, se encuentre a faltar el empuje popular, ciudadano, de entonces”, considera el Dr. Sebastián Gallardo. Emergieron, y se enfrentaron, cuestiones que en la sanidad pública ni se planteban, o sólo estaban esbozadas: la asistencia primaria y los médicos de familia, la planificación familia y la educación sexual, la salud mental en la escala local, la medicina preventiva, las drogodependencias y toxicomanías…”

Respecto a aquel momento, crucial, el Dr. Sebastián Gallardo y tantos más, no sólo médicos, evocan la figura del Dr. Josep Maria Plans, primer concejal de Sanidad con Farrés. En sus dos mandatos, en total ocho años, y entre la Clínica la Salut y el olvidado dispensario municipal de la calle Lacy, hasta poco antes del General Mola, lo que el Ayuntamiento gobernaba como sanidad entonces, se fundaron embriones de lo que ahora son plantas enteras del Taulí, con nueve de alto según se ve y cuenta desde la Gran Vía.

“Todo empezó a cambiar a partir de las elecciones municipales de 1979, y desde entonces seguimos mejorando aunque, a veces, se encuentre a faltar el empuje popular, ciudadano, de entonces”, considera el Dr. Sebastián Gallardo

Pero en Sabadell y más fuera del Ayuntamiento, en lo privado pero a la vez social, no se partía de cero. La Clínica Infantil Nen Jesús, de la Obra Social de Caixa Sabadell, fue un gran centro de referencia en cuanto a pediatría, y además creó toda una escuela universitaria de enfermeria, Epione, además del Centro de Medicina Preventiva Escolar. A su vez, la patronal Mutua Sabadellense era en la Clínica Santa Fe de lo mejor en traumatología y pionera en microcirugía. Además, la Clínica Creu. Con sus más y sus menos, todo ello fue al Taulí.

En el Taulí, el Dr. Sebastián Gallardo empezó en cirugía y terminó de internista. También es especialista en medicina interna. Y el desarrollo en España del Estado del Bienestar, tras los Pactos de la Moncloa con Suárez y su despliegue con Felipe González, hizo que la medicina paliativa llegara a los hospitales. Al Dr. Gallardo, la vida le llevó a ella, la medicina paliativa. “Aquí”, recuerda, “nos sirvió mucho el modelo creado por el oncólogo Xavier Gómez Batista desde el Institut Català d’Oncologia em el Hospital de Bellvitge, del Institut Català de Salut: Sanidad pública.

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La red de lo público, al Dr. Sebastián Gallardó le renovó lo vocacional en la profesión médica. “Antes, los médicos estaban sobre todo para sanar enfermos. Ahora, en Paliativos, tratamos pacientes a quienes ya no se puede curar, pero si ayudar y aliviar, que también es parte del curar. A ellos y a sus familias cuidadoras, que también sufren”, explica. Como en cualquier otra especialidad, obliga estar a la última en tratamientos y fármacos. Pero a este médico sabadellense, y no sólo por su temperamento y lo que ha vivido, siente como imprescindible la parte humanista de tal cometido.

Y porque le preocupan los familiares y amigos de los pacientes, además de los pacientes en si aprecia el valor de una sonrisa, o el de escucharles para ayudarles a resolver situaciones personales en el fondo, aunque en lo clínico lo personal se convierte en general. Las vidas y las personas tampoco son tan diferentes entre sí. Y así, en su cotidiano quehacer y desde la experiencia de las transformaciones sociales que ha vivido desde la sanidad pública, mira al futuro: “Se ha avanzado mucho, pero aún queda por hacer”, afirma.

“Tratamos con pacientes que estarían mucho mejor si ellos y sus familias contaran con centros de día públicos, sin ingresos hospitalarios, donde les cuidaran en las necesidades diarias. Entre la dependencia total y la asistencia primaria y los hospitales queda un margen aún poco tratado, muy importante”

Y pone ejemplos de lo que, a su entender, queda por hacer en la sanidad pública. “En Paliativos”, explica, “tratamos con pacientes que estarían mucho mejor si ellos y sus familias contaran con centros de día públicos, sin ingresos hospitalarios, donde les cuidaran en las curas, atenciones y medicaciones que deben seguir. Entre la dependencia y la asistencia primaria y los hospitales queda un margen ahora desatendido, muy importante”, observa.

“Me refiero”, concreta, “a pacientes que pueden vivir en su familia, que no necesitan estar ingresados en un hospital o una institución, pero que durante el día pasan tiempo solos en sus casas, mientras quienes los tienen a su cuidado están trabajando o en otras ocupaciones. Un sistema público de centros asistenciales de día mejoraría la vida de estas personas y de sus familiares, sobre todo en las rentas más bajas. Pero ésta aún es una cuestión poco tratado en despachos y medios”.

Habiendo vivido otros grandes avances sociales en la sanidad, anima nuevos horizontes.

Y, en lo político, el Dr. Sebastián Gallardo fue militante de las Joventuts Comunistes de Catalunya y después del PSUC, los comunistas catalanes, hasta la crisis de aquel partido en los ochenta. Militó después en el PSC. Fue vicesecretario general del sindicato Metges de Catalunya, y con él presidente del Comité de Empresa del Taulí hace ya quince años. También fue vocal en la junta del Col·legi Oficial de Metges de Catalunya y secretario de su Delegación en el Vallès. Si la medicina se debe a los pacientes, lo político a la sociedad.

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