El proyecto de 1926 para la Plaza España: ¿Por qué tardó 60 años en edificarse?

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Propuesta de edificación para la Plaza España de Sabadell, obra del arquitecto Josep Renom en 1926, y con el detalle de la fuente monumental que planteaba situar en el centro de la misma (AHS)

En 1926. la Plaza España como el actual Eix Macià quedaron perfectamente planificados y proyectada. Sobre el papel, claro está. Era, y es, un elemento clave en el Plan de Reforma y Ensanche que aquel mismo año, y afectando a todo el término de Sabadell, el entonces arquitecto municipal, Josep Renom, y su socio y discípulo Joaquim Manich resolvieron por encargo del Ayuntamiento. En 1928 fue aprobado por el Consistorio en Pleno.

La idea de Renom era clara, evidente Consistía, por una parte, en enlazar la carretera de Castellar con la Nacional 150, de Barcelona a Terrassa, evitando que el tránsito se atascara en las estrechas calles de un Sabadell que, a efectos urbanísticos, aún era del siglo XIX. De ahí resultaron la actual avenida Alcalde Moix y el Eix Macià. Aunque quizá con ajustes de dimensión, el trazado final con que se materializó hace apenas 30 años se corresponde a la perfección con las lines que Josep Renom trazó al dibujar el plano para toda la ciudad.

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La Plaza de España en el Plan de Ensanche y Reforma de Sabadell obra de Josep Renom y Joaquim Manich (AHS)

Del mismo modo dibujó el actual Passeig Sant Bernat, como un enlace entre la carretera de Castellar y la de Matadepera. Éste, además, lo concibió como eje de crecimiento de lo que debía ser Ca n’Oriac, y es aunque se construyera en términos y modos muy diferentes a los ideados por Josep Renom. Fuera del encargo municipal, y por tanto del Plan General, Josep Renom también proyectó en 1928 un plan para Ca n’Oriac, a cuenta de los propietarios de terrenos. Quizá por generoso en la anchura de calles, no les gustó. Y ahí quedo, sin tramitar.

La forma y dimensiones de la Plaza España, quizá la mayor de Sabadell, responden a aquel planteamiento urbanístico y a la visión de la época, cuando el tránsito de automóviles aún era incipiente pero definía el futuro. Se trataba, y finalmente se trata, de un distribuidor de tráfico, ahora más a escala local aunque las medidas sean exactamente las mismas que en el proyecto original. Tan sólo puede sorprender que tardara tanto en construirse. De hecho, hasta la de la Gran Via entre 1973 y 1975, la cual no entraba para nada en la idea de Renom.

El retraso, por decirlo así, se debe a las pésimas políticas de viviendas, además de las económicas y sociales durante el franquismo, a las que se sumó la degradación del urbanismo municipal durante aquel régimen

Entre 1926 y 1975, Sabadell multiplicó por 6 su población: De poco más de 30.000 a casi 180.000 habitantes. Razón de más para plantearse la pregunta. La responde la crisis de vivienda que provocaron las leyes de alquileres y las políticas económicas del primer franquismo, el de la autarquia. Las viviendas populares pasaron a ser escasas y se convirtieron en muy precarias, con la proliferación de barracas, estadas, realquilados y en Sabadell incluso cuevas. La inmigración, al caso, fue una causa sólo secundaria, magnificada eso sí por visiones muy ideologizadas y, de hecho, xenófobas.

En esas condiciones, las viviendas populares se improvisaron desde la precariedad, a menudo la autoconstrucción, y fuera de los planes urbanísticos. Incluso en lugares como Can Puiggener o Torre Romeu donde nunca se planteó construir, ni nunca jamás lo hubiera proyectado ningún urbanista o arquitecto. Joaquim Manich, coautor del Plan General de 1926 y a la vez arquitecto municipal en el primer franquismo, sucesor de su maestro Josep Renom que falleció en 1931, se limitó a contemplar desde su despacho aquel inesperado caos urbano, sin capacidad de reacción y con un régimen que se inhibía de su normativa.

Entre lo que era el núcleo urbano en 1926 y los barrios surgidos en el primer franquismo, muy lejanos, surgieron amplias franjas por edificar entre los 50 y los 60, en el momento de desarrollismo del segundo franquismo, en el término acuñado por los historiadores. De ahí, la Concòrdia, Termes, Sol i Padrís o Via Alexandra, entre otros barrios de esta otra época. Torreguitart, el barrio de plaza España, pudo haber sido uno de ellos. No lo fue porque la junta de compensación formada para urbanizarlo quebró en la crisis de los 70.

De ahí, los terrenos pasaron a un gran banco, en condición de acreedor, y este a su vez los ofreció al Ayuntamento en 1980, con un Antoni Farrés recién entrado en la alcaldía. Le faltó tiempo para comprarlos, a muy bien precio por cierto, y en una decisión muy anticiclica, promover en ellos la mayor operación de vivienda pública en la historia de Sabadell. Por lo anticíclico, sorprendió a la Generalitat también recién restablecida, que sin embargo se implicó en el proyecto, con el que debutó en las viviendas sociales.

Y así fue como entre 1982 y 1985 se edificó finalmente en la plaza de España y, con ella, el barrio de Torreguitart. El Eix Macià, su hermano en el Plan Renom-Manich de 1926, tardó un poco más. Tampoco mucho. Esta distancia entre proyectos y realizaciones tampoco es tan extraña en el urbanismo sabadellense. Las rondas de Sabadell se proyectaron hace más de 60 años y sólo se ha construído la mitad de ellas.

La culpa, en este caso, hay que anotarla a la maléfica Gran Via, auténtica aberración antiurbana que destruye el funcionamiento de la ciudad, la vida.

Y el mérito de vindicar al Josep Renom de la Plaza España y el Eix Macià hay que añadírselo al arquiecto Manel Larrosa, artífice del urbanismo municipal en los primeros 8 años de Antoni Farrés en la alcaldía. También al propio Farrés, claro está. Y asimismo al historiador del Arte Josep Casamartina, que redescubrió y puso en valor los planos y dibujos de Josep Renom como autor-comisario de la exposición Josep Renom, Arquitecte que en el 2000 le dedicó la Fundació Bosch i Cardellach

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