El “Miedo” de Albert Pla llena La Faràndula porque lo vale

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Albert Pla en La Faràndula (Helena Torrent-El Dia de Sabadell)

No podia ser de otra manera, De la misma forma que llena teatros en Catalunya, Sudámerica y la península ibèrica –por mucho que se queje de ser denostado por las ‘Españas’-, Albert Pla puso a rebosar La Faràndula. Y no porque sea de Sabadell –los localismos no le interesan a él ni a nadie-, sino porque lo vale.

Más allà de que este artista provoque fascinación o rechazo –gusta o no gusta, pero jamás deja indiferente-, la propuesta escénica nada tiene de simple. Se trata de un espectáculo altamente cuidado y sofisticado, con unas proyecciones pavorosamente impactantes, diseñadas por los colectivos Nueveojos y Mondongo, a la medida de la atmósfera inquietante que transmite el montaje, donde Pla se mueve con la precisión milimétrica que requiere forme parte de un enorme ‘mapping’ en el que puede viajar en coche, volar, subir escaleras, quemar circos, acceder a tétricas estancias…

Algo así como un ‘video-juego’ de miedo, en el que Pla es el único protagonista humano. con el aderezo de centelleantes efectos visuales y titiritantes efectos sonoros y, sobre todo, con las canciones de nuevo cuño –compuestas mano a mano por Albert Pla y Raül Refree´-, que dan sentido y mensaje al, montaje, y que tiene en el miedo su elemento vertebrador.

Un disco del mismo titulo que el espectáculo ha salido a la venta –se ofrecía en el vestíbulo de La Faràndula a grito pelado-, donde figuran todas las canciones de la representación menos una, «Diarrea mental», pues este tema forma parte de su álbum «No solo de rumba vive el hombre», y los derechos los tiene la multinacional BMG Ariola.

Un hecho que solo apreciaron los muy seguidores del artista, aunque disculpable porque algunos de los espectadores asistentes, así como de los informantes, todavía iban en pañales cuando Pla lanzó aquel mítico CD en el olímpico 1992.

Si alguno de los espectadores de estética ‘cupaire’ –que los había, y bastantes- buscaban mensajes políticos, combativos o reivindicativos en «Miedo», tal vez los encontraron porque la imaginación no tiene límites –ni tampoco la diarrea mental-, pero lo cierto es que en este espectáculo –no así en el anterior “Guerra”, que tenia como aliado a Fermín Muguruza-, no se aprecia ninguna referencia al polítiqueo patrio o procesista, ni siquiera envuelto en el celofán de sutilezas que a veces nos sirve con lacito el artista sabadellense.

Fotos: Helena Torrent/El Dia de Sabadell

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