La rueda de reconocimiento determina la libertad provisional de 4 de la manada de Sabadell: Y así está la ciudad

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Falta de pruebas. Esta tarde han trascendido noticias del auto judicial mediante el cual quedan en libertad aunque con cargos cuatro de los ocho presuntos integrantes de la llamada “manada de Sabadell, a causa de la violación en grupo sufrida por una joven de 18 años, en la madrugada del domingo pasado.

Aún demostrando “entereza” en la declaración, como así destaca el juez instructor del 2 de Sabadell, la joven sólo acertó en una de las cinco ruedas de reconomiento a las que se la sometió. En estas otras cuatro señaló a personas que nada tenían que ver con los hechos. ¿Y? Un lugar oscuro y confuso, altas horas de la madrugada, lo que padeció…

Sobre el valor probatorio de las ruedas de reconocimiento, en Sabadell y en violaciones hay un caso de manual: el del multiviolador García Carbonell,vecino de Ca n’Oriac que condenado hasta 2025 salió en libertad en 2013 en virtud de la anulación en Estrasburgo de la llamada Doctrina Parrot, habiendo cumplido solo 4 años de carcel.

Precisamente un marroquí inocente, Ahmed Toumouhi, pasó 18 años de prisión porque, dado su parecido físico con el sabadellense, fue señalado en una rueda de reconocimiento. Firmó su sentencia la actual ministra de Defensa, Margarita Robles, entonces magistrada. Y tal vez por ello, no lo es de Justicia.

Una vez puesto en libertad, García Carbonell volvió a violar y, por tanto, ha vuelto a la cárcel. Los pecadores y los justos. Y ya en lo bíblico, lo de las piedras. La fiscalía ha pedido la prisión preventiva para los cuatro ahora en libertad provisional, dado el riesgo de fuga. Y aquí una pregunta: ¿Se les ha concedido porque están empadronados en algún domicilio? Y éste: ¿ocupado?

El ahora encarcelado sería el tercero que violó a la víctima, según el correspondiente auto judicial. Pero aún así el más identificable. Durante la noche del sábado fue persiguiendo a la víctima. La chica la pasó junto a un amigo de nacionalidad italiana, charlando en diversos bares. Este amigo la acompañó un trecho, camino de la casa de la chica, y se despidieron antes de llegar a la misma, suponiendo que el hasta entonces acosador había desistido.

En ese lapso, con la chica andando sola, la atacó aquel hasta entonces acosador. Se trataría del único encarcelado, según el auto del juez instructor. La forzó y llevó a unos bajos de la carretera de Terrassa, ocupados y por ello habitados, donde en tiempos hubo una sucursal bancaria y donde se produjo la violación múltiple, efecto “manada”, ante otros hombres allí presentes. Todo a oscuras, y violento evidentemente.

El suceso de este fin de semana actúa como una especie de espejo retrovisor. Da una imagen de este Sabadell donde se sobrevive: Naves ocupadas durante años por elementos activos en la pequeña delincuencia, con daños consiguientes a vecinos. Y más que tolerancia o connivencia…  Sea o no el caso, no se puede actuar por encima de las leyes.

Peor que sórdido. Por los hechos y por el escenario. De la carretera de Terrassa a la nave de Can Feu donde los Mossos efectuaron las detenciones, lugares de un Sabadell muy degradado en sus espacios públicos y asimismo en infinidad de inmuebles, abandonados. La crisis general, en efecto, pero en lo específico y local, peor que dejadez. “Tot s’encomana…”, del dicho.

La víctima consiguió huir. Una pareja de regreso a su casa la vió, socorrió y también reconoció al ahora encarcelado. Después, los twitters municipales de la tarde del domingo, lo del miércoles con la intervención municipal en antiguas fábricas ocupadas, el acto “oficial” del lunes presidido por una pancarta sin firmar, pintoresca e inverosímil Adjetivarlo no es fácil: Por incoherente, ¿desconcierto?

Habrá habido momentos quizá aún peores en la historia de Sabadell. Y quien suscribe, por ya viejo, recuerda perfectamente alguno de ellos, allá por los setenta entre el fin del franquismo y la transición. Lugares donde se repetían agresiones sexuales, de lo que ahora es la Gran Via, aún con tren, o el camino de obreras a fábricas, en la actual Zona Hermética.

Un panorama de ciudad. El suceso de este fin de semana actúa como una especie de espejo retrovisor. Da una imagen de este Sabadell donde muchos solo sobreviven, incluso el periodismo, y aquí esto: Naves ocupadas durante años por elementos activos en la pequeña delincuencia, con daños consiguientes a vecinos. Más que tolerancia o connivencia…  Y sea o no el caso,  no se puede actuar por encima de las leyes. Pero cuando ya hasta la Constitución es objeto de escarnio…

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