Profesionalidad en la Policía Municipal

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En el depósito de detenidos de la Policía Municipal solo hay encausados por dos tipos de delitos: violencia de género y tráfico. La comisaría de Mossos d’Esquadra tiene otro “depósito”, para el resto de delitos. El del “depósito” es un tránsito, entre la detención en sí y la decisión de los jueces, que deciden el traslado a cárceles o la libertad de los afectados.

Ante la noticia del intento de suicidio sucedida ayer, en el “depósito” de la Policía Municipal, el delegado sindical de SPL-CME ha mantenido el más riguroso silencio respecto a por cual de los dos tipos de delito está detenida la persona que intentó quitarse la vida. Por parte de El Dia de Sabadell, sólo la pregunta, sin insistir. Y que el policía se niegue a responder, muy comprensible.

Se trata de un detenido por violencia de género, o doméstica. Horas después que El Dia de Sabadell haya dado la noticia, sin entrar en ese detalle, se ha sabido a través de otro medio local que sí ha dado este dato como noticia, y al respecto del detalle cita fuentes del gobierno municipal. Y aquí lo sensible: La diferencia, en lo responsable y además sensible, entre un policia ,funcionario, y los políticos, en el gobierno.

Por parte del agente de la Policía Municipal que ha dado noticia de lo sucedido (una sucesión de fallos en la seguridad de los detenidos: cerraduras, videovigilancia y, aunque lo obviara, seguramente falta de personal, que de todo ello la noticia) el delito previo de esa persona es un detalle irrelevante. Y además afecta a un tercero, el detenido, que aún detenido es dueño de su intimidad.

No hubiera sido la primera persona que se suicida en el tal “depósito”. Y aquí, en ello, lo del oficio en los policías. En la memoria, un sabadellense licenciado en Exactas, que en la “violencia de género” en el decir de ahora, se suicidó en la jefatura de la urbana, entonces en la que dicen Plaza del Gas (de Espartero hasta el franquismo). Sufría crisis esquizofrénicas.

En aquel entonces, como 30 años, aquel sabadellense estava en el tal depósito a la espera de ser trasladado al psiquiátrico Pere Mata de Reus. Como que antes otros detenidos se habían fugado por el techo, porque el depósito de presos estaba en las “golfes” de aquel caserón, a alguien se le ocurrió cubrir las celdas con una reja. Y, cinturón mediante, ahí se ahorcó.

Farrés, entonces alcalde, reaccionó: Muy a su manera. Además de conocerle a él y a su entonces esposa, ésta a punto de morir en una de las agresiones de su entonces conyugue, sintió su responsabilidad de alcalde: Movió lo indecible para que los ayuntamientos, y en ellos sus policías municipales, dejaran de hacerse cargo de detenidos. Lo consiguió sólo en parte, y a posteriori. Lo que se llama “delincuencia común” pasó a los Mossos, cuando se desplegaron los Mossos.

Vigilar es una cosa, y custodiar otra, no menos comprometida. Y allá el filósofo Foucault y su “Vigilar y castigar” (“Surveiller et punir”), o su amigo y colega, y además marxista más ortodoxo, Louis Althuser, que por esquizofrénico mató también por aquellos años a su esposa Helène, y lo narró en su abismal “L’avenir dure longtemps”, más enjundioso que lo de su discípula Marta Harnecker, más teórica y desde luego doctrinaria en un cierto marxismo.

De lo de Farrés con el depósito de detenidos de la Urbana, hay abundantes noticias en las hemerotecas. Además de un hecho cultural, que desde luego que sí y no porque lo dijera Zapatero, en las violencias domésticas hay también mucho de salud mental. En ello, iría la discreción del sindicalista de SPL-CME. Y el saber, y oficio, de él y con él sus compañeros policías.

Aquel sabadellense que se suicidó en el “depósito” de la Policía Municipal, había sido antes motivo de un escándalo político. En aquellos días que agredió a su esposa, con un hacha de carnicero con la que le fue directo al craneo, decía que ella era entonces amante de un político local del PSC. Delirio y patología. Lo cierto es que ella y el político ni se conocían.

Pero como el después suicida lo solía decir y repetir en el vecindario, pues alguien lo dió por cierto. Y aquí lo sensible: A raíz de una de sus agresiones, trascendió como noticia en un despacho de la agencia EFE, publicado como noticia en 1981 o 1982 en diarios que ya no existen ni apenas se recuerdan, El Noticiero Universal entre otros de entonces.

Se desmintió, claro, pero “el mal ja estava fet“. Y siguieron más. La patética revista Arraona, municipal de los museos y archivo, modelo de sectarismo, falsedad, ignorancia y virulencia, publicó después que aquella falsa noticia salió de Diari de Sabadell, lo cual no fue asi nunca porque, entre otras razones, quien aquí subscribe era allí entonces el redactor de sucesos.

Y, peor aún: La tal revista municipal, que se dice “histórica” atribuyó aquella falsa noticia, con graves consecuencias en lo político además de lo íntimo emocional y lo del honor y lo público, a un periodista ya jubilado que entonces ni trabajaba en Sabadell, pero en efecto había sido redactor jefe de aquel diario local, entre 1970 y 1982. O sea, ni al redactor de sucesos.

Esto último es una digresión, que quizá no venga al caso. Solo porque en lo subjetivo lo evoca la sabia y profesional discreción del urbano que, a la pregunta de El Dia de Sabadell, se niega a decir el delito del hombre que ha intentado suicidarse en la Jefatura de la Policía Municipal, y sobrevive gracias a otros policías que le salvaron la vida. Un silencio de lo más comprensible, claro.

En contraste, la tal vez frivolidad de otros. Pero no se trata de presumir a costa de los tal vez errores o faltas de otros. Es evidente que el policía y delegado sindical que con tanto oficio de policía ha sido fuente informativa de El Dia de Sabadell, no sabe de aquellas historias. Su actitud, sin embargo, está en la experiencia y profesionalidad de la Urbana. Los oficios, tambíén el de policía, se forman en el aprendizaje que, más que por años, se debe a lo vivido y transmitido por toda una sucesión de generaciones.

Los detenidos también necesitan protección. A este, le han salvado la vida y, por su parte que no la de los políticos, incluso han intentado salvarle la dignidad personal. Y respecto a la pregunta, en los términos que la planteó El Dia de Sabadell, en el mismo sentido: Saber, para valorar. El silencio del portavoz policial-sindical, Xavi Bartrolí, elocuente: Profesional. Aquí, en El Dia de Sabadell, se entendió perfectamente. Y por ello, ni se insistió.

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