Viene San Valentín: ¿Ligan los vallesanos y vallesanas en el Silicon Valley?

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Por fin llega el Dia de San Valentin, también conocido como el Dia de los enamorados. En esta parte del mundo desde donde os escribo y donde hay bastantes latinos (al fin y al cabo es California), se abarca más y se incluye a los amigos: Dia del amor y la amistad.

Fluyen los bombones envueltos en papel de plata rojo o rosado, los ositos perfumados y las flores manicuradas…y por otro lado se celebra el opuesto Dia del ‘single awareness‘ (algo así como dia de la concienciación de la propia soltería, unas veces buscada, otras impuesta, muchas detestada.

Pero…cómo conseguir pareja cuando eres, digamos, un vallesano o vallesana trabajando y viviendo en el (Silicon) Valley? “El patio está fatal“, nos cuenta Ana, que estudió telecos en la UPC y tras dar varias vueltas por el mundo y un divorcio a cuestas acabó por estos lares intentando ligar de nuevo a los 40 y algo.

“Aqui las apps de contactos se llaman ‘online dating apps’ y las super populares son Tinder – para los que solo buscan rollo-, OK Cupid y Plenty of Fish para los que no quieren gastar pasta en el asunto y luego Match que ya es un clásico. eHarmony ha quedado muy carrinclón”.

El ghosting (desaparecer después de haber entablado una relación más que cordial, sin dejar huella, ni pistas, vamos desaparecer del mapa) está más que asumido

¿Pero se liga o no se liga? ¿Se encuentra al amor de nuestras vidas? “Eso depende”, cuenta Cova, una exmaestra visitante de Palencia con muchas amigas en Sabadell de su época de jovencita deportista”. “Conocí a gente majisima para salir por ahi, pero también te llevas muchos desengaños porque al final te sale la vena de querer que te quieran y cuando te hacen el ghosting, duele mucho”.

El ghosting (desaparecer después de haber entablado una relación más que cordial, sin dejar huella, ni pistas, vamos desaparecer del mapa) está más que asumido. “Yo soy más de fading“, asiente la maestra. “Si no me gusta una persona y no se lo quiero decir pues voy lentamente dejando morir la cosa, no respondiendo a tiempo, cancelando citas, etc”.

Tiempo y lugar son dos factores importantisimos a tener en cuenta en una zona geográfica donde viene gente de todas partes del mundo con dos objetivos claros: conseguir el mejor trabajo que se pueda en tecnología y ser emprendedor. Para ser competitivo, hay que echarle horas y ganas…lo cual resulta bastante incompatible con socializar (en linea, ya ni hablamos de encontrar a alguien en la parada del bus o en el metro, eso ni existe en un mundo casa-coche-trabajo-repetir).

“Hay que maximizar a tope el tiempo. Yo veo lo de conocer a gente como una inversión y no estoy para perder el tiempo que ya me escasea de por si”, nos cuenta otra teleco catalana cuyo nombre prefiere omitir porque le obsesiona la privacidad.

Pedirle al marido potencial de turno que le pase su enlace de Linkedin es lo más normal del mundo en este valle un tanto desalmado

Por eso ella usa Bumble, una app donde las mujeres dan el primer paso y deciden a quien contactar. “Es más directo, vas más al grano. Yo tengo treinta y pico, quiero casarme y tener hijos, lo he tenido que posponer todo por dedicarme a mi doctorado y mi carrera profesional. Tengo mucho que ofrecer y pido eso o más de mi futura pareja”.

Pedirle al marido potencial de turno que le pase su enlace de Linkedin es lo más normal del mundo en este valle un tanto desalmado. “Si veo un perfil que no me encaja, o tiene un trabajo en una de las grandes, no me interesa”, dice sin titubeos.

La distancia es otro factor crucial. Se vive en una zona donde para ir de San José a San Francisco te puedes tirar hasta tres horas de ‘commute’, con un tráfico demencial (y unos conductores no siempre muy predecibles) cuando lo normal seria hacerlo en una. Eso, unido a las interminables jornadas laborales de muchos hace que se limite el número de candidatos y candidatas potenciales a ganarse el corazón.


La competitividad no sólo es laboral. En un crisol de culturas como este, hay personas de todos los lugares de mundo, para todos los gustos. Eso tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Las que más se quejan son precisamente las chicas mediterráneas. Nos cuenta Renata, una italiana que hizo su Erasmus en la UAB hace un par de décadas: “soy vieja a los 45 en esta zona, tengo personalidad del sur de Europa, eso mete miedo a muchos hombre de aqui.

“Las chicas asiáticas se llevan la palma. Si te gustan los chicos blancos, olvidate, van con las asiáticas; si te van los negros, olvidate, son bien escasisimo en el Silicon Valley. De lo que no te puedes olvidar es de los indios. La mayoria de perfiles en las apps de contactos son de chicos de la India, pero luego cuando los casan ya se les acaba el asunto. Te usan como práctica”, se queja esa italiana escarmentada.

Lo primero que hacen cuando entras a trabajar en una empresa de aqui es pasar un cursillo de como tratar a las personas del mismo sexo o del contrario

Al parecer, las quejas abundan más que las alegrías. Y no solo para las mujeres. Los hombres de cierta edad que están solteros en este mundillo también se topan con el factor cultural. “Yo soy de la cultura de ser agradable con las chicas, decirles que les queda bien esto o lo otro”, dice Alfons, ingeniero de software de 45. “Cuando trabajaba en una empresa de Sant Cugar, conocer pareja en el trabajo era lo más normal del mundo.

De hecho, muchas parejas que conozco se han conocido en el entorno laboral”, apunta.
” Pero aqui nos han convertido en la generación del miedo. Lo primero que hacen cuando entras a trabajar en una empresa de aqui es pasar un cursillo de como tratar a las personas del mismo sexo o del contrario. Entre otras cosas, cualquier roce o mirada o malentendido puede ser causa de denuncia. Asi que nadie se atreve ni a mirarle a los ojos a nadie. Es impresionante”. Su amiga, la chica que nos hablaba de Bumble, se rie y asiente “Asi es. A mi me habian vendido este lugar como Man Jose pero nada que ver…al menos nunca en el trabajo”.


De todos modos, quien pasa una velada de San Valentin solo es porque quiere. La mayoria de los expats viven en complejos de apartamentos con salas de juegos, salas de ocio donde juntarse a comer y ver la tele y, lo más candente, las ‘jacuzzi nights’ donde entre las burbujas del agua y las del cava disimulado en vasos de plástico se consigue conocer a más gente y con menos ropa sin moverse de casa.

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