La cúpula del Sabadell hace caso a Josep Oliu y se vuelca en comprar acciones del Banc, confiando que suban

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Josep Oliu, en la Cambra de Comerç i Industria de Sabadell, el pasado 21 de enero (Helena Torrent-El Dia de Sabadell)

Lo de predicar con el ejemplo o, mejor dicho, lo de creer en uno mismo. Empezando por el consejero delegado, Jaume Guardiola, la cúpula directiva del Banc Sabadell se vuelca ahora en comprar acciones de la entidad. Las noticias afirman que Jaume Guardiola, en concreto y de su bolsillo, acaba de invertir  medio millón de euros en ello.

Y el director general, José Luis Negro, unos 85.000 euros. En el consejo de administración, David Vegara, Tomás Varela, Miguel Montes y Manuel Valls han comprado por valor, ahora, de 237.000 euros, sumando a los cuatro. Para hacer subir la cotización del Sabadell, en una maniobra especulativa alcista, no bastaría con esos 800.000 euros. Por ahí, sí que no.

La noticia, que lo es, corre por la prensa, aunque en algunos medios se reduzca a esos apenas 800.000 euros, con los que no se levanta la cotización del Banc Sabadell, por mucho que hayan caído las acciones. Se trata del valor del gesto, al caso muy sabadellense. Quien propone una inversión, argumenta cuando es él mismo el primero en invertir. En la historia local, también financiera, hay ejemplos.

Cada día que el valor baja es mejor la inversión en acciones del Sabadell“, dijo Josep Oliu, su presidente, cuando hace apenas doce días presentó los resultados del ejercicio 2018. Comprar acciones es, en este caso, un gesto sobre todo personal de los que a fin de cuentas están dentro y por ello mismo conocen desde dentro como está el banco.

La situación retrata, en efecto, cómo está el Sabadell: en un trance o punto de inflexión, en el decir de los lenguajes de lugares comunes. Como explicó Josep Oliu hace tres semanas en la Cambra de Comerç i Indústria de Sabadell, los bancos no son el negocio que habían sido, en lo fundamental por los tipos de interés casi nulos del emisor, y aquí el Central Europeo.

A esta coyuntura, al Sabadell se le han añadido sus problemas con la absorción (migración) del británico TSB, que ha roto con la brillante trayectoria de absorciones del banco que se fundó en 1881, entre la calle Sant Quirze y la plaza que entonces era de Espartero, la del Gas en el decir de ahora. Aquí, en el TSB, 465 millones de euros de sobrecostes en la operación.

Pero el Sabadell da por resuelto el contratiempo, que además de afectar a las cuentas dañó el servicio del TSB a sus clientes, y con ello la imagen. Al banco británico, le colapsó durante la fusión todo el sistema de banca digital, que el Sabadell como matriz ha debido rehacer de nuevo. Ahora, según Oliu y 486 millones mediante, el TSB es el mejor en este aspecto.

Las acciones del Sabadell están en mínimos históricos, y no solo de aquí lo de “cada día es mejor la inversión en acciones del banco que lleva el nombre de la ciudad. Las expectativas de alza en las cotizaciones son el argumento definitivo. Se basan en la capitalización a raíz de la venta de la inmobiliaria de Solvia, con sus activos tóxicos, y en la prevista alza de tipos.

El Sabadell tiene, a raíz de estas ventas, más dinero en caja, dinero que a su vez se pagará más a los ahorradores, al tiempo que cobrará algo más en los intereses a quienes les conceda créditos y con todo ello, mejores márgenes, dará mayores beneficios a los accionistas. En ello se basan los vaticinios de Oliu y el compromiso de su cúpula, que le dan la razón rascándose sus propios bolsillos.

En medio, queda el temor a una opa. La perdida de valor sufrida en bolsa por el Sabadell, lo haría apetecible a otros bancos con afán de expansión. Oliu la desmitió, en la Cambra y ante los accionistas, observando como, salvo el caso TSB, los males del Sabadell son los del sector. Ahora mismo, viene a decir, nadie del ramo está para comprar otros bancos.

Para Sabadell una buena noticía, aunque de momento se ilustre con un gesto. El Sabadell es el banco que mejor conoce las empresas locales y, de toda la vida, el más eficiente cuando se trata de financiarlas. En lo cultural, apoya a la Simfònica, la Òpera o la Col·lecció Textil Antoni de Montpalau, de donde surge el proyecto del Museu del Teixit en Artéxtil.

En lo cultural, pues, instituciones y proyectos absolutamente estratégicos, más allà de las decisiones de los gobiernos municipales de turno o, y aquí en el poder real, los funcionarios. En la economía productiva, el compromiso del Sabadell con Sabadell es aún mayor. Es su labor y, desde 1881, la base de su trayectoria. Y si los responsables invierten de su bolsillo…

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