“Bridget, aquí me gustaría verte… bonita”, el libro de una vallesana que triunfa por el mundo

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La terrasense Silvia Navarro Solvas, 51, está triunfando de lo lindo no solo en la peninsula ibérica sino que también  esta gustando muchísimo entre las latinas de los US. Su libro “Bridget, aquí me gustaría verte… bonita” "Bridget, aquí me gustaría verte... bonita", el libro de una vallesana que triunfa por el mundo 1“, autopublicado en Amazon, gusta porque nos llega a todos en esta última década de amor en los tiempos de Tinder. No hay nadie que no haya probado las apps de contactos que no haya vivido alguna anécdota similar.

-Cuéntanos un poquito acerca de ti y de cómo te interesaste por la literatura

Madre divorciada de dos fieras pre-adolescentes y secretaria en una multinacional desde hace 25 años.  Sin deporte no sé vivir, primero hice pesas, después vinieron los entrenos funcionales y ahora carreras de obstáculo tipo Spartan. Estudié y trabajé durante unos años como programadora, me fui de España a vivir a Holanda por amor, pero descubrí que soy muy Mediterránea… volví y empecé en la multinacional. También he estudiado diseño gráfico y caligrafía… vendo mis diseños en alguna página web.

Lo de escribir creo que es más una forma de terapia que siempre me ayudó a ordenar lo que sentía. Desde que puedo recordar he usado un bolígrafo para trasladar mis luchas internas a un papel (donde parecen menos graves, más fáciles de gestionar). Me gusta mucho leer, pero reconozco que no leo tanto como debería (¡¡no me queda tiempo!!)

-El título de Bridget me imagino que viene por aquella película tan famosa. Desmóntame el mito y dime en qué se parece o no a lo que nos muestran en el cine.

El título viene porque Bridget (Jones) me parecía un personaje cercano a las mujeres “normales”. Esas que a veces metemos la pata, nos sentimos poco capaces de gustar a quien nos gusta y no somos (afortunadamente) nada perfectas.

Bridget somos un poco todas… con la diferencia de que en las pelis no habían explotado aún las redes sociales y las apps para ligar, con lo cual, el cuento ha cambiado sustancialmente. “Aquí me gustaría a mí ver a Bridget” era lo que yo les decía a mis amigas cada vez que nos pasaba algo que nos descolocaba totalmente. Y acabó siendo el título, sin más.

Y sí, me gustaría ver a “Bridget”, esa chica divertida, torpona, un tanto ingenua, que se valora poco y con la que todas nos identificamos, manejando a los personajes con los que se encontraría por Tinder y aplicaciones similares.  

¿Como se te ocurrió escribir un libro (divertidísimo por cierto y donde nos identificamos muchas en tus anécdotas tan vividas en carne propia) sabiendo que estabas desnudando el alma y que algunos se podrían hacer una imagen preconcebida de ti?

No fue premeditado, en realidad… seguramente con veinte o treinta años no me hubiera atrevido, precisamente por el miedo a que alguien me juzgara… pero, si con cincuenta años me importaran los juicios ajenos es que no he aprendido nada. Yo ya sé que habrá quien me adorará y quien me criticará (¡hasta sin escribir un libro!) A mí ya no me importa lo que piensan lo demás, en el sentido de que no soy nada especial. Todas las cosas que explico son cosas habituales, que nos pasan a todos. Contarlo sólo sirve para que normalicemos la vida, el sexo, los sentimientos, las dudas, las heridas y aprendamos a relacionarnos desde el respeto a uno mismo y a los demás. No podemos perder eso. 

-Llegar a los 50 y escribir un libro es como casi un reto personal de muchas personas. ¿Tu lo viviste así o era algo que te planteabas desde mucho atrás y coincidió con tu subida al ‘quinto piso’ eso de lanzarte a escribir y publicar?

Este libro empezó porque mi amiga Graciela me decía siempre que explicaba las cosas que me pasaban de una forma muy graciosa (aunque, la mayoría de las veces, esas situaciones no tenían ninguna gracia en realidad). Además, no dejaban de ser una especie de crónica del cambio que estábamos sufriendo como sociedad, y de cómo la tecnología y las apps están influyendo en la forma de relacionarnos. Una vez empecé, acabé compartiendo las lecciones más duras de mi vida, en las que pasé de ser una adolescente de treinta años a una mujer adulta de cincuenta. Todas esas lecciones crearon una nueva Silvia, que ha aprendido a enfrentar la vida con valentía y buen humor. Pensé que quizá a alguien le servían y por eso están ahí. 

-Tu libro Bridget está teniendo mucho éxito entre la población hispana de los Estados Unidos (me consta porque me han quitado de las manos muchas veces el ejemplar que tengo firmado por la autora). ¿Crees que las anécdotas que expresas con ese desparpajo tan cañero y canalla son extrapolables a otras culturas independientemente de que las expresiones lingüísticas sean muy distintas?

Creo que a todos nos pasa lo mismo, los sentimientos básicos están ahí. No importa el lugar o el idioma en que lo expliques (aunque traducir algunas expresiones a otros idiomas no sé si es factible, sinceramente). También es cierto que, en algunas culturas quizá algunos valores son diferentes a los occidentales con tradición cristiana. Pero creo que en líneas generales, los fracasos, el desamor, la compresión, el deseo de gustar o el sentido de la posesión son algo que sentimos todos de forma parecida. Todo el libro pretende hacer pensar, enfrentarnos a lo que nos duele, nos emociona, nos llega al alma… pero con un tono canalla y divertido. Creo que el reírnos de nosotros mismos es la mejor terapia porque ayuda a desdramatizarnos. 

¿Por qué crees que las mujeres son más de contarse las anécdotas del mundo de los contactos en línea y los hombres son más retraídos. Será que ellos no se llevan tantos chascos?

Se llevan igual o más que nosotras, pero se lo toman menos a la tremenda, creo. Cuando hablo con amigos que también están en redes no me explican historias mucho mejores que las nuestras.  Creo que la “deshumanización” de las relaciones no entiende de sexos. Las redes son un reflejo del mundo real. Por ejemplo, en el mundo real hay maltrato hacia las mujeres, en las redes también. Hombres que te faltan al respeto nada más empezar a hablar contigo o que se creen que estamos ahí para ser sus muñecas. Las mujeres debemos aprender a manejar las redes para protegernos, para que no nos engañen, y, por experiencia, no es fácil. Evidentemente, en este nuevo entorno, todos los que no hemos nacido en la edad digital somos aprendices. 

Los hombres también están confusos y creo que a veces no saben ni cómo entrarnos, ni cómo tratarnos. En ese sentido, es una ventaja para nosotras que seamos capaces de hablar entre nosotras y generar un tejido que nos conecta entre nosotras y que nos ayuda a entender, a compartir, a sostenernos. Las mujeres no somos aún conscientes de toda nuestra fuerza cuando la combinamos entre nosotras

¿Se liga más cuando le cuentas al ligue de turno o al novio potencial que has escrito un libro de relaciones personales y que está a la venta en Amazon? O se asustan y huyen despavoridos?

Hasta el momento a todos les parece muy interesante, pero acaban huyendo. Los hombres dicen que les gustan las mujeres fuertes, pero cuando se las encuentran, no saben cómo manejarlas. Espero que algún día pueda contarte que (por fin) he encontrado a uno que me guste y que me vea más como una motivación que como una amenaza a su masculinidad.   

¿‘Fading’, ‘gosthing’ o dar la cara aunque sea por mensaje?

El mundo se va a la mierda si ya ni siquiera sabemos manejar el decirle a alguien de forma respetuosa que no nos interesa o que no nos gusta. O despedirnos y que le deseamos suerte en su vida.

Incluso si no hemos llegado a conocer a la persona “en vivo”, nos relacionamos por chats, vale, pero nos olvidamos que detrás de cada chat, de cada línea escrita, de cada sonrisa, de cada emoción, de cada momento compartido hay UNA PERSONA. Y que esa persona y sus sentimientos se merecen respeto. Despedirte de alguien no debería consistir en desaparecer y que se dé cuenta al cabo de los días a través de tu silencio. Los humanos nos convertimos en una panda de inútiles cobardicas si hacemos eso. 

-Tu libro ha llegado a tanta gente (no sólo mujeres) que has creado un blog ‘Asilvestradas’ donde tocas el tema de las relaciones. Cuéntanos cómo surgió la idea y a qué audiencia le hablas

Bueno, es una forma de hacer que llegue a más gente. En el blog adapto algunos fragmentos del libro y añado textos nuevos (mi cabeza no para, qué le voy a hacer…). No deja de ser una forma de compartir mis locas reflexiones con el mundo. En principio, le hablo a otras mujeres, pero cualquier hombre es más que bienvenido… (y hasta me encantaría conocer su versión).

¿Cuál es el siguiente proyecto de libro? danos un adelanto.

Quizá el blog acabe siendo otro libro, quizá un congreso en el que enseñar a usar las redes con respeto y para ayudarnos a crear relaciones más saludables… aun no lo sé.

-Para concluir, ¿cual es la enseñanza con la que te quedarías de todo este proceso de no solo vivir todas esas experiencias (buenas, malas, regulares, histriónicas a veces, patéticas otras) sino de plasmarlo en un libro?

Que no hay otra forma de vivir que siendo honesto con uno mismo y con los demás. Que la vida es entusiasmarse y que nos falta generosidad para entender que todos nos equivocamos. Muchas veces nos hieren (y herimos) no tanto por maldad… sino por torpeza (no saber manejar las situaciones). Y que sólo se vive una vez (hasta lo que yo sé, claro).

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