Celebrando el Día internacional de la mujer desde la capital del mundo de la tecnología

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#Balanceforbetter es la etiqueta de este año para promocionar el día internacional de la mujer, una celebración de la reinvindicación de los derechos de las mujeres desde 1911, que tuvo el apoyo de más de un millón de personas en países como Austria, Dinamarca, Alemania y Suiza. En lugar de pancartas y movilizaciones callejeras hoy tenemos “hashtags” y posts en Instagram con las palma de las manos hacia arriba – la foto emblema de este año. Y ya no es tanto una moda sino una adaptación a los tiempos que corren.

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Hoy en día se reivindica más a través de las redes sociales que en la calle. Básicamente se trata de mentalizar más que dar a conocer el origen de esta celebración que comenzó como reivindicación de mejoras laborales y salariales (o simplemente el derecho a poder trabajar).

Gracias a las redes sociales se trata de mentalizar a la población de principios como: inculcar una mentalidad de igualdad de género, confrontar los estereotipos, forjar una visibilidad positiva de la mujer, respetar las acciones y creencias de otras mujeres y también, por qué no, celebrar los logros y triunfos de las mujeres que conforman nuestro paisaje humano.

Las Naciones Unidas, por ejemplo, organiza cientos de eventos el 8 de marzo, comenzando con su evento conmemorativo oficial en Nueva York con el tema ‘think equal, build smart, innovate for change’ (algo así  como piensa igual, construye de manera inteligente e innova para cambiar).

Si bien es cierto que las primeras manifestaciones eran de carácter febril (operarias reivindicando mejoras de horarios y sueldos decentes) hoy en día las manifestaciones via redes sociales, a nivel global, tienen mucho empuje desde los grupos de otro tipo de operarias, las del mundo de la tecnología.

Desde el Silicon Valley tenemos varias vallesanas que nos explican como celebran esta jornada y cómo la viven desde el ambito tecnológico (ahora que se impulsa más que nunca que las chicas estudien carreras técnicas con amplias salidas en el mercado laboral).

“Trabajamos en tecnología, sabemos lo que nos ha costado llegar hasta aquí y hemos cambiado el chip, somos competitivas pero con nosotras mismas, no poniendo la zancadilla a las demás”, comenta Lourdes, 48, quien a pesar de haber estudiado economía en la UAB acabó trabajando como ingeniera de pruebas en Samsung y gestora de proyectos de localización al español en Cisco.

“Cuando vienes de Barcelona al Silicon Valley piensas que tu título universitario te define, cuando lo unico que te define es tu esfuerzo y tu talento. La mentalidad de mucha gente que emigra aquí desde España es de ser demásiado modesta, de pensar que eres lo que has estudiado. En Silicon Valley eres el esfuerzo que le pongas, los contactos que hagas y la educación continuada que le metes a tu cerebro”.

Lourdes ha decidido dejar la tecnología para -si, a esta edad donde la discriminación a la mujer se hace más latente que nunca- dedicarse a estudiar medicina. Le respalda un marido ingeniero, pero como ella, de las que se reinventan a cada década, hay muchas. Por ejemplo Maria, treinteañera, que llegó con un título de traducción e interpretación de la UAB y en seguida consiguió trabajo revisando las páginas en espanol de Yahoo. Cuando esa empresa dejó de ser tan vistosa y empezaron a menguar los contratos, no dudó en mandar su curriculum a una agencia que contrataba a gente para Google, donde trabajó como coordinadora de proyectos de traducción.

“Esto hubiera sido impensable en Cerdanyola, donde vivia antes de llegar acá. Jamás pude trabajar de traductora o intérprete a excepción de ser voluntaria. Este lugar me abrió las puertas, no sólo a mi tipo de trabajo ideal sino también a no tener miedo al rechazo o a la corta duración del empleo.

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Y el machismo y la desigualdad de género en el mundo laboral? “si existen, claro, por eso se trata de enfatizar y dar a conocer aun más este día de la mujer, pero sinceramente no lo veo tan marcado como en Catalunya. Se comenta más, las mujeres aquí tienen voz, patalean y se les hace caso. Me quejé muchas veces de situaciones de desigualdad con respecto a lo que ganaban compañeros en Barcelona por el mismo trabajo y nadie me hizo caso. Aqui he tenido muchas promociones por lo que valgo, no por ser ni mujer ni extranjera”, nos cuenta Patricia, una cientifica que trabaja en biotech.

Claro que hablamos de mujeres con posiciones privilegiadas, la mayoria en el valle son ingenieras, cientificas…pertenecen al mundo ‘tech’ donde la queja sobre lo que no funciona bien en su entorno se arregla o se maneja a base de clics. Peor lo tienen las que tienen trabajos temporales de agencia en agencia, de contrato en contrato y ocupando puestos de menor prestigio y sueldo.

“Esas chicas se acaban yendo de aquí – comentan varias catalanas en el valle, casi al unisono”. “Con el alto coste de la vivienda es practicamente imposible sostenerse por si misma, sobre todo si no se comparte vivienda con otras personas y con un sueldo modesto. Acaban volviendo a casa o, si pueden, intentan escalar a puestos más elevados en el escalafón tech. La competencia se ve muy intensa, no  tantos en nosotras las que venimos de fuera porque no lo tenemos inculcado en la mente”.

Pero como convives con muchas culturas, lo notas en seguida. “En las compañeras indias, por ejemplo. Una vez pregunte a una: oye y porqué sois tan sumamente competitivas unas con las otras y me respondió que si no era ella era la otra y que viniendo de un país con billones de habitantes luchas por todo, incluso por subirte al tren, literamente hablando”, explica una ingeniera de Intel.

Trabajar en ‘tech’ o tecnología es la aspiración de muchas mujeres por los altos sueldos y el prestigio social. También por el desafio, sobre todo para aquellas que han empezado tarde. Muchas chicas en Silicon Valley han pasado de ser de ‘carreras de letras’ a ‘ingenieras de la vida’ por casualidad y causalidad. Todas las entrevistadas afirman que son unas privilegiadas. “En mi empresa lo celebraré haciendo fotos con las compañeras y subiéndolas a los medios, así  como acudiendo a un curso de como hablar en publico, destinado unicamente a mujeres y aliados”, dice Natalia, una veinteañera que trabaja en e-commerce.

Acudir a charlas, eventos, diálogos y cursillos el 8 de marzo es la forma más común de reivindicar al mismo tiempo que de hacer networking, actividad tan importante como el respirar. “Aquí a la calle no se sale a celebrar o reivindidar el día internacional de la mujer. No tenemos tiempo. Estamos trabajando y el tiempo de transporte de un lugar a otro se hace eterno. Luchamos trabajando y sobresaliendo”, apuntan, sabiéndose, de algún modo, exiliadas de lujo.

1 COMENTARI

  1. Doi fe sobre la competitividad que llevan dentro algunos ingenieros procedentes de la India. Como siempre hay excepciones, pero he visto casos que llegan a ser patológicos (el afán de competitividad y la paranoia asociada se convierte en un problema porque para producir buenos resultados hay que saber trabajar en equipo).

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