El Ayuntamiento amenaza a la empresa que derriba Artéxtil, pero no aclara el futuro de la finca

0

Los semáforos de la Gran Via se han apagado y, a la vez, por lo menos cuatro manzanas en torno al cruce de Covadonga y Quevedo han quedado durante horas sin electricidad. Y todo ello a causa de la demolición en curso en lo que fue la fábrica Artèxtil. Pero esa no es la noticia.

La noticia, aunque no en estos términos, ha trascendido mediante comunicado municipal. Titular del mismo: “L’Ajuntament torna a paralitzar l’enderroc de part de l’antiga fàbrica Artèxtil”. En efecto, en lo del “tornar” lo paralizó momentaneamente, en el diciembre pasado, porque en el derribo caía la “xemeneia”.

“Ara, l’administració municipal està estudiant les responsabilitats i, si s’escau, obrirà un expedient sancionador a l’empresa que fa l’enderroc”, prosigue el comunicado municipal de apenas siete lineas. El asunto es que media fábrica, la que ahora se derriba, cayó en manos de Solvia (Banc Sabadell), y como ni Farrés ni Bustos la protegieron, ahora el derribo.

Un refran catalán: “Cent anys de mala sort a qui mata un saüc, (por sus virtudes curativas, el sauco -sambucus nigra- es un “bon arbre”, y de ahí el refrán)”. Al gobierno municipal, en el derribo de Artéxtil, parece que le ha caído una maldición cuanto menos similar.

Artèxtil, obra del sabadellense SantiagoCasulleras, refleja el influjo de la Bauhaus, la modernidad arquitectónica, como ninguna otra fábrica en Catalunya. Apenas, en Barcelona, la de Mirurgia, obra del noucentista Puig Gairalt. Ésta también ha sufrido, pero no tanto.

En Sabadell, aquel Puig Gairalt fue el autor del edificio de la calle de la Concepción donde, en su último momento, estuvo el célebre Bemba. Aquella casa fue, porque la encargó y allí vivió, de Antoni Oliver, hermano de Joan Oliver-Pere Quart, y concesionario de Ford y después Ebro.

Cuando se construía la fábrica Artèxtil, allá por 1947, Antoni Oliver recurrió al arquitecto que hacía aquella fábrica, el sabadellense Gabriel Casulleres Forteza antes mencionado, para el que fue su garaje, taller y punto de venta definitivo, en la esquina de Regàs con la avenida antes de Joaquín Costa, entonces de José Antonio, y ahora de Barberà.

El “garatx Ford”, en la pronunciación popular (lo de” garatge”, no se decía así, en el catalán de entonces). Y el lugar, el del Camp del Cortada, que así llamaba el vecindario a aquella finca. Fue otra gran obra del sabadellense Casulleras, incluso más moderna que Artèxtil, pero no tan compleja ni ambiciosa.

Manel Larrosa, que fue concejal de urbanismo con Farrés, y Josep Casamartina, historiador del arte que ha creado la mayor y mejor colección privada de tejidos y vestidos ahora en España, la Col·lecció Tèxtil Antoni de Montpalau con sede en Sabadell, proponen convertirlo en el Museu del Teixit, al cual aportarán fondos propios valiosísimos y envidiables.

Pero el gobierno municipal no solo calla al respecto. Contempla el lamentable derribo de Artextil, dicen que a algún concejal le gustaría instalar allí su despacho, y por escandaloso que suene tampoco se puede desmentir. Insistiendo: aún no ha planteado ningún proyecto para la parte del edificio (fachada Quevedo) que se salvará del derribo y será municipal.

FER UN COMENTARI

Please enter your comment!
Si us plau entri el seu nom aquí