Duquende, en la “roja” del cante: Con Dani de Morón al toque vuelve al Auditorio Nacional

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Si el cante flamenco se midiera como el futbol en sus selecciones, el último disco del guitarrista Dani de Morón (ex-Son de la frontera, pero ante todo Morón en el toque) sería el equivalente a “la roja”. Reune a 11 cantaores en plena madurez junto a una única pieza de él como solista, o sea 12. El título: “21 Dani de Morón”. Una maravilla, también para la historia.

Se presenta en el Auditorio Nacional de Madrid este 7 de abril, y ahí Duquende que por él mismo tanto ha frecuentado tan ilustre escenario. No va de la promoción del disco, que se lanzó hace justo un año. El recital reconoce su valor. Si ha pasado un año, mientras, es porque en tales escenarios se programa con años de anticipación.

Además de Duquede por siguiriya nada menos, lo más flamenco de lo flamenco, van Poveda por guajira, Estrella Morente en fandangos de Huelva, el onubense Arcángel por bulería, la grandiosa granadina Marina Heredia por fandangos abandolaos, o sea en el paisaje de los montes de Málaga y la Axarquía, Y va más, en la “alineación”.

Por malagueñas, Pitingo en su vis flamenca, en la que le apadrinaron los Habichuela (La malagueña a duo de Juan con Cañizares…) Esperanza Fernández, a caballo entre Utrera y Sevilla, por cantiñas. Con las de Cádiz las de Utrera, claro. Mucho compás, genio y arte. Y Rocío Márquez por tangos, en eso mismo del romper estereotipos.

De Jerez, Jesús Méndez por tangos (es el sobrino de la Paquera, o sea en lo suyo) y Antonio Reyes que empieza por fandangos y remata en bulería por soleá, del cante libre al de compás. La pieza es antológica, también, porque se trata de una de esas fantasías más de las juergas privadas que de los escenarios. Y el Pele, por soleá.

Y de Morón, Dani de Morón. La llamada escuela de Morón es toda una estética, más que una escuela local. Viene del genial Diego del Gastor, un guitarrista que sin exhibir virtuosismo, y en lo que ahora llaman minimalismo, alcanzó intensidad única, “arte” en el decir flamenco, y también por ello acompañaba de maravilla, sin tapar cante.

De ahí este disco, que aún firmado por un guitarrista solo lleva una pieza con él de solista, la que suma la docena. La guitarra al servicio del cante o del baile, humilde pero no por ello con menor compromiso. Por parte de Dani de Morón, más que una declaración de principios. En este caso los de la generosidad, virtud flamenca.

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Y Duquende, con él, en una siguiriya digna de dedicarle una tesis. Va a un estilo muy clásico, el del Marruro, o más aún Vallejo en los registros fonográficos, cuyo origen se atribuye a don Manuel Molina, maestro legendario del XIX que solo ha perdurado a través de la tradición. Pero, más que eso, es muy Duquende, Morente incluso.

La estrofa y el tratamiento que evoca en la memoria de lo antiguo es aquella que dice “como cosita propia te he mirao“. Dani de Morón se vindica y prodiga en la falseta introductoria y las de alivio. Después, lo de los “ayeos” muy de este cante, y eso muy a la manera de un Agujetas, por ejemplo, en ese mismo cante. Pero en Duquende  suena a mucho más.

Suena, y aquí se ve de donde viene, a aquella siguiriya con la que Morente irrumpió en la película “Flamenco” de Carlos Saura, al toque de Cañizares con quien no la ensayó (según el guión debían producirse por malagueña: Cañizares la tenía a punto, Morente se lo saltó, y el guitarrista de Sabadell improvisó para salir del paso).

Todo eso lo contó después Cañizares, que ahí y sin querer tocó muy en Morón, por lo “minimalista” también. Después y ya con preparación previa, grabó aquella misma siguiriya con Duquende, precisamente en aquel álbum, “Samaruco”, que figura entre las joyas del flamenco, y de Sabadell: Duquende, Cañizares y Paco de Lucia…

Y lo demás del disco, al mismo nivel. Dani de Morón no ha tocado aún en Sabadell. Le hubiera tocado en los grandes años del “30 Nits“, pero a quien llevaba aquello, le dio miedo. Aquello era un filo de navaja, en fiel de balanza. Máxima calidad al coste mínimo y con público. El del flamenco fue el más fiel y numeroso de aquel festival.

Como después en el Grec, por allí pasaron, entre los de este disco, Arcángel, Marina Heredia, Pitingo, Esperanza Fernández y tantos más. Otros, como Jesus Méndez o Antonio Reyes debutaron en Barcelona mediante la ilustre y prestigiosa Sociedad Flamenca El Dorado, que se fundó en Sabadell entre los concurrentes al 30 Nits, aquí hace 10 años.

De Duquende y Poveda, nada que decir. Cantaores del vecindario sabadellense. En el disco de Dani de Moron, y en esa dimensión de testimonio de época, la “roja” en la imagen futbolística,  quizá eche en falta a Mayte Martín, por petenera.Por artista y por “vecina” Pero ella nunca ha cantado con Dani de Morón. En cuanto a guitarristas, restrictiva y fiel. Y en ello otro vecino: Juan Ramón Caro, otro gran guitarrista.

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