La nueva hoja de ruta de Oliu: vender activos para reflotar las acciones del Banc Sabadell

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Josep Oliu, presidente de Banc Sabadell,(Helena Torrent-El Dia de Sabadell)

Si en otro tiempo Banc Sabadell, o al menos las noticias que llegaban desde él, era sinónimo de adquisiciones, ahora lo es de desinversiones. Su promotora inmobiliaria (Sdin Residencial), su gestora (Sabadell Asset Management), su participación en la concesionaria valenciana de hospitales públicos (Ribera Salud), su porcentaje en el accionariado del banco colombiano GNB Sudameris, junto a otras pequeñas ventas. En definitiva, se trata de una larga lista de activos en venta con los que el presidente, Josep Oliu, y el equipo directivo buscan reforzar el capital y levantar la cotización de las acciones.

Los problemas por los que transita la entidad el Vallés, en especial medidos por su doloroso desplome bursátil, no tienen tanto que ver con la caída de los beneficios, el desastre de TSB o que la rentabilidad sea insignificante (que también), sino que principalmente está relacionada con la evolución de su capital. Todo ello obedece al derrumbe en el principal pilar que sostiene la solvencia de un banco (que en la jerga se conoce como Cet1 Fully Loaded) que en el caso de Sabadell pasó en 2018 del 12,8% al 11,1%, lo que le situaba entre los peores del sector. De hecho, la cifra es tan mala que hasta el propio banco ha eliminado dicha ratio del apartado de su web corporativa para inversores de ‘Principales Magnitudes’.

Además, los problemas no terminan en dicho descalabro, ya que de cara al primer trimestre de 2019 es previsible que la cifra se reduzca todavía más. A falta de que se presenten los resultados relativos a los tres primeros meses del año, y sin formalizarse ninguna de las grandes operaciones que se están moviendo en el banco, los analistas de JP Morgan ven “un riesgo potencial” de que el pilar de CET1 caiga hasta el 10,9%, lo que “podría incomodar al mercado”.

La oleada de ventas para reforzar el capital tiene a su vez otro atenuante, y es que desde Bruselas se le está haciendo ‘un marcaje férreo y sin fisuras’ (que se decía en el Pro Evolution Soccer). El encargado de apretar las tuercas al propio Oliu y al equipo directivo de Banco Sabadell es un viejo conocido de la banca española, Carlo Giorgis. Se trata de uno de los supervisores más duros de Frankfurt que lleva trabajando en España durante los últimos años.

En concreto, Giorgis llegó a España en 2017 con el objetivo de poner a punto la inspección de Banco Popular, que finalmente fue declarado en quiebra y vendido a Banco Santander por un euro. Ahora, tras un lapso de tiempo, se ha puesto al mando de la supervisión de Banco Sabadell con mano de hierro, especialmente a la hora de gestionar el capital. De ahí las ventas que está llevando a cabo la entidad. Además, el italiano estuvo detrás de la elección de David Vergara como consejero ejecutivo en el banco para hacer de contrapeso a Oliu y Guardiola, como hombre de confianza para el BCE tras su paso por el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) y el fondo de rescate de la UE.

Cerca de 2.500 millones en ventas para reflotar la acción

El objetivo ahora parece claro, desinvertir en activos no estratégicos para intentar reflotar la acción de la compañía, un plan que por el momento no parece estar funcionando. De hecho, los títulos de Banco Sabadell se sitúan muy por debajo del euro por acción, una frontera que los analistas consideran crítico debido a que las empresas que cotizan por debajo de la unidad en los índices importantes (como pasa con el Ibex 35) son vistos como compañías en problemas. Por ello, los analistas insisten en que tarde o temprano, si los títulos no levantan el vuelo, gracias a la mejora de capital y del beneficio, la compañía estará obligada a un contrasplit.

El grueso de la mejora en el capital Fully Loaded, que el banco espera elevar hasta el 12% este mismo año, y que serviría para retomar ese pulso en bolsa vendrá de la venta de su promotora, Sdin Residencial. La operación le permitirá retornar algo más de 1.000 millones de euros, según las últimas ofertas que han llegado al banco desde Oaktree, Cerberus, CPPIB y Bain Capital. Además, el movimiento podría cerrarse entre finales de abril y principios de mayo, lo que significaría que la cantidad obtenida podría contar como fondos del banco en las cuentas de semestrales.

A más largo plazo, la entidad del Vallés también busca una salida para su gestora de fondos, Sabadell Asset Management, después de que encargase a JP Morgan que tasase la firma y le encuentre un comprador. La operación podría rondar entre los 500 y 800 millones de euros, en función del porcentaje que quiera colocar en el mercado. “La operación tendrá que esperar a finales de año, y la participación vendida irá en función del capital que haya acumulado la entidad a lo largo del 2019”, reconocen fuentes financieras a este medio. La gestora de la firma catalana es la quinta de España por activos gestionados con 16.000 millones en fondos de inversión y cerca de 2.000 millones en sicavs.

En el proceso, además, será vital el ‘timing’. En primer lugar, la venta de Sdin permitirá al banco aumentar el capital de forma rápida hasta un nivel sostenible, que debería apoyar una recuperación de la acción. Mientras, alargar hasta finales de año la venta de la gestora le permitirá sumar ingresos vía comisiones, a la vez que no rebaja la rentabilidad (al aumentar fondos propios, el Roe se reduce). Al final, los 2.500 millones que podría incorporar si decide vender toda su partición en Sabadell Asset Management (algo que no está claro desde el mercado) logrará contentar al supervisor (incluido el severo Giorgis) a la vez que recupera la confianza de los inversores.

Si en otro tiempo Banc Sabadell, o al menos las noticias que llegaban desde él, era sinónimo de adquisiciones, ahora lo es de desinversiones. Su promotora inmobiliaria (Sdin Residencial), su gestora (Sabadell Asset Management), su participación en la concesionaria valenciana de hospitales públicos (Ribera Salud), su porcentaje en el accionariado del banco colombiano GNB Sudameris, junto a otras pequeñas ventas. En definitiva, se trata de una larga lista de activos en venta con los que el presidente, Josep Oliu, y el equipo directivo buscan reforzar el capital y levantar la cotización de las acciones.

Los problemas por los que transita la entidad el Vallés, en especial medidos por su doloroso desplome bursátil, no tienen tanto que ver con la caída de los beneficios, el desastre de TSB o que la rentabilidad sea insignificante (que también), sino que principalmente está relacionada con la evolución de su capital. Todo ello obedece al derrumbe en el principal pilar que sostiene la solvencia de un banco (que en la jerga se conoce como Cet1 Fully Loaded) que en el caso de Sabadell pasó en 2018 del 12,8% al 11,1%, lo que le situaba entre los peores del sector. De hecho, la cifra es tan mala que hasta el propio banco ha eliminado dicha ratio del apartado de su web corporativa para inversores de ‘Principales Magnitudes’.

Además, los problemas no terminan en dicho descalabro, ya que de cara al primer trimestre de 2019 es previsible que la cifra se reduzca todavía más. A falta de que se presenten los resultados relativos a los tres primeros meses del año, y sin formalizarse ninguna de las grandes operaciones que se están moviendo en el banco, los analistas de JP Morgan ven “un riesgo potencial” de que el pilar de CET1 caiga hasta el 10,9%, lo que “podría incomodar al mercado”.

La oleada de ventas para reforzar el capital tiene a su vez otro atenuante, y es que desde Bruselas se le está haciendo ‘un marcaje férreo y sin fisuras’ (que se decía en el Pro Evolution Soccer). El encargado de apretar las tuercas al propio Oliu y al equipo directivo de Banco Sabadell es un viejo conocido de la banca española, Carlo Giorgis. Se trata de uno de los supervisores más duros de Frankfurt que lleva trabajando en España durante los últimos años.

En concreto, Giorgis llegó a España en 2017 con el objetivo de poner a punto la inspección de Banco Popular, que finalmente fue declarado en quiebra y vendido a Banco Santander por un euro. Ahora, tras un lapso de tiempo, se ha puesto al mando de la supervisión de Banco Sabadell con mano de hierro, especialmente a la hora de gestionar el capital. De ahí las ventas que está llevando a cabo la entidad. Además, el italiano estuvo detrás de la elección de David Vergara como consejero ejecutivo en el banco para hacer de contrapeso a Oliu y Guardiola, como hombre de confianza para el BCE tras su paso por el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) y el fondo de rescate de la UE.

Cerca de 2.500 millones en ventas para reflotar la acción

El objetivo ahora parece claro, desinvertir en activos no estratégicos para intentar reflotar la acción de la compañía, un plan que por el momento no parece estar funcionando. De hecho, los títulos de Banco Sabadell se sitúan muy por debajo del euro por acción, una frontera que los analistas consideran crítico debido a que las empresas que cotizan por debajo de la unidad en los índices importantes (como pasa con el Ibex 35) son vistos como compañías en problemas. Por ello, los analistas insisten en que tarde o temprano, si los títulos no levantan el vuelo, gracias a la mejora de capital y del beneficio, la compañía estará obligada a un contrasplit.

El grueso de la mejora en el capital Fully Loaded, que el banco espera elevar hasta el 12% este mismo año, y que serviría para retomar ese pulso en bolsa vendrá de la venta de su promotora, Sdin Residencial. La operación le permitirá retornar algo más de 1.000 millones de euros, según las últimas ofertas que han llegado al banco desde Oaktree, Cerberus, CPPIB y Bain Capital. Además, el movimiento podría cerrarse entre finales de abril y principios de mayo, lo que significaría que la cantidad obtenida podría contar como fondos del banco en las cuentas de semestrales.

A más largo plazo, la entidad del Vallés también busca una salida para su gestora de fondos, Sabadell Asset Management, después de que encargase a JP Morgan que tasase la firma y le encuentre un comprador. La operación podría rondar entre los 500 y 800 millones de euros, en función del porcentaje que quiera colocar en el mercado. “La operación tendrá que esperar a finales de año, y la participación vendida irá en función del capital que haya acumulado la entidad a lo largo del 2019”, reconocen fuentes financieras a este medio. La gestora de la firma catalana es la quinta de España por activos gestionados con 16.000 millones en fondos de inversión y cerca de 2.000 millones en sicavs.

En el proceso, además, será vital el ‘timing’. En primer lugar, la venta de Sdin permitirá al banco aumentar el capital de forma rápida hasta un nivel sostenible, que debería apoyar una recuperación de la acción. Mientras, alargar hasta finales de año la venta de la gestora le permitirá sumar ingresos vía comisiones, a la vez que no rebaja la rentabilidad (al aumentar fondos propios, el Roe se reduce). Al final, los 2.500 millones que podría incorporar si decide vender toda su partición en Sabadell Asset Management (algo que no está claro desde el mercado) logrará contentar al supervisor (incluido el severo Giorgis) a la vez que recupera la confianza de los inversores.

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