Del frustrado “Silicon Vallés” de Farrés al descomunal Amazon de la Crida-Cup: Crisis de Sabadell

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Hay historia, bastante, en esas 10 hectareas de Can Roqueta donde ahora se construye la descomunal plataforma logística de Amazon. Sobre estos mismos terrenos al pie de la carretera de Santa Pepètua, donde Can Roqueta linda con Santiga, el entonces alcalde Antoni Farrés soñó hace 35 años aquel Silicon Vallés del que tanto se habló.

El Ayuntamiento de Farrés compró, mediante Vimusa (Viviendas Municipales de Sabadell SA), todas las tierras de Can Roqueta, de Torre Romeu hasta la carretera de Santa Perpètua, con la intención de hacer frente a la crisis de entonces: La del cierre de fábricas, sobre todo del textil y el metal, que estalló mediados los años 70 y seguía entrados los 80.

Visión de Antoni Farrés: El Sabadell ciudad-fábrica surgido en la revolución industrial del XIX no volvería a ser lo que había sido. Lo digital era ya presente y futuro, como gran motor económico. Y así soñó que la indústria informática deviniera central en Sabadell, como lo era aún el textil lanero, y que Can Roqueta y Santiga fueran un Sillicon Valley en Europa.

Su estrategia: Primero, que Sabadell fuera declarada Zona de Urgente Reindustrialización (ZUR), figura recién creada entonces por el primer gobierno del PSOE. Incluía incentivos fiscales y ayudas estatales para las empresas que invierteran en las tales ZUR. Pero, para optar a ello, las ZUR debían ofertar suelo industrial de titularidad y promoción pública.

A falta de polígonos del Incasol (Generalitat), Farrés buscó y compró lo que fue en tiempos el mas de Can Roqueta. Como titular de la heredad figuraba la razón Manufacturas Hispano Suizas de Refrigeración ODAG, quebrada desde 1973 y con su fábrica, en Can Roqueta, cerrada y abandonada desde entonces. Una ruina, pero con terrenos para ponerlos en valor.

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Can Roqueta, en la imagen de google

Aquella debía ser la base inmobiliaria del Sillicon Vallés que Farrés imaginaba. Enfrente, precisamente, del extremo de la tierras de Can Roqueta donde ahora se construye Amazon, está el polígono de Santiga que Caixa Sabadell había promovido mediante su fililial Provasa, y en medio del mismo la sede del Centre de Càlcul Sabadell, también filial de Caixa Sabadell.

El Centre de Càlcul Sabadell es ahora una simple marca menor de una multinacional (Unit4, de matriz holandesa). Pero entonces, otros tiempos, tenía en Santiga el mayor supercomputador de España, un Cyber 7600 comprado en 1973 con el que su fabricante, la firma de Minneapolis CDC (Control Data Corporation), le arrebató en momentos a IBM el liderazgo mundial del sector. No obstante, se hundió en los 80, con los PCs.

Farrés apuntaba más lejos, al mismo Sillicon Valley de California y, más en concreto, a una de sus fundadoras, Hewlett Packard, que entonces buscaba un lugar en el area de Barcelona para establecer factoría. Le ofreció Can Roqueta, justo en la punta donde ahora va Amazon. Y, entre lo que le vendía, el Sabadell pionero y “friendly” en la informática: Centre de Càlcul, Logic Control…

Para sorpresa de Farrés, aquello no estimuló a los ejecutivos de HP. Ni el Centre de Càlcul con su ya vetusto superordenador, ni Logic Control, otro centro de cálculo, que con gran cartera de clientes, recién se había asociaciado en simple comercial con IBM para venderles PCs y programas, y ni mucho menos Piher, empresa de Granollers que intentó fabricar microchips.

Para Farrés, y en la visión local, el futuro. Pero en la indústria informática, aquello ya era pasado. Los ejectivos de HP, a Farrés, le preguntaban por campos de golf y por conexiones rápidas con Barcelona. Lo que más les interesó de Sabadell fue el aeropuerto. Farrés se desconcertaba, incluso al contarlo. Por eso fueron a Sant Cugat, con golf y los túneles del Tibidabo a punto de abrirse. Para Sabadell, no solo Farrés, una frustración.

La borra y la ferricha no dieron paso al silicio ni a las startups. Aun gracias, del textil y metal que sobreviven. Y lo de Can Roqueta, de por sí, otro fiasco ya entonces. Cuando Farrés-Vimusa fueron al notario descubrieron que, con las prisas, no habían ido antes al Registro de la Propiedad. El contrato previo de compraventa incluía barrancos, terrenos embargados judicialmente…

Como lo de aquel Mr, Marshal de Berlanga pero sin más fiesta que los ríos de tinta sobre el Silicon Vallès en el papel local y la gran prensa nacional (El Pais y La Vanguardia le dedicaron grandes espacios, aunque ahora incluso google lo ha olvidado) y además con “engañifas” en los metros y cuentas de la compra. Solo que en Sabadell, entonces y ahora, los fiascos se silencian.

Can Roqueta se estrenó con una pequeña planta de Unidad Hermética, efímera, y de allí han seguido pequeños talleres y, antecedente de Amazon, el gran centro logístico de Dia, que ya se colapsa cada día. Nada de grandes implantaciones industriales, y ni mucho menos estratégicas. Como polígono nada del otro mundo. Incluso otros, en la comarca de Sabadell, le pasaron pronto muy por delante.

Como la promotora era y es Vimusa, por tanto el Ayuntamiento, ha presumido de él según su uso y costumbre en la propaganda municipal (a menudo banal). Y ahora, lo de Amazon, en terrenos que fueron de Vimusa hasta que en época Bustos los aportó a la opaca operación Sabadell Creixent SA, con Caixa Sabadell, Banc Sabadell, CASSA y otros agentes locales como socios, y de allí deudas y gastos.

Ha sido para cubrir solo en parte aquellos quebrantos que esta última pieza de Can Roqueta ha acabado en manos de Amazon. Así lo indica la inscripción en el Registro de la Propiedad, (En El Dia de Sabadell en primicia y de momento exclusiva, aunque se trate de información pública) con la firma de la concejal Glòria Rubio (CUP). Del Sillicon Vallés a simple patio trasero en el mundo global, almacén o cobertizo, a precio de tal y con duro impacto local no solo en movilidad.

De principio a final, y se mire por donde se mire, es una historia triste. Las crisis lo son, de tristes. Y aquí, de la crisis final de la ciudad fábrica que fue Sabadell a lo que ahora llaman “crisis de ciudad”: desconcierto y orfandad porque aquella otra crisis solo se tapó con el ladrillo, algo en servicios y algo en comercio que tampoco dieron centralidad ni capitalidad, o no la suficiente para que ahora lo de la “crisis de ciudad” sea tan recurrente (valga la aliteración)

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