Catástrofe para la ciudad, y Can Deu: BBVA dejará de pagar 500.000 euros año a la fundación de la antigua Caixa Sabadell

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La liebre ha saltado mediante un comunicado corporativo, que ha llegado a Diari de Sabadell, lo de Sabadell, y este reproduce como tal. Titular: “El BBVA transforma la seu del carrer Sant Quirze en un nou model d’oficina” Ello significa que dejará de atender en Gràcia, 17, Palacio del Ahorro como le dijeron cuando lo construyeron, hace más de un siglo, y así dejará de pagar 500.000 euros año de alquiler a la Fundación de la antigua Caixa Sabadell.

El BBVA lo advirtió en 2013, cuando por un euro adquirió la quiebra de Unnim, y en ella las ruinas de Caixa Sabadell, la de Terrassa y la de Manlleu. Cinco años de alquiler en la calle de Gracia, y punto. Respecto a Can Deu, también en términos de alquiler. Dos eventos al año, las “festes” de primavera y “tardor” que la fundación de la antigua caja firma , BBVA paga como alquiler, no como patrocionio, y de lo demás la tal fundación, propietaria de la finca.

Que el BBVA abra oficina en la calle Sant Quirze, donde el edificio es suyo y no de alquiler, significa que dejará el de la calle Gracia. Y si no que lo desmienta. Medio millón al año que así ahorrará, y además ofreciendo igual sevicio a los clientes, justo al lado. El presupuesto de la fundación de la antigua Caixa Sabadell supera el millón anual. Ahora va a perder justo la mitad. El resto proviene de activos invertidos, que a como van los intereses, ese poquito.

Todo un cuadro, tremendo. A este periodista, por viejo, le recueda una conversación que no publicó pero como otras tuvo con Joan Oliver, Pere Quart. Comentaba aquél la imagen del Cristo de Limpias que este periodista, entonces muy joven, no conocía. En cuanto a cuadros, una imagen. Joan Oliver era nieto de Pere Oliver, primer presidente de la Caja de Ahorros, terrateniente vallesano, y asimismo de Pere Turull fabricante y fundador real de aquello, la Caja de Ahorros de Sabadell.

Junto con Can Deu, arrasado por el temporal de 2014 pero con un mantenimiento ya muy disminuido desde antes, hay otra gran víctima, inmediata, de esta catástrofe: La Fundació Bosch i Cardellach, insitución académica ciudadana. Su sede en calle Industria, 18, por la que no paga alquiler porque tiene contrato de comodato vigente hasta 2030, es patrimonio de la fundación de la antigua caja, que de este inmueble espera arrancar algún ingreso.

Sacará unos 50.000 euros año según el acuerdo, hasta ahora solo verbal, que tiene con el así futuro inquilino del inmueble, el Col·legi d’Enginyers y su Caixa d’Enginyers, que allí pondría oficina. A falta de 500.000 euros, los 50.000 de este otro inquilinitato vienen a ser un “algo es algo”, pero en el fondo nada. Mantener los edificios modernistas de Jeroni Martorell (lo del Palacio del Ahorro y la antigua Escuela Industrial después biblioteca) y Can Deu…

La Fundació Bosch y Cardellach, muy presionada por el gobierno municipal e incluso el Banc Sabadell, dispuesto incluso a pagar costes a la Bosch y Cardellach, va a avenirse a dejar su sede en la calle Indústria, para trasladarse precisamente a lo que, antes Escola Industrial, fue entre 1966 y 2007 aquella venerable sala de lectura de la Biblioteca Central de Caixa Sabadell. El miedo por el incierto futuro de la fundación de la antigua caja, mueve apoyos.

En la calle Industria 18, y más en concreto los sótanos, seguirá el patrimonio documental de la Fundació Bosch y Cardellach asegurado en un millón de euros. En términos de mercado, vale mucho más. Incluso la Biblioteca Nacional de España pujaría por él, y en más, si fuera el caso. Aunque fuera solo por el legado Pau Vila, no solo el geógrafo que creó las comarcas, y la colección de pliegos de cordel que le donó, gran tesoro de Sabadell, y además flamenco.

Seguirá allí porque está en los sotanos, que a los ingenieros no les interesan, y porque en armarios compactos mide más de quinientos metros cuadrados. En el edificio de la antigua Escuela Industrial, después Obra Cultural de Caixa Sabadell y ahora “Espai Cultura” de la fundación de lo que queda de la antigua caja, la primera planta no pueden sostener tal peso. Banc Sabadell, según consta, se ha ofrecido a pagar la digitalización del fondo. Oferta clave.

Y eso: La Bosch y Cardellach se irá de la calle Indústria si se digitalizan sus fondos, con lo cual tendrá menos cargos de consciencia por dejarlos enterrados en ese sótano, en el inmueble donde los los ingenieros tendràn la planta baja. La Fundació Bosch y Cardellach irá a lo que fue la biblioteca. Pero, mientras, la fundación de la antigua Caixa Sabadell no va a ninguna parte, lo cual no tendría mayor importancia si no fuera por su patrimonio, espectacular.

En cuanto a actividad, esa fundación merece bofetadas. Ahora mismo, cosas municipales malas (lo del cine), que se vaya el Ayuntamiento con ello a sus museos. La exposición de los Neanderthales, por la que ha pagado alquiler, puesta al lado del Institut Crusafont. Si es que quería tocar el tema homínidos, ¿por qué no se ha planteado una coproducción con el tan ilustre vecino que allí tiene?. Y lo demás, eso de actos infantiles y lo “familiar”,  pero sín público apenas.

La fundación de la antigua Caixa Sabadell malgasta su dinero en propaganda que contrata a medios locales, tanto públicos como privados. El Dia de Sabadell no le ha mandado ningún comercial porque la considera insolvente en lo inmediato, como fuente informativa, y en el medio plazo también en lo económico. Dos frases de aquel gran cantaor, Antonio Núñez, Chocolate. “En mi hambre mando yo”, y “para cantar bien, hay que sudar el traje”. Los suyos y ya lo digo yo, de Llonch y Sala, Tamburini y Colomer, Kolmer y al final Gorina. Falleció, claro. El flamenco nunca dejará de sentir su pérdida, y Sabadell debería.

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