La inversión de 8 millones que Sabadell puede acabar de perder: El caso del Museu del Gas, y los museos.

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La inmobiliaria Colonial acaba de comprar por entero el edificio más emblemático de la que se llamó Gas Natural, y ahora Naturgy: el rascacielos en la Barceloneta donde la energética tenía hasta ahora su sede. En total, 30.000 metros. Hace caja para “reinvertir” en negocio, y así va de alquier a un edificio anónimo de la Diagonal y otro de Sant Cugat.

Afecta a Sabadell. En la lógica de los hechos, indica que Naturgy está por vender asimismo su edificio en Sabadell, el de la histórica razón local La Energia SA, donde Gas Natural inauguró en 2012 el Museu del Gas, en la plaza que no por ello llaman del Gas. Lo cerró en septiembre, precisamente cuando se convirtió en Naturgy.

Gas Natural invirtió 8 millones de euros solo en la rehabilitación del edificio, y otros dos más en la instalación del museo, 3.000 metros, todo ello bajo proyecto y dirección del arquitecto y museógrafo Dani Freixes, consagrado desde sus pabellones en la Expo 92 de Sevilla. Para Sabadell, la mayor inversión cultural, y además museística, de los últimos años.

Nadie, tampoco en Sabadell, ha cantado el bolero: “lo que pudo haber sido y no fue”. Pero en Sabadell queda el edificio proyectado y resuelto como museo con gran calidad en salas y espacios (un museo de última generación, lo que es) ante el cual las inmobiliarias tampoco han demostrado las mismas apetencias que por el rascacielos barcelonés

Y, en este punto, dos cuestiones relacionadas entre sí: ¿Se trata de una oportunidad para la ciudad? Y asimismo: ¿Debe intervenir el Ayuntamento? Hay, sin embargo, que considerar antecedentes: Más que al público, el cierre se ha de debido a una política o estrategia de empresa,. Pero, en ello, otra cuestión: ¿Aquel museo hubiera funcionado mejor en Barcelona o Terrassa?

La intención de la Fundación Gas Natural-Fenosa, entonces culturalista y muy atenta en su vocación social, tenía una sorprendente voluntad descentralizadora, respecto a Barcelona. En Sabadell no solo creó el museo. Además trasladó la sede central de la Fundación Gas Natural Fenosa, de alcance multinacional y presupuesto multimillonario.

A raíz del cierre del Museu del Gas, el Ayuntamiento ha comprado por 4,5 millones la fábrica vecina al Pau Vila que llaman Sallarés Deu (su nombre propio es La España Industrial) ¿Debería comprar lo que fue el Museu del Gas?

Asimismo, según consta incluso en la wikipedia, alquiló para almacén del museo el gran edificio fabril modernista (obra de Lluís Moncunill) vecino al Institut Pau Vila (ahora mal llamado Sallarés Deu por su último propietario, aunque su nombre propio es el de La España Industrial. El edificio Sallarés Deu es otro, el de la Companyia d’Aigües en la calle Indústria)

Precisamente, tras perder a Gas Natural como inquilino a raíz del cierre del museo, este edificio fabril saltó al mercado este invierno, y al Ayuntamiento le ha faltado tiempo para comprarlo. Ha pagado por él 4’5 millones de euros, aún sin tener ningún proyecto ni uso decidido para el inmueble. ¿Haría lo mismo con el que fue Museu del Gas?, otra cuestión.

El Museu del Gas fue ambicioso y potente, orientado en dos vertientes temáticas: La histórica, social y técnológica en lo que supone y ha supuesto el gas en la vida moderna desde el XIX, de la indústria a los espectáculos o la cotidianeidad de los electrodomésticos, y asimismo otro argumento dirigido a la energía y el medio ambiente, del cambio climático a la ciencias de la Tierra.

Preveía renovar contenidos cada cinco años. De ahí el almacén donde Gas Natural depositó sus colecciones, miles y miles de aparatos del siglo XIX a la actualidad. Y además programó muestras temporales muy diversas: de la arquitectura, y en ella la exposición y la monomental monografia en homenaje al sabadellense Juli Batllevell autor del edifició (libro escrito por Josep Casamartina con capítulos obra de Esteve Deu y Josep Ache), a la publicidad, la fotografía o la divulgación técnica.

Con sus 3000 metros cuadrados fue un museo muy bien dimensionado para ciudades como Barcelona o Terrassa. Algo más de la mitad en superficie que la Fundació Miró o el Macba, o un tercio del Museu Nacional de la Ciència i la Tècnica con sede en el Vapor Aymerich i Amat de Terrassa, otra obra de Lluís Moncunill y esta en plena Rambla de Terrassa.

En Sabadell, por contra, era seis veces mayor que el museo del Institut de Paleontologia Miquel Crusafont, con solo 500 metros que, de hecho, ni le permiten actuar como museo. Pero esta institución es sobre todo un centro de investigación, y para ello cuenta con una gran sede propia en el Campus de Bellaterra. En Sabadell solo queda una pequeña subsede.

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En Sabadell, asimismo, el Museu del Gas quiso integrarse en lo que sería un sistema local de museos. Lo intentó con iniciativas como La Nit dels Museus, que introdujo en la ciudad y con ella patrocinó incluso a los llamados museos municipales (el d’Art y el d’Història) que, dado su estado y contenido, no son para nada dignos de tal nombre. Esfuerzo vano: Sin museos, no hay sistema de museos.

La relación con la ciudad del Museu del Gas, y más por iniciativa municipal que por intención previa de la Fundación Gas Natural Fenosa, derivó en actividades como la del embajador de los reyes magos o el festival Embassa’t. Le conviniera o no, pagó, participó y agradeció incluso, como aquellos huespedes que pagan el menú y dejan que les escojan los platos.

Pudo haber sido diferente, quizá mejor, pero no fue y, más sensible aún, nunca volverá a ser, y menos en aquellos términos. Y, entonces, ¿qué hacer con el edificio caso que a la ciudad se le planteara la nada remota oportunidad de arquirirlo? El aparato municipal tendería a poner en él sus oficinas, seguramente. Pero suspondría malgastar recursos y potencial.

¿Podría plantearse como una extensión del Institut de Paleontologia Miquel Crusafont, que así se dotaría de un verdadero espacio museístico? Tendría sentido. Sucede, sin embargo, que esta institución depende de la UAB y la Generalitat, que ya intentó absorver a Barcelona el pequeño museo sabadellense. En los despachos, los palentólogos se defendieron.

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Más que de inversiones, esta sería una cuestión de política municipal y liderazgo de ciudad. Con ella, Sabadell tendría por lo menos un museo digno de tal nombre, y además basado en los fondos e innovaciones científicas de un centro tan puntero internacionalmente como el Crusafont, sobre todo en homínidos o dinosaurios, en la paleontología de vertebrados.

Hoy es el Dia Universal de los Museos, que convoca el ICOM (la internacional de los museos) desde su modesta sede en los bajos del edifico de la UNESCO en París. Y, además, este año coincide en plena campaña electoral de las municipales. Sirva, este escrito, para constatar que en Sabadell no hay museos de verdad, y para decir que quizá debería tener alguno.

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