De Fincas Bourgeois a concejal de Desarrollo Urbano: Mar Molina y los entresijos del nuevo organigrama municipal

0

El desastre de las licencias de obras y actividad, que tardan meses y meses o incluso años en concederse, ha sido tema de campaña. Aunque no se diga, no viene de nuevo. Empezó en 1988 con la llegada de Dolors Calvet a urbanismo, conoció épocas mucho peores, aún con Farrés y, en efecto, no se ha resuelto. Incluso el Colegio de Arquitectos intentó gestionarlas.

Marta Farrés, nueva alcaldesa, ha delegado a la asimismo nueva concejal Mar Molina,ajena hasta ahora al Ayuntamiento, para que lo arregle de una vez. Se trata de un episodio más de la incompetencia y arrogancia que, entre el funcionariado municipal, también se da en otras areas, y en otras incluso con agravantes: Cultura seria un buen ejemplo a observar.

Mar Molina, licenciada en derecho, ha sido hasta ahora gestora de fincas en Bourgeois SL, empresa bien conocida en la administración de inmuebles y transacciones inmobiliarias. Antes, entre 2008 y 2012, fue auxiliar de primera en el Registro de la Propiedad. Por tanto, cuenta con experiencia en la administración pública y, a la vez, el sector privado.

La nueva concejalía de Mar Molina, la de “Desarrollo urbano”, es en realidad una parte de lo que en tiempos fue el Departamento de Urbanismo, después de Territorio y ahora, con un nombre más social en lo semántico, “Cohesión territorial, desarrollo urbano, seguridad y civismo”. A su frente, el hasta ahora delgado comarcal de UGT, Jesús Rodríguez.

En un escalón debajo, a Mar Molina le toca solo la parte de “desarrollo urbano” que, según el organigrama dado a conocer, consiste en “urbanismo, obras de equipamientos y licencias de obras”. “Urbanismo” implicaría toda la area, incluso vivienda que el organigrama segrega y transfiere a Acción Social, con Eloi Cortés de concejal y Pol Gibert de teniente de alcalde.

De Fincas Bourgeois a concejal de Desarrollo Urbano: Mar Molina y los entresijos del nuevo organigrama municipal 1
Las licencias son la piedra de toque de Mar Molina que, si acaso y hasta ahora, ha sabido de ellas desde el otro lado de la ventanilla. Que provenga de una empresa privada del sector tan arraigada en Sabadell como Fincas Bourgeois SL quizá daría para lecturas diversas e incluso capciosas. Pero acredita que se trata de una profesional. Puede saber de que va y a lo que va.

Las décadas de escándalo en las licencias de obras municipales, con personal reclutado en la época Farrés, y no estrictamente en su partido aunque por ahí, no han vuelto a los extremos de entonces, en los cuales aquellos gobiernos vetaron el tema en la prensa local: Casos de 14 meses de demora con modificadiones en los proyectos que, por banales, no daban ni para controversia. Anchos de puertas, por ejemplo.

Tampoco lo resolvió Juan Carlos Sánchez como teniente de alcalde de Urbanismo, aún con Bustos de alcalde. Pero lo intentó con una solución muy sui géneris. En 2008, y sin tocar en nada el aparato funcionarial, habilitó al Col·legi d’Arquitectes de Catalunya (COAC) para que concediera licencias de obras en Sabadell, en el plazo de dos mesos pero con sobrecoste.

VisatCOAC+_Sabadell_0608

Aquí, en PDF, el singular convenio por el que el COAC actuaba en funciones de competencia municipal, pero cobrando por su cuenta honorarios particulares a quienes fueran a pedirle licencias de obras para Sabadell. Se firmó en 2008, y entró en vigor acto seguido. Pero no tuvo éxito. Aunque agilizara trámites, encarecía costes y cronificaba el desastre funcionarial.

Si se pagaba al COAC la licencia llegaba en 55 días, y si no pues a lo de siempre, desde que entró Dolors Calvet, perdura desde entonces y de ahí las quejas que esta vez han llegado a tener eco en campaña. Mar Molina es la primera concejal a quien, como primera labor, se le ha puesto la de resolver este problema. Y eso que hace solo días que prometió el cargo.

FER UN COMENTARI

Please enter your comment!
Si us plau entri el seu nom aquí