El sabadellense que ahora revive a Jesús Gil y Gil: Enric Bach, director y guionista de la serie El Pionero en HBO

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Está dando muchísimo que hablar. El inefable Jesus Gil y Gil acaba de resucitar, con la serie de “no ficción” El Pionero que desde esta semana arrasa en HBO y, tanto o más, en medios y redes sociales.

Viene de Sabadell, además de Marbella, Soria o el Madrid del “Atleti” y antes lo de los Ángeles de San Rafael, las ciudades donde el ínclito y célebre personaje dejó más que huellas históricas, incluso cadáveres.

De Sabadell, por nacimiento y formación, es en efecto Enric Bach, director y guionista de la serie. Junto al productor, el británico Justin Bebster, va estos días que no para concediendo entrevistas y dando tema en declaraciones y críticas.

Y también Nueva York. Lo de El Pionero, del título de la serie, más que insinúa a Gil como precursor de Trump. Ambos forjados en el inmobiliario, mediáticos, ególatras y narcisistas según se les describe, y en política, con pulsiones populistas.

En Sabadell, además de nacer, Enric Bach ideó y completó su magnífica ópera prima, “Un dimanche à Brazaville” (2011), largometraje documental firmado junto a su amigo, colega y conciudadano Adrià Monés, ambos sabadellenses del 1979.

Y ambos, asimismo, hijos de economistas profesionalmente activos en Sabadell, ilustrados, y con visión del mundo más allá de los negocios, aunque también. Aunque en estilo también muy otro, aquel Jesús Gil se reconocía como “hombre de negocios”, dicho sea.

Sin entrar en lo del “spoiler”, porque la serie justo arranca entre una promoción insólita en España (HBO, del grupo Time-Warner, no es menos potente que Netflix y sí más histórica en la producción y emisión televisiva), El Pionero abre más que perspectivas.

La perspectiva que da la distancia. Enric Bach considera que, antes que el olvido, el tiempo da para visiones más amplias y de conjunto, globales, aquí sobre aquel carismático Jesús Gil, cada vez más legendario y aquí la serie. De ahí, también, lo de El Pionero.

También la oportunidad del personaje, y lo del no escatimar medios, en lo que HBO se ha aplicado como gran multinacional que es. A HBO se deben Los Soprano, además de Juego de Tronos. El Escobar de los Narcos es de Netflix, al caso la competencia.

En Marbella, dicen hoy, la aparición de los carteles de El Pionero ha evocado las campañas electorales de Jesús Gil y sus mandatos municipales, en los cuales la más descarnada depredación en lo mafioso, incluso, marcó tanto los resultados como la sobreexhibición mediática.

La perspectiva, a Enric Bach, se la da el tiempo. Era apenas un niño durante el apogeo de Jesús Gil. Y quizá también Sabadell, no solo porque aquí también sucedieran cosas en lo municipal, judicializadas asimismo. Sobre todo por el origen de su brillante trayectoria vital y cinematográfica.

“Un dimanche à Brazaville”, fresco imprescindible. La capital congoleña, pletórica de vida sobre la miseria tercermundista, vista en un solo día a través de un pichadiscos radiofónico, el ídolo de la lucha libre local y el lumpen elegante de la “sape”, envidia textil de Sabadell.

Siguen otros títulos en su haber cineístico, muy en especial Muerte en León (2016), por aquel crimen entre político y policial que sin embargo se gestó en Astorga, la ciudad de aquel El desencanto (1976) de Jaime Chávarri y los Panero, película monumental.

Mientras, Enric Bach ha sido jefe de redacción y guionista, asimismo, en el Salvados de Évole. Formado en la Ramon Llull, en periodismo y audiovisual, su primer empleo fue en la productora El Terrat. Y muy de Sabadell, donde DS tanto aclamó su “Dimanche à Brazaville”.

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