Esto va fatal: Marta Farrés intenta resucitar la Ciutat de la Música, y asegura que el Conservatorio irá al Eix Macià

1

En sus 128 años, el Conservatorio de Sabadell nunca estuvo peor en cuanto a insuficiencia de espacios. Respecto al profesorado y la calidad del alumnado, mucho lo que da la ciudad: Excelente, salvo en cierto momento de la época Farrés (Toni), resuelto mediante sentencias contundentes en los tribunales. La corruptelilla funcionarial, que entonces Farrés amparó.

La nueva alcaldesa, Marta Farrés, emprende lo que prometió en campaña: Nuevo edificio para el Conservatorio y, marcando linea y perfil, en la inmensa finca del Eix Macià donde se proyectó aquello de la Ciutat de la Música en tiempos del Tripartito, y Bustos. Enfrente de lo del Corte Inglés, allí donde ahora se aparcan coches de gratis y se degrada el Eix Macià.

Marta Farrés (PSC) y la teniente de alcaldesa Marta Morell (Podemos) han visitado el solar. A falta del concejal de Educación, ha tomado la voz el de Cultura, Carles de la Rosa. Viene del teatro de aficionados, como su antecesor Quim Carné, ahora JuntsxSBD y antes PSC. De música y de artistas profesionales ha hablado poco, pero de entidades y aficionados…

“Servirá (el nuevo edificio del Conservatorio) para descargar el Estruch”, ha dicho. Como si el Conservatorio no estuviera bien mal de por si, y como si el Estruch fuera algo, más allá de cosas de aficionados, ideológicas y como parroquiales, y otras de la Diputación, que en ello hay sorpresas. Una vez, incluso vino el Niño de Elche. Pero a puerta cerrada. Es un flamenco.

El Conservatorio se reparte ahora entre la vetusta Casa Brutau de la calle Sant Oleguer y lo que fueron las escuelas públicas de la calle que por iniciativa republicana fue de Bélgica, y por reaccionarios posteriores se llama Jardí, nombre muy grato por cierto a los de la que le dicen “República Catalana”. Y entre los dos edificios, más alumnos que metros cuadrados.

La Simfònica, la OSV, o la sede de Òpera a Catalunya no irán, ha dicho el gobierno, al futuro edificio, tan de futuro que aún está por proyectar. ¿Por qué?. Indefendible, en objetivo. Y, en subjetivo, porque así lo ha dicho un funcionario. Sea de cuando Farrés o cuando Bustos, porque de Burrul ya no quedan. Y los nuevos electos… Asusta: Como de paso. Lo visto.

Los funcionarios, lo que son. ¿Pero sus carreras? Uno es viejo. Cuarenta años de periodista en Sabadell. A callar, obligan. Quizá para hablar habrá tiempo, cuando dejen, si dejan. Esto, de ahora, realmente escandaloso. Ni caso de sabadellenses que saben, de música, arte o teatro, profesional. No manda el PSC. Manda el puñetero aparato municipal, y aficionados.

Es un funcionariado al que por fundamentalmente independendista, y que por ello allí está de cuando Bustos más aún que Farrés, gusta de los gobiernos de eso. El personal de origen bustista, indistinguible casi, emerge de nuevo. No es un reencuentro. Siguen. Más bien, lo de siempre en los gobiernos de Sabadell. Forcadell fue concejal, y de Sanidad; con Bustos.

Y al caso del Conservatorio ahora solo por programar, en la arquitectura, y después, ojalá, a proyectar, y allí ya arquitectura en planos. Aunque de la Simfònica y la ópera ni hablar, que así ha zanjado Marta Farrés en nueva alcaldesa, (se me ha escapado, perdón. Pero antes su concejal) el nuevo edificio o equipamiento irá de lo de las “entidades”, que así se ha dicho.

O sea folklore, aficionados al rock, jóvenes… “Todas las músicas”: dicho así. Muy de aquel Saura, del Òmnium, los Ballesteros y Bustos, por populismo. Pero hay más. Puestos a gastar para construir, verbo ilustre donde los haya, y además el Conservatorio: ¿Por qué no una sala donde la Simfònica (OSV) pudiera crear su Octava de Mahler?, dicho como ejemplo.

Y si esto se diera justo dentro del mismo edificio donde centenares de sabadellense (más de 700 alumnos el pasado curso) aprenden música… Gran experiencia, grandes lecciones de las que no se dictan pero se viven, obviamente. Pero ante la pregunta periodística, incluso una funcionaria ha respondido antes que los electos, pero muy afín a ellos. Y ha dicho no. Punto.

Sabadell, lo que es el Sabadell digno de tal nombre, le debe muchísimo al Conservatorio. De ahí salió aquel Agustí Borguñó que tanto admiró a los millones de ciudadanos de los Estados Unidos de América. Él en clásico, pero de las sardanas a las suites orquestales incluso muy aflamencadas, como Xavier Cugat en lo afrocubano. En Nueva York, lavaron platos juntos.

El maestro Masllovet, muy grande. O los Cabané, padre e hijo, tan “resilentes” que se dice ahora. La vida les trató mal. La música, mejor. El padre, tan republicano, y tan castigado por ello. Y de los últimos grandes discípulos del Conservatorio, el pianista Daniel Ligorio a quien tanto le costó matricularse. O Cañizares, de Ca n’Oriac, el mejor guitarrista de la historia.

Hay más. Entre ellos el pianista Adolf Pla, que tanto hizo y tanto sufrió por aquella bendita casa, para él motivo de proyectos ambiciosos por innovadores, que frustraron los concejales de turno, de Farrés a Bustos, y algunos con maneras inmorales, y por ello alcaldicias más que concejiles. Junto a las grandezas, y aqui importantes, las miserias. Como en las óperas.

El nuevo concejal de Cultura, Carles de la Rosa, ha dicho frente al solar que un dia u otro, porque aún no lo ha hecho, llamará a Benet Casablancas, el grandioso músico de Sabadell que además es director del Conservatori Superior del Liceu. Antes, claro, los aficionados y las “entidades”. Este nuevo gobierno municipal emite señales muy inquietantes. “Fa patir”.

Todo ello, en el nuevo gobierno municipal, sorprende. La Simfònica y la Òpera fueron los grandes activos de la Ciutat de la Música, idea que no llegó a proyecto. Además de incluir a la Escuela Municipal de Música (grado elemental) y el Conservatorio Profesional (medio), al caso el mismo centro, tenia el objetivo de crear un centro de postgrados en torno a la lírica.

Culminaría el proyecto de Amics de l’Òpera de Sabadell, de donde provienen tanto Òpera a Catalunya como la Simfònica. La Ciutat de la Música, a la que solo en principio fue receptiva la Generalitat, incluía una novedosa escuela de cantantes líricos, más allá de la carrera de canto en los conservatorios o la ESMUC o, por la parte escénica, el Institut del Teatre.

“El Conservatorio es municipal, y la Simfònica y la ópera, no”; ha señalado Marta Farrés para justificar porque, de entrada, las excluye del futuro edificio del Eix Macià. Pero el actual local de la òpera y la OSV también es de propiedad municipal, la sede del antiguo Círculo Republicano Federal, y además es vecino del Consevatorio, en Jardí. Principio de mandato.

1 COMENTARI

FER UN COMENTARI

Please enter your comment!
Si us plau entri el seu nom aquí