Passeig de la Revolució: Tala de árboles polémica, pero quizá oportuna, tras el escándalo de los bancos

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“Quienes ahora protestan por la tala de árboles (en el Passeig de la Revolució y la calle Santa Teresa, en Covadonga frente al Ripoll) son vecinos que no vienen a las reuniones”. Dicho, claro está, por un vecino que sí va a las reuniones, algunas con representantes municipales.

Este sábado ha habido otra reunión, de los vecinos que “sí van a las reuniones”. La tala de árboles empezó el viernes, justo tras la “restauración”el miércoles a lo Ecce Homo de Borja de los bancos en los muros del Passeig de la Revolució. Datan de 1866, y nadie los estropeó antes.

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Clicar aquí, para acceder a la noticia de El Dia de Sabadell: Chapuza municipal en el Passeig de la Revolució: Daños contra el patrimonio, populismo y novatada

Además de lo vecinos “que no van a las reuniones” ha protestado la ADENC (Associació per la Defensa i Estudi de la Natura a Catalunya), local y con gran arraigo y predicamento en la ciudad. En un comunicado al digital Isabadell, califica de “molt desafortunada la tala”.

Acusan esta actuación municipal, que el anterior gobierno municipal proyectó y adjudicó por 300.000 euros, de “erradicar el arbolado” en este punto de la ciudad, entre la carretera de Caldes y la calle Quevedo sobre la “timba” del Ripoll (el de la “Cobertera” es otro lugar).

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La cuestión, antes que polémica, es más compleja. Durante más de un siglo, desde que en 1866 se inauguró como Paseo de Isabel II, y hasta los 70 y 80 del siglo pasado, en el Passeig de la Revolució nunca hubo árboles. Aun así, ADENC apela “a la biodiversitat de l’indret”.

Los “vecinos que sí van a las reuniones”, y por ello se remiten a versiones municipales, dicen que los arboles ahora talados o por talar están enfermos, que en su mayoría son álamos de los que crean problemas de alergias con sus flores blancas, y que a ellos ya se les informó de ello.

La cuestión, y el problema, es mayor. Se han talado pinos, más que álamos, y más junto a la calle Santa Teresa que en el Passeig de la Revolució. Los más junto a la acera y a palmos del asfalto. Montones de ramas y troncos serrados indican ahora la magnitud de la tala, junto a las cepas o sea “soques”.

Hay pinos más inquietantes a solo metros, junto a los muros de contención (el Passeig de la Revolución es de por sí una secuencia de muros que desde 1866 evita desprendimientos en la “timba”, “esllavisades”, además de haber servido para crear el vial o camino, el paseo en si).

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Pinos, estos, con raices que asoman del suelo, a apenas palmos de los muros y quizá con peligro de caer ante cualquier vendaval, sobre el Passeig de la Revolució precisamente. Estos pinos se plantaron en 1974, aún en tiempos de Franco. Su futuro deberían decidirlo técnicos, que quizá estén en ello.

En el Passeig de la Revolució en sí, lo talado es menos visible, y más ahora que a causa de las obras las vallas impiden acceder al lugar. Más que álamos hay cipreses, que aun plantados hace treinta años, en época Farrés, no han crecido apenas. Y algunos se han talado ahora, asimismo.

No han crecido porque, entre muros, es como si estuvieran plantados en un tiesto. Lo peor es si se ha dañado a los muros, o sea al Passeig de la Revolució, con toda esta vegetación. En lugar de lo que fue durante más de un siglo, aquello  se ha convertido más en bosque que incluso jardín, cargando a los muros además.

Los 300.000 euros que ahora se gastan incluyen una “placeta” al final de la calle Quevedo, frente al portal de la histórica Torre Turull (A ver qué resulta), la renovación o ampliación del parque infantil de la calle Santa Teresa, tramos de aceras y mejoras de caminos.

A destacar, en cuanto a caminos, la mejora del que desde la calle Quevedo y el Passeig de la Revolució, pero en sentido opuesto (norte-sur en vez de sur-norte) descende al Ripoll y la Cobertera propiamente dicha, el vertedero que hubo en la ahora plaza de Sant Salvador.

De lo que fue el Passeig de la Revolució sin árboles quedan, por ejemplo, las fotografías de aquella procesión que por él discurrió cuando en 1947, con motivo de la Coronación Canónica de la Virgen de la Salut, la imagen fue llevada solemnemente del Santuario a Sant Félix.

La tendencia posterior, cultural sobre todo, ha consistido en convertir este y otros espacios en “zona verde”. Han ido en ello las plantaciones de pinos en 1974, el ajardinamiento efectuado en tiempos de Farrés, o la posición de ADENC, ahora. Los vecinos de ciudad añoran y desean lo verde, lo cual es muy comprensible.

Pero nadie habla, y menos los gobiernos municipales, del Passeig de la Revolució en sí y su valor patrimonial, como una de las mayores obras municipales en el Sabadell del siglo XIX. Ni los gobiernos anteriores ni el actual, ni tampoco mucho los vecinos que sin embargo la aprecian.

Parte del muro del Passeig de la Revolució cedió y se derrumbó a finales de los años 90. No solo por la antigüedad, habría que velar por su solidez, A pesar de la inversión y obras ahora en curso, que ha empezado causando graves daños patrimoniales al muro, ojalá a reparar,  nadie habla de ello. Ni los vecinos.

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