El “mercadillo de la miseria” llega hasta las Galeries Gràcia: El descontrol municipal de los encantes en el Mercado

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En Sabadell, la magnitud es proporcionalmente mayor, y cada vez peor. Pero en Barcelona, también por más mediática, los “mercadillos de la miseria” junto a los encantes, antes los viejos y después los nuevos, o en la plaza de la Garduña detras de la Boquería, motivaron casi tantos conflictos y no menos violentos que lo del top manta, antes aún. Aunque en el Sabadell municipal y oficial…

El “mercadillo de la miseria” de Sabadell va creciendo a base de parasitar y degradar los tan populares y aún muy dignos encantes amparados bajo las barbacanas del Mercado Central. Lo de la “miseria”, lo lleva pobre gente que a ras de suelo y sin permiso oferta objetos de vertedero: juguetes y piezas rotas, o ahora, dvd’s devaluados por la decadencia del formato.

Desbordado el espacio en torno al Mercado, este tipos de puestos se va extendiendo hacia la calle Escola Industrial. Hoy mismo, y no por primera vez, uno de ellos ha llevado su precaria parada al portal de las Galeries Gràcia que da a la calle Escola Industrial. Nadie le ha dicho nada, y menos aún el personal municipal. El descontrol es de lo más absoluto.

Desde hace más de cinco años, el Ayuntamiento pasa total y absolutamente del mercado de antigüedades. Unos cincuenta paradistas ,de los setenta puestos autorizados y regulados en otros tiempos, siguen pagando sus tasas, aunque nadie les reclame nada. De los veinte que ya no pagan, la mayoria se retiraron o fallecieron mientras. Los años no pasan en balde.

Pero no hay espacios vacios. Pese a que el Ayuntamiento no ha concedido nuevas licencias, se han puesto otros. Y, entre ellos, los del “mercadillo de la miseria”, en el linde la marginalidad social con sus problemáticas que son otras, no las del comercio o la gestión municipal del espacio público y los mercados y mercadillos.

“Nadie les dice nada y no nos consta que estos paguen tasas al Ayuntamiento, que ni siquiera nos inspecciona a nosostros, los que sí pagamos”, explica uno de los paradistas a El Dia de Sabadell. “Nosotros no somos inspectores ni funcionarios. Es tema suyo”, añade este paradista. No quieren entrar en conflictos, que en Barcelona llegaron a ser muy virulentos.

Mientras no utilicen la degradación para echarnos a todos, que quizá sea una estrategia, no vamos a meternos en lo que, de momento es más un problema municipal, o de ciudad, que nuestro, que bastante hacemos manteniendo una clientela y una oferta de calidad”, dice ese mismo comerciante. “A nosotros, los conflictos no nos favorecen en nada”, justifica.

“En los cuatro años del ayuntamiento de antes, nadie vino ni a hablarnos, a presentarse. Ahora, no sé si el tema lo lleva una señora que, por lo que me han contado, se dedica a mirar escaparates de tiendas con Marta Farrès, la alcaldesa. Pero aquí no la hemos visto”, dice este paradista. Literal, y genuino. Los periodistas inventan, quizá, pero no de este modo.

Descontrol total, por parte del Ayuntamiento. Una tercera parte de los puestos del mercado de antigüedades estaría fuera del pago y la regulación municipal, según dichas fuentes de los paradistas. Y es como, a partir de aquí, este “modelo” va degradando el resto del mercado y extendiéndose a calles vecinas, en pleno Centro de Sabadell, su zona comercial y comercios aún dignos: Galeries Gràcia.

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En sus ya 45 años de existencia y actividad, el mercadillo de los domingos en el Mercado ha vivido relaciones muy diversas e incluso curiosas con el Ayuntamiento. Los primeros puestos fueron los especializados en filatelia y numismática, que en ello imitaron lo que durante décadas y aún entonces marcó época en la barcelonesa plaza Real, y ya no existe.

Filatélicos y numismáticos intercambiaban y compraban o vendían entre ellos. Aunque en la plaza Real se perdió, aquí sigue. Y, muy pronto, en Sabadell se incorporaron chamarileros”(brocanters) y anticuarios. El entonces concejal de Gobernación, José Antonio Bernabeu en los tiempos de Borrull, dudó entre prohibir o tolerar, pero le acabó gustando y lo animó.

En el actual régimen, este mercadillo pasó a competencia de la concejalía de Cultura. Los paradistas más veteranos aún añoran a Sebastià Ribes, primero Nacionalistes d’Esquerra y despúes Iniciativa per Catalunya, que fue concejal del tema con Antoni Farrés. Y, con el PSC y ya en el área municipal de comercio, Albert Beltrán tampoco dejó mal recuerdo.

Del mandato pasado, como nadie se ocupó del tema, cuesta saber si fue competencia de la entonces edil de comercio y líder de Guanyem Sabadell-100%Sabadell Marisol Martínez, la gran derrotada en las pasadas municipales, o de la Crida-Cup con Lluís Perarnau al cargo del orden público. Total, como no consta que ni la una ni el otro intervinieran al respecto…

Y, en lo de ahora, lo que describe la voz genuinamente popular de un paradista: “Se ve que esto es asunto de una que mira escaparates con Marta Farrés, la que está de alcalde, pero aún no nos han dicho nada”. Es de los paradista que, por si acaso, pagan las tasas que les corresponden,concientes de utilizar espacio público, pero con más temor que esperanza.

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