Video: Así quedó el domicilio del CDR Jordi Ros tras el registro: Los detenidos pasan a disposición del juez, rápido y velando por las formas

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Pese a ser considerados presuntos terroristas, lo cual permite tener a los detenidos hasta cinco días de interrogatorios en comisarías o cuartelillos, los sabadellenses llevados ayer a la comandancia de la Guardia Civil en Tres Cantos (Madrid), pasarán este jueves a disposición del juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón, quien ordenó su detención.

Sin agotar siquiera el máximo de 72 horas, como un detenido cualquiera, lo mismo que por desorden o hurto. Aunque en este caso sea en Madrid porque la causa se instruye en la Audiencia Nacional, tribunal especial al cual le corresponden en exclusiva los casos de terrorismo, narcotráfico internacional o ataques a la Corona y las instituciones del Estado.

Ojalá nadie tuviera explosivos en su casa y, peor aún, con fines que pudieran ser todavía más delictivos, y en ello el atentado terrorista como mayor exponente criminal. En efecto, los detenidos no han cometido ningún atentado terrorista. Pero la obligación de la policía y con ella el Estado consiste en impedirlos, sin esperar a delitos flagrantes y penas mayores.

Salvo industrias y empresas que los requieren, de minas y canteras a derribos, y desde luego salvo la defensa y seguridad pública de las cual es responsable el Estado y con él la nación en su sentido más moderno y democrático, la ley aquí vigente no lo autoriza, lo de tener bombas y hacerlas en casa. Es de lo más justificable: Absoluto sentido común.

Tener y elaborar explosivos es ahora el cargo penal de mayor calado al que se enfrentarán los sabadellenses ayer detenidos. El fiscal, el juez instructor, y con ellos la policía al servicio de la justicia antes que del estado, deberán averiguar el hecho y descartar o confirmar el delito de poseer o hacer explosivos, antes que la finalidad, aunque esta también.

El festival en la prensa oficial local, independentista militante hasta extremos inauditos. El de hoy, sin ir más lejos, y no solo en las páginas de “opinión”, con pieza antológica de quien su director en tiempos de Bustos, de quien fue biógrafo, y agente en la liquidación del resto de la plantilla, quienes fueron sus compañeros durante décadas.

Como única y gran autoridad jurídica, en los “informativo”, el rotativo local solo cita al letrado de los detenidos sabadellenses, quien además es dirigente de Alerta Solidària, al estilo de lo que desde antes de Terra Lliure y más durante fueron los CSPC (Comités de Solidaritat amb el Patriotes Catalans), o en el Pais Vasco Gestoras pro Amnistia.

Hoy se ha sacado de la manga una inverosímil acusación de “detención preventiva”, que ha dirigido a la Audiencia Nacional. El Dia de Sabadell tiene por principio no difundir falsedades. Quienes lo hagan, ellos sabrán porqué. Se dice que, en casos, es por abonados a los poderes que pagan (aquí, ni la publicidad institucional que se nos debería), pero tampoco debería ser así.

A los detenidos, nadie les acusa de atentados o daños porque no los han cometido, y tanto mejor que no se cometan. La acusación no va por ahí, porque no se ha dado el hecho ni se plantea por tanto. Los cargos, si se dan, seran por tenencia y fabricación de explosivos, si así lo demuestra la sentencia. Por supuesto, lo no cometido es solo “tentativa”, si acaso.

Y mientras, sean presuntos y más aún si son sentenciados, los delitos afectan a personas. A las víctimas, pero también a quienes los cometieron y sus allegados. Ello es muy sensible en este caso de ahora, en Sabadell. Y en ello es muy elocuente un video que circula en las redes protagonizado por el padre de uno de los detenidos, Ojalá esto no hubiera ocurrido nunca.

En el medio social independentista la interpretación será otra. Todo ello es muy lamentable. Además de los detenidos, están los familiares, de abuelos a padres, hijos o hermanos. Pero hay que decir que, aunque con el aparato del protocolo, helicópteros incluídos, ha habido agentes de la Guardia Civil que han procurado la máxima amabilidad, muy profesional.

En el “lo sentimos por haber irrumpido en su casa”, y solo faltaba aquello tan clásico del “somos unos mandados”, en este caso por los jueces y la ley es de esperar, han adjuntado la referencia a una compañía de seguros, contratada por el Estado para estos casos, al efecto de cubrir costes de los desperfectos. Aunque no cubre emociones. Ningún seguro las cubre.

La paz, social e individual, solo se asegura con la justicia, y ella con la ley. Como en cualquier estado de derecho, moderno, las leyes de la nación española emanan de la Constitución. No deben ser abusivas para los poderes, y en términos de justicia deben amparar igualmente a todos los ciudadanos. En ello se fundamentó el liberalismo, y después la democracia.

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