Sabadell, y los aquí detenidos, sitúan al independentismo en un momento crucial: Jueves crítico en la Audiencia Nacional

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La noticia está en La Vanguardia, firmada por la prestigiosa periodista Mayka Navarro, Es, por ahora, de lo más relevante que ha trascendido respecto a los 7 activistas vinculados a los CDR (Comités de Defensa de la República) detenidos desde este lunes, de los cuales tres sabadellenses. Fueron nueve, pero el mismo lunes dos quedaron en libertad.

La otra noticia es la del desmarque de dos de los detenidos, que han recurrido al abogado de oficio y han respondido al interrogatorio de la Guardia Civil. Seguramente, no se trata de los sabadellenses, toda vez que por muchísimo menos, el caso de los “9 de Lledoners” en el que están encausados, ni siquera atendieron una citación judicial.

El sábado, antes de la detención, Diari de Sabadell les dedicó por ello un amplio reportaje con fotografías de posado e identidades explícitas, nada de iniciales como ahora. Aquello, lo de unas presunta alteración de orden público en Lledoners, no es relevante en el proceso que ahora enfrentan. Apenas un antecedente en cuanto a actitud.

En antecedentes, y aún no penales, La Vanguardia ha recordado hoy un incendio el pasado mayo en el domicilio en la calle Antoni Cusido (Creu Alta) de uno de los detenidos, Jordi Ros. A la prensa local que informó del incidente (Isabadell y Diari de Sabadell) le ha faltado tiempo para recordarlo asimismo y, con ello, abrir distancias respecto a lo del “montaje”.

Relevante desde el titular: “Fabricaban material incendiario desde mayo”. Incendiario no es sinónimo de explosivo. Pero apunta intenciónes, y con ella los medios, tiempo empleado e, importante, la articulación organizativa. Son claves en todo el caso que instruye y juzgará la Audiencia Nacional, donde hoy comparecen los detenidos.

La tenencia de explosivos está penada con entre dos y tres años en el código penal (artículos del 563 al 570). Pero si se trata de terrorismo (artículos del 571 al 580), y aquí la Audiencia Nacional como tribunal al que compete esta materia, la condena puede ir de los diez a los veinte años de prisión. La intención y finalidad, y con ella la preparación y organización, cuentan. Y mucho

Un primer matiz, está en la intención. La del terrorismo (artículo 573) radica en la voluntad de “subvertir el orden constitucional, desestabilizar o suprimir el funcionamiento de las instituciones políticas o de las estructuras económicas o sociales del Estado, u obligar a los poderes públicos a realizar un acto o a abstenerse de hacerlo”.

Pero, tanto o más determinante, resulta la organización. No es lo mismo un acto individual que su articulación en un grupo o banda. Sea para el delito común y, más aún, para el terrorismo. Desde el lunes se está dando al respecto un muy significativo debate no solo periodístico sobre los CDR, por lo demás no inscrita ni registrada como entidad social o política.

Hay el antecedente del entorno de ETA, con Batasuna y más aún Jarrai y su “kale borroka” Pero su ilegalización, con el juez Garzón al frente desde la Audiencia Nacional en el poder judicial y la Ley de Partidos desde el legislativo, las Cortes, empleó años. Ilegalizar a los CDR o declararlos terroristas, como ha instado VOX, costaría tiempo y materia en cuanto a hechos probados.

Las noticias publicadas en el caso de ahora, todas ellas debidas a filtraciones bajo el secreto del sumario, apuntan a otra linea: la de señalar dentro de los CDR a una corriente o facción más o menos autónoma en la que se encuadrarían los detenidos el lunes y, con ellos la elaboración junto con la tenencia de explosivos y los presuntos planes de atentados, motivo de la causa.

El juez instructor, Manuel García Castellón, tiene la palabra, o mejor dicho su firma en las diligencias y el auto de procesamiento, si fuera el caso. Y asimismo la fiscalía. A partir de este jueves, el dato será el de las peticiones de pena y, con ellas, la argumentación como delito de terrorismo de los hechos que se imputen a los detenidos.

Está por saber y sentenciar si se trata de elementos aislados, lo cual hasta hoy no deja de resultar verosímil a falta de más datos, o si ojalá son inocentes, lo cual por principio no se ha de descartar, o si hay más y en efecto delitos graves. Pero no es admisible lo que el martes publicó Diari de Sabadell, firmado por un exdirector de dicha cabecera, nombrado cuando Bustos de quien fue biógrafo.

“El cert es que la situació a què hem arribat al llarg d’aquests últims dos anys afavoreix que algú opti per trencar la via pacífica que ha estat la marca del moviment independentista fins ara” (sic). No se trata de dar mayores detalles sobre la moral del individuo, incluso ante los tribunales, ni sobre su trayectoria laboral”. A estas alturas, o bajezas, nada sorprende.

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