¿Qué dicen los Mossos?: Tres meses de silencio tras la muerte de Héctor en plena calle Gracia

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“Hay que esperar lo inesperado y aceptar lo inaceptable”, cita de Confuncio. En el recordatorio del funeral, se imprimió al pie del retrato de Héctor, aquel informático de 32 años que murió de una sola cuchillada, en la calle Gracia, hace ahora tres meses justos, tantos como el silencio de Mossos al respecto, absoluto desde entonces, y en este caso ni siquiera con filtraciones a sus medios oficiales.

Los hechos en sí son claros. aunque sin información oficial. Nada desmiente que se tratara de un intento de atraco. El joven vecino de Barcelona, informático de profesión y empleado en una empresa del sector entonces contratada por Banc Sabadell en la plaza de Catalunya junto al Eix Macià, había utilizado su ordenador portatil en la barra de un bar cercano donde, argentino de padre y nacimiento, fue a ver el Argentina-Venezuela de la Copa América.

Alguno o algunos, aún por detener, asestaron una única cuchillada o navajazo a Héctor. Fue a darle en la ingle. Podría presuponer que la intención no era matarle, o que él mismo, incluso, dio un mal paso con el que fue a cruzarse con el acero. Pero el corte alcanzó a la femoral de lleno, el potente vaso sanguineo que va en paralelo al fémur.

Herida mortal de necesidad, casi inmediata. Ni en carne ni en hueso. Fatalidad más que terrible. Corte directo a la vena o arteria femoral. Tras la aorta, en el corazón, y más o menos como la carótida, la del cuello, las inguinales o femorales las más caudalosas. La víctima debería caer de inmediato al suelo. Es de manual, incluso los de la enseñanza obligatoria en la ESO.

La pierna afectada se dobló, al quedar sin riego sanguineo. Y, más en segundos que en minutos, la víctima se desangró. Si se trataba de un atraco a punta de cuchillo o navaja, no es de extrañar que los delincuentes huyeran aterrorizados por el efecto de su acto, y que por ello no llegaran a robar a su víctima si esa fue su intención. Huir del lío es algo muy de los delincuentes.

A falta de datos que deberían dar no solo Mossos (¿No es la seguridad cuestión ciudanana? ¿Y el gobierno municipal?), se ha leído en los media oficiales de Sabadell, a menudo con conexión con Mossos, que el motivo del homicidio no fue el del robo porque a la víctima no llegaron a robarle. Aún así, leído, cuesta muchísimo creer que tal atribución pueda venir de Mossos

Entre otras razones porque, muy a menudo, el azar suele mandar más que las intenciones. Si el efecto de un disparo es imprevisible, en aquello que las armas las carga el diablo, igual sucede con el filo de un arma blanca, o con un golpe sea de puñetazo o patada, incluso un tropezón en lo de las malas caídas. Hay la agresión, desde luego delictiva, pero también la fatalidad.

Pero lo lamentable ahora es la falta de resultados policiales, y más aún el silencio. El silencio va en las prácticas de los Mossos desde su despliegue en Sabadell, hace ya más de una década. No solo por su opacidad, el cuerpo autonómico sigue lejos de la eficiencia, profesionalidad, pundonor, y también conocimiento del medio ciudadano,  que el Cuerpo Superior de Policía llegó a acreditar en Sabadell, antes de ser relegado.

No es un hecho específico de Sabadell. En las vigílias de este homicidio en la calle Gracia, Mossos dio al fin por aclarado el que 12 años antes, tantos como 12 y valga remarcarlo, sucedió en el comercio Calzados Acín de la calle Sol i Padrís. El presunto homicida, justo ahora encausado, vive en la misma y fue grabado por cámaras de una oficina bancaria vecina.

En Sabadell, ha habido más casos. Entre otros, el de cierto crimen cometido el 13 de agosto de 2008 en un piso del 185 de la carretera de Prats, y cuya víctima fue una abogada y sindicalista, miembro en tiempos de la junta de su colegio profesional y de la ejecutiva de UGT. En este caso, que no aclaró hasta 2016, Mossos formó en sus filtraciones un relato más que inmoral sobre la víctima, y aún así publicado en la histórica cabecera de Diari de Sabadell.

En 2012, y no por estos casos, la ineficiencia de Mossos en cuanto a homicidios y asesinatos, fue notícia incluso en El País. El caso de Calzados Acín, en Sabadell, figura junto con otros en la noticia que el prestigioso diario refirió al respecto. Clicar para el enlace, sobre el títular: “Los Mossos d’Esquadra acumulan 35 casos sin resolver desde 2009: Crímenes en la trastienda”.

No es un consuelo para quienes siguen y seguiran sintiendo la ausencia de Héctor, Mallol de segundo apellido y español de padre argentino y madre catalana, ciudadano de pleno derecho, Sus allegados siguen encendiendo velas en su recuerdo, en el punto de la calle Gracia donde cayó sin vida en un acto violento, junto a los cajeros de la antigua Caixa Sabadell, aún BBVA.

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