¿Por qué plantar 500 árboles le cuesta 500.000 euros al Ayuntamiento?: El urbanismo no es solo jardinería

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Peral de flor y aspecto actual de la calle Brujas

Con sorpresa e indignación, en redes sociales, lectores de El Día de Sabadell reaccionan airados a la noticia titulada: “Medio millón de euros para plantar árboles en el Sector Norte, Creu Alta, el Centro y Can Puiggener”, publicada ayer en este medio. En efecto, se gastarán 500.000 euros para plantar o replantar 500 árboles, a mil euros por árbol de promedio.

Los concejales y técnicos municipales no han desmentido ni pormenorizado los datos dados a conocer el lunes, tras la sesión de Junta de Gobierno que autorizó la inversión, en la cual va incluída la futura redacción del proyecto y ejecución. Solo que, contra lo que se indicó en la rueda de prensa, las plantaciones aún tardarán un año, entre trámites y concursos públicos.

Pero se trata de cifras coherentes, a relativizar tanto com a discutir de entrada, aunque puedan resultar chocantes. La ciudad no es un patio ni un jardín particular. Basta observar algunos de los datos facilitados por el Ayuntamiento, de aquellos que por aparentemente muy específicos se suelen dejar de lado en las noticias, para deducir que el coste quizá no sea tan disparatado como pueda parecer, por lo menos en casos concretos.

Costará bastante más caro que los mil euros árbol en la calle Brujas, (rebautizada Bruges por el impagable neo-Diari de Sabadell; lo del cambio en el nombre de la calle es insultante, no solo para la familia Brujas). Basta recorrerla para ver la magnitud del desastre, a reparar ahora o cuando sea, y para valorar la propuesta municipal.

Apenas quedan allí árboles vivos, de aquellos álamos de los que dan alergias plantados hace tal vez veinte o treinta años. La calle Brujas está en la Gran Via, de Illa a Vilarrubias, o sea frente a la ruinas degradadas de la antigua Artéxtil entre otros monumentos. Mide de largo 656 metros, o sea más que medio kilómetro, y en tramos da para rengleras dobles de árboles.

En el detalle de los datos facilitados el lunes desde el Ayuntamiento, consta que allí se van a talar todos los árboles ahora existentes, todavía. No hace falta mayor explicación. Además de haber más alcorques vacíos que con troncos, por así decir, en los demás abundan los árboles muertos, los moribundos y, por el resto, los visiblemente enfermos. Nada de sano.

En esta calle Brujas, el Ayuntamiento prevee plantar unas decenas de perales de flor (pyrus calleryana chanticleer). Son árboles muy bonitos, capaces de alcanzar la envergadura de los álamos de las alergias, pero sin tantas alergias,  y mucho más bellos, valga la insistencia. En primavera, su floración es espectacular, como indica su nombre.

Pero los perales de flor, no son baratos. En ofertas de internet y a pie de vivero, sin iva ni transporte, los medio presentables por resistentes a una plantación en plena calle, o sea por lo menos un palmo en el diámetro del tronco, van sobre los 250 euros pieza o más bien mas. Y, si bien se trata de un dinero, no es lo más caro. Plantar en una calle, y hacerlo bien, conlleva mayores costes.

La información municipal emitida el lunes, no entra en tales entecedentes, por lo demás remotos. Pero da datos sobre la causa de una muerte tan masiva. A aquellos álamos los plantaron mal, sin suficiente espacio para sobrevivir y en un entorno, el de la Gran Via, peor que adverso dada la capacidad de resistencia en dicha especie.

“L’actuació en els tres trams de vorera d’aquest àmbit (la calle Brujas) consisteix en suprimir alternadament la meitat de les posicions (alcorques) actuals, crear-ne de noves allà on no existeixen, eixamplar els escocells (alcorques) i substituir els arbres (actuales) per espècies més adaptades”, indica la información que el Ayuntamiento envió el lunes a medios locales.

Se espaciarán los alcorques, y por tanto habrá que remover aceras: “Un cop eliminades les posicions alternes estaran plantats cada 12 o 13m. Els escocells faran 2.2 x 1.2m, deixant una superfície de sòl lliure de 2.18 m2. Unes dimensions d’escocell superior haguessin estat més indicades, però la configuració actual de les voreres no ho permet amb facilitat”.

En los tramos más angostos en las aceras de la calle Brujas se plantarán lo que les llaman “lledoners”, pero no lo son. Para ver “lledoners” de verdad, los de la cercana plaza Frederic Mompou (Gimnasio Municipal). Aquí pondrán almezos americanos, como los del Passeig. “L’arbre que millor resultat donarà amb les condicions adverses que haurà de fer front”.

Y, en el tramo central de la calle Brujas, con doble linea de árboles, en la exterior habrá más almezos, pero en la interior, que “conservarà la totalitat dels escocells amb el seu marc de plantació original i s’hi plantaran pereres de flor (Pyrus calleryana “Chanticleer”). Desde luego, nada de ello es barato. Nada que ver con plantar un árbol en un patio o en el campo.

También se removerán aceras en la calle Antoni Forrellad, en la Gran Via pero frente a Can Puiggener, entre Creueta y Arimon, y entre las de Walter Benjamin y Ruiz Villalba entre Castell Arnau (Berardo en su nombre histórico y genuino) y Can LLong, con otras especies como el arce o auró negre (Acer monspessulanum) que van sobre los 70 euros cada uno.

El almezo americano es apenas unos euros más barato, y más sufrido. De los casi 500 árboles a plantar según las partidas presupostarias ahora aprobadas, será la especie más abundante. Pero el coste del árbol en sí, no es el único ni el de mayor incidencia. Entran proyectos, obras, mano de obra, maquinaria, transportes, ivas… No solo burocracia. Solo que las calles y plazas son lo que son.

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