Por un alquiler tiradísimo, la sede histórica de Caixa Sabadell va de oferta en internet: ¿Y qué pasará con Can Deu?

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“Impresionante edificio modernista en alquiler en el centro de Sabadell”. En la página web de Engel & Völkers, que además de inmuebles de más o menos lujo también anuncia yates en venta o alquiler, el histórico edifico de Caixa Sabadell en la calle de Gracia es ahora una oferta más.

Por lo que señala como “superficie construida aprox.”, nada menos que casi 5.000 metros cuadrados porque va todo el edificio entero (un campo de futbol no llega a 10.000 metros), el anuncio de dicha agencia pide un alquiler de 6.250 euros mes o, lo mismo, 75,000 año. Y en “impresionante edificio modernista”, claro está.

En el cercano edificio de las Galeries Gracia, una oficina de 940 metros sale ahora por 720 al mes y por tanto 8.648 año, en la misma web de Engel & Völkers. No será tan impresionante, aunque seguramente sea más funcional. Puesto en el mercado inmobiliario, lo que se llamó en tiempos el Palacio del Ahorro, no hacer honor a su ilustre nombre.

El Dia de Sabadell fue, en mayo, el primer medio en informar del hecho en sí, que BBVA se iba de lo que fue la Caixa Sabadell de la calle Gràcia, donde durante cinco años ha pagado la friolera de medio millón de euros por año a la Fundació de la Antigua Caixa Sabadell, a la que sigue aportando otros alquileres por algunas decenas de miles de euros más.

La noticia hoy ya no es aquella, aunque Diari de Sabadell, Isabadell y la radio municipal la publiquen ahora como tal, en la frivolidad habitual en tales medios oficiales. No han dicho ni aquello de “tal como El Dia de Sabadell anticipó”, lo cual hubiera sido debido y ha resultado más que cierto. Pero el detalle de los anuncios, que no mencionan, sí que es nuevo, y además inquietante.

El BBVA advirtió, como señaló El Dia de Sabadell, que solo estaría cinco años de “alquiler” en la calle Gracia. Se trataba de un gesto de apoyo por lo menos tácito a la Fundació Antiga Caixa de Sabadell, un margen para que mientras buscara otros recursos. Lo asumió cuando, por aquel euro simbólico, compró la entonces Unnim, formada en plena crisis por las cajas de Sabadell, Terrassa y Manlleu.

Pagar medio millón de euros año por una oficina no es ni de lujo para cualquier banco, por muy BBVA que sea. Advirtió que solo seria por cinco años, valga la insistencia. Y más cuando, mientras la tal Fundació mantenía el Palacio del Ahorro de la calle Gracia, BBVA ocupaba como “patrimonio bancario”, adquirido por aquel euro, el edificio de la calle Sant Quirze, donde ha trasladado la oficina.

Can Deu, tan maltrecho, estaba en la cuenta de aquel medio millón que a partir de enero ya no ingresará la Fundació Antiga Caixa Sabadell. Tampoco cubrirá el mantenimiento de la antigua Escuela Industrial y después sede de la Obra Cultural, cuando allí se trasladó la Biblioteca, edificios ambos coetaneos y del mismo autor, aquel Jeroni Martorell que también edificó el malogrado Salón Imperial.

Lo de ahora, y no solo por la “información” publicada por Diari de Sabadell, Isabadell y lo demás, que ni siquiera menciona la implicación en Can Deu, y ni mucho menos los anuncios tan sangrantes en internet, merece un análisis más pormenorizado: el debido y por escribir sobre la ruina evidente y anunciada de la Fundació Antigua Caixa Sabadell, insolvente desde sus inicios.

El humor, y en lo más estrictamente informativo, ha dominado las reacciones de quienes mejor conocen el caso. Un humor blanco, sin entrar en los que quienes se dicen responsables de la tal Fundació Caixa de Sabadell y como tales han hecho publicar en dichos medios oficales que patrocinan al efecto, desde hace años y hoy, en efecto, se ha saldado con material de ruina, a analizar.

A la vista del anuncio ahora en internet: “Per aquest preu, m’ho llogo”, reacción irónica de un patricio local vinculado en tiempos a lo que fue la Caixa d’Estalvis de Sabadell. Y le responde un amigo: “Tu no hi pots anar (quizá porque desde luego le conocen, quienes lo han puesto en alquiler). Però si al tracte hi poses un “jeque árabe”, la catifa i tot”. Literal.

Podría dar risa, pero daría más para llorar. Tanta o más que el motivo de la jerarquía de la tal fundación haya combinado la asunción de la catástrofe con la inauguración de una exposición, absolutamente banal como todo lo que allí se programa, dedicada a las novelas de cuando el “se cambian novelas y tebeos”. Pero solo las de Bruguera, que al caso nada. Ni Mortadelo y Filemón, tan sugerentes.

No eran mejores ni peores que las de Corín Tellado o Marcial Lafuente Estefanía. Y eso con más de un millón año de presupuesto, y sin más perspectiva tampoco en Can Deu, que tan de lado han dejado. Pero hay números para el análisis, los que hoy han hecho publicar en el correspondiente publireportaje en Diari de Sabadell. Es una catástrofe ciudadana. Todo ello.

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