Mientras Barcelona humea, en Sabadell independentistas y constitucionalistas incluso sonríen, pero por separado

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“Ciudades como Tarragona, Lleida, Sabadell y Girona intentan recuperarse de los primeros disturbios”, se leía esta mañana en la histórica La Vanguardia. En Sabadell no ha sido para nada un “jueves negro”, en el bientendido que aquel de hace justo 90 años fue el del crack. La guerra llegó 10 años después.

Pese a que por separado y por motivaciones bien distintas, en Sabadell se han visto sonrisas, de corazón, tanto en independentistas como entre constitucionalistas, los que no admiten leyes vigentes y los que fían la democracia a la ley por ir a otro eje ahora divisorio. Si esta barrera no se rompe, seguirá más que la tensión.

Unos se han emocionado ante la “Marxa de la Llibertat”, otros ante la Comisaría de Policía, donde ha habido desagravio y homenaje tras el “escrache” de la noche del martes, con fin violento. Y, asimismo, decenas de conductores y vecinos, en comentarios y sobre todo interjeciones, se han reafirmado a si mismos en su hartazgo ante lo que es más que un panorama.

En estas han llegado los tractores de aquella “Tractoria” de la parodia de Boadella (y con lo que hizo Boadella por el teatro en Sabadell, donde fue más que casi un vecino). Los tractores han emocionado al gentío independentista que esta tarde ha convertido el paso de la Marxa de la Llibertat en casi un pasacalle festivo. Más público que en la Passada de Sant Antoni.

La sugestión de los niños de ahora ante los tractores no es menor que la de otros de antaño por los jinetes y sus caballos. Grandes y pequeños se han rendido al paso de la máquinas de labor, todas ellas de las más modernas, al frente de la comitiva independentista. Les han dicho aquello del “visca la terra”, entre atávico y, por prepolítico, más rancio que el carlismo.

Si en lugar de venir por la carretera de Santa Perpètua, posterior a los carlistas (el camino vecinal a Santa Perpètua discurría entonces por la actual calle Tres Creus), hubieran venido por la de Caldes, la evocación al carlismo tendría alguna coincidencia. Por allí amenazaron al Sabadell liberal, en efecto. Y la burguesía local les financió, antes que combatirlos.

A los llegados hoy, del “visca la terra” pero no por ello carlistas claro está, se les han más que admirado los tractores. Los más, venían andando. La concurrencia va en las cifras de la manifestación del lunes, la de los 11.000 participantes, según los medios independentistas. Millar más o millar menos, corresponde a los sabadellenses que llevan años en continua movilización por dicha causa.

Y tras la tarde con la “marxa” independentista que ha cortado las principales arterias urbanas (eje central, gran via, carretera de Barcelona, Riereta y el eje Calders-Ramon Llull), algo que ningún otro acto volverá a hacer nunca más, entre otros motivos porque por ninguna otra razón se consentiría nada tan abusivo, la noche ha tenido otra cordialidad en la Gran Via.

Como partidos, apenas Ciutadans, PP y, de los socialistas, solo una exconcejal. Ni mucho menos estaban todos. De Ciutadans, los no obstante más presentes, ni siquiera su portavoz municipal, Adrián Hernández. Sí estaba Esteban Gesa, del PP. Pero entre las banderas de 1812, las de los liberales, y una carlista, también, eran pocos pero no pasaban lista.

Vox ha boicoteado esta convocatoria, según se ha constatado y comentado. Los asistentes, tampoco le han echado en falta. A pesar de que quizá de lejos parezca lo contrario, y más aún en visiones tan ideologizadas como las del común de los independentistas, los socioliberales, por no nacionalistas, e incluso los conservadores, no hacen migas con Vox. Para ellos, como otro idioma.

Sabadellenses entrañables, magníficas personas, y ahora policías jubilados han sido quienes más han disfrutado la concentración de apoyo, que habrá reunido poco más de unos 300 conciudadanos suyos. El Cuerpo Nacional de Policía fue y es en Sabadell una institución de raigambre democrática y de una profesionalidad muy apreciada entre sus convecinos.

Cuando ya la concurrencia se retiraba, no han faltado quienes han saludado con un “buen servicio” a agentes de guardia. Uno de ellos ha respondido con un “es nuestro trabajo, hoy y todos los días que sigan”. Es lo propio de los cuerpos policiales, el servicio público más allá de crisis o fechas. Días tensos y otros relajados. Y este jueves se ha pasado, que ya es.

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