El Ayuntamiento cierra “Colobrers” (la Tosca): El aguacero se llevó las pasarelas y causó desprendimientos

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Una de las cuatro pasarelas del torrente de la Tosca ("Colobrers" o "Calubrés", que también le dicen) arrastrada por la torrentada en el aguacero del martes pasado (Ajuntament de Sabadell)

El aguacero de hace una semana destruyó las cuatro pasarelas de madera que cruzan el Torrente de la Tosca (ahora quizá más conocido por el sobrevenido topónimo de “Colobrers” con que se le denomina desde medios oficiales). Asimismo, ha provocado desprendimientos en diversos tramos del barranco, por lo demás inestable

“Ante esta situación (el Ayuntamiento) ha cortado el acceso porque el camino no cumple garantías de seguridad” señala el comunicado municipal difundido hoy al respecto. Señala, asimismo, que “se está trabajado para evaluar daños” y concretar reparaciones para “mantener y potenciar el valor natural del torrente y su disfrute (gaudi en el original monolingüe)”.

Al igual que en otras situaciones similares (la última hace apenas un año), se han puesto vallas a ambos extremos del sendero paralelo al torrente: A poniente, por detras de la casa de Can Pagés, y por levante poco más abajo de la balsa-lavadero de Can Massaguer. Esta vez, sin embargo, aún hay que marcar fecha para la reapertura.

Otros daños, en el Ripoll y en el idioma catalán

El aguacero, con las consiguientes riadas, ha causado más daños en el curso del Ripoll por Sabadell. También ha habido desprendimientos en el camino que del Molí Amat (frente a Can Puiggener) va a la Torre del Canonge, Can Vilar y la ermita de Togores, así como en el de la huerta de Can Bages, junto al puente de la carretera de Castellar

En la Font dels Degotalls y sus instalaciones de picnic, entre Jonqueres y Can Puiggener aunque a la otra orilla del Ripoll, las riadas han depositado lodos y barros, aún por limpiar. En este paraje, que dispone de mesas y bancos de madera, el comunicado del Ayuntamiento no advierte de mayores daños.

La nota abunda, como de costumbre, en dar al Torrent de la Tosca, como siempre fue conocido en Sabadell y muy en especial la Creu Alta, el nombre de “Colobrers”, que el Ayuntamiento empezó a divulgar hará poco más de treinta años, y con él los medios oficiales. No obstante, se trata de un topónimo más bien exótico.

En la misma linea, entre imaginativa y “carrinclona” en lo lingüístico y con ello ideológico, el comunicado municipal de hoy se refiere al aguacero del pasado martes como “llevantada”. Que conste, los vientos fueron de los cuadrantes norte y noroeste, igual que en las riadas de 1962 y otros episodios de “gota fría” nada extraños en el levante peninsular.

Lo de la “llevantada” ha hecho fortuna en los medios catalanistas, muy en especial los de la Generalitat y, en lo local, pues los municipales en cabeza. Por la “carrinclonería”, claro está, que en lo fundamental les distingue como ideología. Las “llevantades” son otro fenómeno, diferente a las gotas frías otoñales. Pero el nombre, desde luego, suena más “llur”, como “Colobrers”.

El paisaje de la Tosca, que pasó a ser de gestión municipal a partir de una “escuela taller” a principios de la década de los 1990 , tiene más de jardinería que de natural. La arboleda se debe a los propietarios, que a finales del XIX, plantaron en el torrente (platanos y chopos, nada “autóctonos”) al tiempo que excavaron la Foradada. Todo ello para proteger el curso del riachuelo y conducir aguas a cultivos.

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