Video: Darth Vader “dirige” la Simfònica en Sabadell: Taquillazo para el concierto más espectacular

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Y no solo la Imperial March de Star Wars, o sea la música que acompaña a Darth Vader en la saga, y que cerrará el programa con todos los honores debidos, grandes en efecto. La Simfónica emprende esta semana uno de sus conciertos más espectaculares de la temporada, popular a la vez: El de bandas sonoras, que merecerá llenar La Faràndula este viernes.

Intervendrá Salvador Vidal, actor de doblaje habitual entre los más asiduos con la Simfónica, y todo el programa va dedicado entero a un único compositor, John Williams, que sin demérito de otros (¿para cuando un Nino Rota y dirigido por su sobrino, también Nino Rota, que bien conoce Sabadell?) lleva medio siglo en lo más grande y prolífico del género

La guerra de las galaxias, Tiburón, Harry Potter, La Lista de Schindler, El Patriota, Jurassic Park o Encuentros en la tercera fase, por citar algunas de las cintas y sagas representadas en el programa, y más que no caben. John Whilliams, en efecto, ha compuesto para decenas de películas y, aunque menos conocido, es autor de conciertos y sinfonías en el repertorio sinfónico.

Darth Vader dirige los ensayos en un videoclip humorístico realizado por los músicos. Pero, en realidad, quien dirge es Rubén Gimeno, que entre 2009 y 2016 fue titular de la Simfònica (más de Sabadell que del Vallès) , y abrió la orquesta a la inspiración del cine. El concierto de bandas sonoras, fijo desde entonces, tan solo es un exponente de ello.

Más que música y más que cine, en el bientendido que el cine son muchas artes a la vez. Ver una película con la música en directo, de Vértigo a Indiana Jones tal como consigue la Simfònica siempre que se le brinda la ocasión, es una experiencia incluso atávica. El cine empezó con orquestas y orquestinas en directo, hasta que se inventó el mal llamado “cine sonoro”.

Del programa anunciado, quizá mejor la segunda parte que la primera, y no solo porque la cierra Star Wars. Más espectacular aún la obertura de The Cowboys, estrenada en España como John Wayne y los cowboys. Aunque toda la mejor música de los western, spaghetti aparte, viene de Aaron Copland, esta de Whilliams es quizá la más digna de aquel maestro.

El Aaron Copland que puso música al Far West en la imprescindibles suites de ballet Rodeo y Billy The Kid, y que para el cine hizo otras músicas, como la del melodrama La Heredera, de Whiliam Wilder, y como indica su nombre fue un judío de origen eslavo, neoyorkino claro está, a quien siempre se le investigó, y marginó, por comunista: Manías de nacionalistas.

De la mano de Ruben Gimeno, y desde luego de la que siempre será su Simfònica aunque no sea titular, las emociones están más que aseguradas. Y asimismo un oportunísimo sentido del humor. Las entradas merecerían agotarse para la ocasión. Si no fuera así, tampoco se le podrá hechar la culpa a Dark Vader. A su manera, y de ahí el clip, está en la Simfònica

Y Ruben Gimeno se estrenó, en la Simfònica de Sabadell, colando a Leroy Anderson, un compositor que no se entendería sin el cine, en pleno concierto de valses, entre otros razones porque sin embargo apenas compuso para películas. Hay mucho fundamento en estos conciertos, y más después de una Novena de Beethoven o la del Nuevo mundo de Dvorack con el gran Víctor Pablo Pérez a la batuta, por ir a las citas anteriores de la gran orquesta de Sabadell. Hay música.

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