Video: El No-Do de la construcción de la fábrica Artèxtil, en 1943: No solo propaganda franquista

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Hasta la Guerra Civil, Josep García Planas Cladellas no era dueño ni de diez telares. Con menos incluso, abundaban en Sabadell los pequeños fabricantes que aún así creaban sus propios muestrarios, vendían directamente a sastres y pañerías de toda España y, por tanto, disponían de un cierto fondo de comercio.

Este fue el origen de la fábrica Artèxtil. Aunque su vida no peligrase en el Sabadell en guerra, por lo menos él nunca se distinguió por ideas políticas ni significción social, aquel 18 de julio de 1936 le sobrevino entre Galicia y Castilla, visitando clientes con el muestrario a cuestas y, tanto o más sensible, con recibos y facturas por reclamar.

De ahí surgió la gran fábrica. Durante la guerra se dedicó a recorrer pueblos en las regiones productoras de lana, entonces en “zona nacional”, para apalabrar compras de vellones. Con la industria en “zona roja”, se les acumulaban existencias en los almacenes y telarañas en los cajones. Cualquier venta, aunque fuera a futuro, era bienvenida.

En la postguerra, disponer de materia se convirtió en la clave de la industria en general, y la textil en especial. García Planas fue, en ello, un caso muy singular, casi único. El trato directo con los ganaderos se daba entre los llamados “llaneros”, comerciantes y revendedores, y casi nunca entre fabricantes salvo contadas excepciones.

En apenas unos pocos meses de postguerra, Josep García Planas resolvió la compra del solar y el proyecto de la fábrica, en aquel momento la mayor de la ciudad, con casi 10.000 metros cuadrados, y la única de ciclo completo, del cardado en el inicio de la hilatura a los tintes, aprestos y acabados, incluyendo una potente pionera sección de diseño.

Y el proyecto, de 1941, resultó sorprendente más aún por calidad que por ambición y dimensiones. El hasta entonces ecléctico Santiago Casulleras, el de las casas neoplaterescas, de “cine”, que construyó en la calle Industria para los Tamburini o la Víuda Guasch, se destapó como un gran arquitecto industrial, modernísimo al estilo funcional y racionalista de la Bauhaus.

Sobre el valor patrimonial del edificio, clicar sobre este enlace: La fàbrica Artèxtil tal com la va projectar el seu autor, Santiago Casulleras.

Y, más interesante aún, la memoria tècnica, con espectaculares fotografías u planos,que Santiago Casulleras publicó en 1945 en la prestigiosa revista Cuadernos de Arquitectura. Clicando aquí, puede verse, y releerse, en formato pdf.

artextil.pdf

Contribuyó el ingeniero Francesc Izard (autor después de La Electricidad SA, Fira Sabadell ahora), así como el contratista Pere Arderius. La obra, aquí en el NoDo estrenado el 19 de julio de 1943, empezó en 1942 y, con máquinas en marcha desde el mismo momento que se construía el primer tejado, se prolongó aún hasta 1960. La fábrica, en realidad, creció al tiempo que la empresa, sin apenas créditos.

Que el franquismo la exhibiera como un éxito propio, y aquí que incluso la utilizara como propaganda en el inefable NoDo, no respondía a favores debidos ni privilegios del poder. Solo, quizá, a que en aquel momento las disfunciones de la autarquía no solían dar aún para grandes obras, y menos aún públicas. Apenas fábricas, y casi ninguna vivienda particular.

Video: El No-Do de la construcción de la fábrica Artèxtil, en 1943: No solo propaganda franquista 1Además de la fábrica, y aquí otra excepción aún más sensible, Josep García Planas edificó viviendas, escuelas, polideportivo y hasta una iglesia, la de Sant Oleguer, en el barrio que creó para sus empleados, y asimismo salvó la masía, ahora Club Falcons, cedió a la ciudad los terrenos de la Pistas de Atletismo, el Palacio de Deportes o la Bassa de Sant Oleguer

Artèxtil era muy excepcional, en efecto. Tampoco es comparable a la Anònima Marcet, del alcalde Marcet, aunque ambos acabaran siendo consuegros. Fabricante desde antes de la guerra, pese a no ser de los más importantes, los Marcet tenián su mayor negocio como delegados de la Unión de Ganaderos del Reino. De allí vino su ascenso en la postguerra.

Era algo extraño. Vender o revender lanas a fabricantes rivales no dejaba de obstaculizar ambos negocios, también por aquello de las “fugas de información”. Entre los históricos Turull, o asimismo los Casanovas, la fabricación por una parte y la compra venta por otra, se dividió entre varias ramas familiares. O un negocio o el otro.

El de Artèxtil sobrevivió hasta 2014, lo cual no deja de resultar un gran mérito, Hacía años que la estructura del textil lanero tendía más a la dispersión, y la versatilididad, que a la concentración en grandes fábricas. Marcet, cuya fábrica fue obra de Antoni Forrellad Solà, el ingenerio que después fundó Unidad Hermética y Ces, quebró mucho antes, en 1975. Y, en su apogeo, salió en otros NoDo.

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