40 años destruyendo patrimonio municipal: De Artèxtil al Molí Torrella, y de Farrés a Farrés

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Es una auténtica constante, con casos que van sucediendose sin solución de continuidad. Lo de Farrés a Farrés, que dijo Iceta por otros motivos, es literal en esto. En Sabadell, cuando un edificio con valor patrimonial se convierte además en propiedad municipal, suele acabar en ruinas hasta extremos irreparables. Si no a propósito, es toda una práctica habitual.

La masia de Can Llonch, por ir a un ejemplo. Recién adquirida por el Incasol (Generalitat) y destinada a propiedad y usos municipales (decían que un centro cívico), alguien le robó las tejas. Un arquitecto ilustre, el sabadellense Pere Molera que entonces construía las instalaciones del Club Natació en el mismo barrio, lo denunció de inmediato y por instancia al Ayuntamiento.

También al Diari de Sabadell de aquel entonces, también edificio tan suyo y, en quienes allí le atendieron y le añoran, algo más cultos y sensibles que la dirección y redacción actual (lo que vienen escribiendo sobre el Imperial, y no paran, es tan patético e insultante para la ciudad como su tratamiento habitual de otras noticias. Y lo que ignoran ¿Alguien lo lee?)

Lo cierto es que el Ayuntamiento no hizo más caso, ni reparó nada. Así se perdió la masía de Can Llonch. Pero hay más casos, bastantes: El Molí d’en Font, situado frente a Jonqueres, que el Ayuntamiento adquirió a mediados de los 1990 y en apenas cinco años se acabó de derrumbar hasta el límite de los cimientos. Aquello tuvo un momento, muy gracioso.

Con apenas dos palmos de muro aún sin caer, la después concejal Maria Ramoneda dio una rueda de prensa diciendo que en aquel “edificio” alojaría los talleres de la entidad Xalest. Lo del cuento del sastre y el rey desnudo. Solo un periodista le dijo que allí no quedaba nada, y que de qué hablaba. Entre Farrés y Farrés estuvo Bustos, con él Maria Ramoneda, y Saura.

Sin entrar en estos detalles, hay sabadellenses que porque saben y pueden lo tienen claro. Josep Casamartina es quien quizá mejor conoce la arquitectura en Sabadell, y además es el promotor y director de la Col·lecció Tèxtil Antoni de Montpalau, con mayores recursos para rehabilitar Artèxtil, como museo textil, que los sempiternos concejales jugando con la UAB.

“Lo de Artèxtil es lo de siempre, en Sabadell: El Ayuntamiento anima los derribos o bien la ruina. En ambos casos, la degradación o desparición de edificios del patrimonio les permite hacer lo que les de la gana a los funcionarios: obras sin ningún sentido, sin respetar nada de lo que había, o, mejor aún, suprimir el edificio, con lo cual menos trabajo todavía”, dice.

En el Molí d’en Font se les fue la mano. Pero funcionó en Can Roqueta, comprada por Farrés en 1986,abandonada desde 15 años antes, y finalmente “reconstruida, “A la Granja del Pas, durante el último mandato de Farrés y con Antoni Sorolla como concejal, la derribaron “por error” para después “reconstruirla”. Lo habían ensayado en el viejo lavadero de Font Nova.

El caso del Imperial fue más complejo, porque a cuenta de dejar derribarlo Farrés adquirió el Vapor Turull, del mismo propietario, y cargó con la ignominia del derribo, una pieza clave en la historia de los cines. Con Cabrera Infante al frente, que le llamó vándalo, medio mundo, todo el cine, hasta la cúpula de su partido y algo de Sabadell le pusieron en evidencia.

Pasado ya un cuarto de siglo, el impagable Diari de Sabadell de ahora echa tierra a aquello. Si aprovechara al mítico opus u otros tópicos de lo que dicen poderes fácticos, lo cual ni se sospecha, tal vez se entendería lo pertinaz en ello de los actuales amos del rotativo local. Pero en más miserable, es solo su afán por matar a viejos periodistas, aún periodistas.

En cuanto a casos, sin embargo, el tema de los edificios liquidados vía ruina por el aparato municipal no se agota. Farrés, precisamente, se estrenó con el Molí Torrella, con origenes documentados en el siglo XI y, activo como harinero, pero más aún como textil y papelero según momentos, fue capaz de funcionar hasta las crisis de los años setenta,

Acabó en manos del Ministerio de Hacienda, que mediante subastas intentó venderlo por simple rutina. Cuando Farrés llegó a la alcadía, estaba intacto. Y cuando el gobierno decidió regalarlo al Ayuntamiento, era la ruina que perdura. En época Bustos, el entonces concejal y arqueólogo Isaac Álvarez consolidó lo que quedaba, abandonado otra vez desde entonces.

Isaac Álvarez, secundado por Lena Balaguer, concejal de Educación en el primer gobierno Bustos, quizá hayan sido los concejales más sensibles al patrimonio. A pesar de Bustos, que los destituyó. Y, de antes, Pere Vidal y Xavier Moreno Rico. Por lo demás, el funcionariado que es el mismo de entonces, sigue con su práctica vandálica de abandono, y aquí Artèxtil.

Hay más casos: Can Borrell junto a Sant Pau de Riusec, y el mismo Sant Pau de Riusec donde con el gobierno “cuartripartito”, los funcionarios consiguieron dar esquinazo a la UAB y su Departamento de Arqueología, que había suscrito con Bustos, y muy a pesar de este, todo un convenio y un plan estratégico para convertirlo en Parque Arqueológico Universitario.

La cultura, en el Sabadell municipal y oficial, no va de conocimiento, por tanto de museos o patrimonio, tampoco de ciencia, ni menos de arte salvo los grafittis, o de música que no sea la del folklore o la del “jovent” y, única concesión, la clásica, El jazz o el flamenco, potentes en Sabadell, ni existen. Basta ver el consistorio, y antes las listas y partidos de donde sale.

Y en cuanto a teatro, la Faràndula y algún centro parroquial con el resto de aficionados. Allí es donde se reclutan los concejales del ramo, con Bustos, con lo de ahora y más o menos lo que ha dado de sí el régimen actual, de Creus a Saura. Y, peor todavía, quienes mediante un cierto catalanismo o mayormente catetismo, desarrollan mayor ranciedad aún. Basta ver el periodismo local oficial.

1 COMENTARI

  1. Fa uns sis mesos que em vaig apropar per comprovar l’estat d’aquest important edifici
    No esperava que en tan poc temps alguns ho hagin degradat tan salvatgement
    Les nostres autoritats municipals mai s’han distingit en preocupar-se per aquests temes
    M’inclino a pensar que la culpa de tot això la tenen ells
    La cultura i molt especialment l’arquitectura patrimonial de Sabadell mai no els ha importat en absolut
    I així ens va

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