A Marcet le quitan las placas de su plaza, al día siguiente de las elecciones y a 60 años de su muerte civil

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Solo faltaba ver el cuando y el como, desde que en mayo el pleno municipal decidió quitar su plaza a Josep Maria Marcet, alcalde entre 1940 y 1960 y, comparable solo con Farrés, el político local del siglo XX a quien se deben mayores y mejores realizaciones en la ciudad.

El cuando ha sido esta mañana, a apenas horas de las elecciones: Un detalle. Y el como, incluye otros detalles por lo menos curiosos. Si la Plaza Alcalde Marcet la señalaron cuatro placas, una a cada esquina, el nuevo nombre de “Dones del Tèxtil” solo tendrá dos.

En el lugar de las otras dos se estan poniendo placas de las calles Convent y Via Massagué. Las de “Plaça de les Dones del Tèxtil”, la nueva dominación, quedan solo para el tramo que, antes de la abertura de la plaza en 1972, fue la calle del Hospital, paralela a Vilarrúbias.

El cambio de nombre se resolvió, en el pleno del pasado mayo, sin apenas debate, con un mucho de juicio sumarísimo. Bastó una moción presentada por Sabadell per la República, cuya única autoridad histórica o política es la que le reconoció la mayoría consistorial.

Consiguieron un acuerdo que, sin argumentación ni a menudo sin ninguna base documental solvente, propugna la retirada de calles a diez nombres más que tilda bien de “filonazis“, de “dictatoriales” o, en otros casos, de “traficantes de esclavos”, a menudo de modo más que abusivo.

En la relación van notorios catalanistas, impulsores del catalán en la inmediata postguerra, como Josep Maria Arnella, así como asesinados en la guerra civil. como Miquel Arimón, o el industrial Güell y Ferrer, de cuya eventual relación con el esclavismo no constan datos firmes.

A juicio de los historiadores más solventes, las leyes de memoria histórica no son aplicables a ninguna de estas calles, como bien argumentó a propósito de Marcet y Llonch Josep Maria Benaul, actual director de la Fundació Bosch y Cardellach, institución académica ciudadana.

Respecto a Güell y Ferrer, fundador de la Maquinista Terrestre y Marítima y figura crucial en la industrialización tèxtil algodonera, tampoco le acusa de traficar con esclavos el mayor especialista en el tema, precisamente el historiador sabadellense Martín Rodrigo Alhaurilla.

En aquel pleno, la Crida-Cup y ERC compitieron con Junts per Sabadell y el PSC en dar crédito a las atribuciones de Sabadell per la República y sumarse a la carga ideológica con que las invistieron. Incluso Ciutadans dejó de lado su liberalismo y se plegó a tales abusos.

La presión fue asimismo intensa por parte de los medios locales oficiales, con términos al estilo de “els nostres fatxes”, o barbaridades como la de llamar al acalde Marcet el “Speer del franquismo”, equiparándolo así al jerarca nazi condenado a 20 años en Nuremberg.

Marcet no solo fue destituido como alcalde en 1960. En una maniobra política gestada en otoño de 1959, el aparato del régimen le apartó por siempre más de cualquier cargo público al tiempo, eso sí, que le condecoraba con la Gra nCruz al Mérito Civil.

El sabadellense, que siempre mantuvo independencia de criterio y gran altura moral, lo atribuyó a la llamada “Operación Marcet” con la que abarató precios en los alimentos y se gran popularidad en toda España, y lo calificó de “muerte política”, que así fue en efecto.

La plaza se le dedicó en 1974, ya con el régimen en horas bajas y en clave más ciudadana que de vindicación franquista. Le siguió la dedicada a su sucesor en la alcaldía, Antoni Llonch, que además fue soldado en el ejército popular de la II República y antes católico, por tradición familiar, que eventualmente franquista.

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