Video: El último No-Do de Marcet, en el Mercado de Sabadell a rebosar durante el otoño de 1959

0

“Algo así como (tener) todos los números de un sorteo en el que el premio sería mi final“. Según estas palabras suyas, de sus memorias póstumas “Mi ciudad y yo. Veinte años en una alcaldía”, así vivió en el otoño de 1959 este No-Do, donde no solo era el protagonista.

Justo 60 años después, han quitado las placas de la Plaza Alcalde Marcet, a la que han dado el nuevo nombre de “Plaça de les Dones del Tèxtil”. De la muerte política, o incluso civil, a la que se le sometió entonces, a la simbólica de hoy (Clicar para ampliar noticia).

La “Operación Marcet”, le situó en el centro e inicio de la tormenta político que llegó al Pardo, removió al aparato del régimen y cuyo eco se extendió a toda España, incluso a la prensa internacional y a gobiernos de otros paises. Tanto que, como preveía, fue su “final”.

La planteó, en agosto de aquel 1959, como una iniciativa municipal, pero solo lo era en su apariencia. Como alcalde, publicó en La Vanguardia un anuncio en el cual el Ayuntamiento se ofrecía comprar alimentos de primera necesidad directamente a productores.

En lo político, y en aquel franquismo, significaba sin embargo una medida radical, de alto nivel. Rompía el monopolio de facto que los revendedores ejercían en los grandes mercados de abastos, el del Born en Barcelona o el de Sabadell en su escala local y comarcal.

De ahi su impacto en toda España, su notable eco mediático que lo llevo a ser noticia en medios como el Frankfurter Allgemeine Zeitung o, en Munich, el Suddeutsche Zeitung”, con tiulares como “el alcalde que pone en cintura a intermediarios” o “el antiburócrata”.

El capítulo que Marcet dedica en sus memorias a aquella “Operación Marcet” da algunas claves, pero no un relato lineal. Menciona una audiencia en octubre con Franco, en el Pardo, que le habría prestado su apoyo, así como la prensa oficial, los diarios “Pueblo” y “Arriba”.

Este No-Do, que no menciona, formaría parte de aquella campaña. Pero, por contra, otros sectores del régimen bregaban contra Marcet y su operación. Segun este, el gobernador civil de Barcelona, Acedo Colunga, habría prohibido informar de la misma.

Coincidía, asimismo, en un momento convulso entre las llamadas “familias del régimen”, con más de grupos de poder que de facciones ideológicas. Emergía entonces, entre ellas, la que se identificó con el Opus. Marcet era, en ello, alguien independiente, y secundario.

En el I Congreso del PSUC, en 1956, así le reconoció el también sabadellense Josep Moix, dirigente de los comunistas catalanes. Por sus recuerdos de antes de la guerra, le calificó de monárquico antes que franquista, y como un posible interlocutor en una vía democrática.

Marcet no tenía nada que ver con ello, y por lo menos hasta su destitución, no dejó nunca de actuar como un franquista suigeneris, buscando el contacto directo con Franco, también sin intermediarios, y dando muchísimo la cara para atenuar la represión del régimen.

La destitución de Marcet se produjo finalmente en enero. Se le compenso con una última audiencia privanda ante Franco en la que, último señal de su poder, consiguió la libertad de tres comunistas encausados en consejos de guerra, uno de ellos sobrino de Josep Moix.

Nunca volvió a tener cargos políticos. En sus memorias, soltó una frase irónica al respecto. Al motivo oficial de llevar veinte años en la alcaldía, Marcet replicó, al gobernador Acedo, diciendole que “más años hacía que el Generalismo Franco regía los destinos de la Nación”

Consiguió narrarlo en sus memorias, en las que sin embargo la censura cortó un párrafo de lo más fulminante: “En un régimen como el establecido en España el que ocupa un cargo de responsabilidad política, al cesar en el mismo, queda fuera de juego en el olvido total y completo, casi como si muriera, pues al no existir partidos políticos organizados donde volver a empezar y poder continuar en la lucha, no le queda más solución que el ostracismo y la soledad”.

Marcet, muerto política y, al publicarse las memorias en 1963, también físicamente, acusa al régimen. Respecto a su relación con la represión franquista resulta imprescindible el trabajo “Més Marcet! L’alcalde i la repressió de la postguerra”, del historiador Josep Maria Benaul.

De la obra de Marcet respecto a la ciudad, sus memorias no son en absulto exhaustivas, De haberlas podido escribir años después, y en otras condiciones, hubiera podido añadir más actuaciones, como su contribución al Institut de Paleontologia Miquel Crusafont.

Y, respecto a las memorias, también “Com va torejar Marcet la censura franquista?: Amb Lara de Planeta i un gran “negre”, Fernando Gutiérrez”, publicado hace unos meses en El Dia de Sabadell, con un Marcet entre los instersticios y casi las grietas del régimen.

Aún así, se celebra ahora la retirada de su nombre en la plaza que lo llevó. Como recuerdo, más que como testimonio de los valores positivos en la vocación cívica, antes que política, de aquel Marcet, valga también este Nodo, entrañable en cuanto al Mercado.

FER UN COMENTARI

Please enter your comment!
Si us plau entri el seu nom aquí