¿Cuándo y cómo los hombres dejaron de ser monos, y viceversa? En Sabadell, el Crusafont sorprende con nuevos datos

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Joven nigeriano con una cría de babuino, y la conocida caricatura de Charles Darwin como simio

No se trata solo de un chiste, aquel del “hombre que desciende del mono, y los monos a su vez de otros monos”. Desde Sabadell, el investigador Sergio Almécija del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont, ha liderado un revelador estudio sobre uno de aquellos últimos ancestros comunes, publicado hoy en la prestigiosa revista Nature Communication.

Se trata del Aegyptopithecus zeuxis que, como su nombre indica, vivió en Egipto hace 30 millones de años, y sería antepasado tanto de los homínidos, incluídos chimpancés, gorilas, orangutanes y gibones, así como de los cercopitecos, entre los cuales babuinos y macacos. Lo que les diferencia, entre otras características, es la forma de sus respectivas caderas.

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Sergio Almécija, investigador asociado al Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont y al American Museum of Natural History de Nueva York

Aunque el investigador principal es Sergio Almécija, y firma como asociado al Crusafont de Sabadell si bien también lo es del no menos histórico American Museum of Natural History de Nueva York (AMNH), el fósil está en Egipto, donde se halló en 2007. En concreto, un magnífico fémur muy bien conservado, sobre todo en la artículación con la cadera. Y la conclusión, en el estudio, tiene aspectos sorprendentes. Ni humano ni de macaco, mucho más rudimentario.

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Fémur de Aegyptopithecus zeuxis (DPC 24466) de la formación Jebel Quatrans (Egipto) excavado en 2009

“La anatomía primitiva de Aegyptopithecus no se ha observado en ninguna especie fósil posterior, ni menos aún actual”, constata Sergio Almécija que para ello, junto a su equipo, ha generado y desarrolado un modelo 3D del fémur para compararlo con el de diferentes especies de primates actuales y fósiles. El método, innovador, es asimismo otro logro.

“Por la información que hemos recopilado, creemos que Aegyptopithecus se desplazaba de forma cautelosa a cuatro patas sobre las ramas de los árboles, y que probablemente tenía cierta capacidad para saltar y escalar”, explica. Más que valiosos, son datos excepcionales, absolutamente únicos, sobre un momento remoto pero trascendental en la evolución.

Se considera que la división entre homínidos y cercopitécidos se produjo hace 25 millones de años, probablemente en África. “De esta fase clave en la evolución de los primates se tiene muy poca información debido a lo incompleto del registro fósil“, señala Almécija. De ahí la importancia del estudio y del Aegyptopithecus, solo 5 millones de años anterior.

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Recreación artística de un grupo de individuos de Aegyptopithecus durante el Oligoceno: Lucille Betti-Nash (modificado por Sergio Almécija).

Aegyptopithecus venía a pesar entre 7 y 8 kilos, como un macaco de los actuales Rhesus de la India, tan utilizados en otros tiempos para experimentación médica, que a partir de ellos se descubrió el factor sanguineo rh por parte de Karl Landsteiner en 1937. Las caderas de Rhesus figuran entre las 20 especies comparadas en el estudio morfométrico en 3D.

Y asimismo la cadera y fémur del sabadellense y celebérrimo Jordi de Can Llobateres (Hispanopithecus laietanus) que en 1990 fue portada de la edición en papel de Nature, donde ningún otro descubrimiento científico efectuado en España ha conseguido tal honor. Nature Communication, donde ahora se publica este estudio, es la versión digital de Nature, con los mismos editores e igual rigor.

Jordi, ya en el Vallesiense, vivió por tanto hace diez millones de años, era plenamente un homínido, sería cercano a los actuales orangutanes, aunque sin llegar a ancestro directo, y tenía mucha mayor capacidad de movimientos entre los árboles, aunque más torpe en el suelo. “The king of swing”, tituló Nature en la histórica portada. Un guiño a la cadera de Elvis Presley, claro.

“Los cercopitécidos tienen un movimiento más limitado y son básicamente cuadrúpedos”, constata Sergio Almécija, que en Sabadell frecuenta Can Llobateres y, más aún Hostalets de Pierola, origen de los cruciales Pau (Pierolapithecus catalaunicus) y Lluc (Anoiapithecus brevirostris), de cuando hace 13 millones de años divergía la evolución de los antropoides.

Tras Sergio Almécija firman el artículo, titulado “Early anthropoid femora reveal divergent adaptive trajectories in catarrhine hind-limb evolution”, Melissa Tallman (Grand Valley State University), Hesham M. Sallam (Mansoura University del Cairo), John G. Fleagle (Stony Brook University), Ashley S. Hammond (AMNH) y Erik R. Seiffert (University of Southern California).

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