Los “emigrantes chinos” entre los últimos dinosarios: El Institut Crusafont descubre como llegaron antes de lo que se sabía

0
Hadrosauros, izquierda, y titanosauros, derecha, en el paisaje de que hace 65 millones de años se daba en lo que ahora son los Pirineos (ICP MIquel Crusafont)

Cuando los dinosaurios se extinguieron, hace 66 millones de años, lo que ahora es el Pirineo estaba lleno de ellos. Pero justo antes de sucumbir en aquella brusca extinción, sus últimos tiempos fueron aquí convulsos, entre cambios climáticos y, con ellos, la llegada de especies venidas de muy lejos, de súbito incluso. Desde Sabadell, el Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont no para de descubrir nuevos datos al respecto. Y aquí el último, por ahora.

Los tsintaosaurus que hace 70 millones de años campaban entre China, Manchuria y Siberia, llegaron a Europa hace 69 millones de años, 250.000 antes de lo que indican otros fósiles hallados asimismo por el Institut Crusafont en diversos yacimientos del Pallars. Afinar la datación de modo tan preciso, con nuevos fósiles que son ahora los más antiguos de estos dinosarios en Europa, no es para nada una anécdota. Revela grandes cambios, entonces.

Lo novedoso, en método y resultados, da valor a los hallazgos y el correspondiente estudio que los paleontólogos sabadellenses acaban de publicar en la prestigiosa revista Cretaceous Research, especializada como su título indica en el Cretácico que siguió al Jurásico, que con el Paleozoico forman el Mesozoico, de los 66 millones de años de la extinción a los 252 en los que se data el inicio de aquella época en la cual los dinosaurios dominaron la Tierra.

“Poder afinar en 250.000 años una datación, en el Mesozóico, no es nada habitual, aunque no sea este detalle el único que da interés a este trabajo”, señala el paleontólogo Àngel Galobart, director del Departamento de Mesozoico del Institut Crusafont, ubicado aún en la subsede sabadellense del mismo, en la calle Escola Industrial, y director a la vez del Museu de la Conca Dellà en Isona (Pallars), centro divulgador de los dinosaurios del Pirineo.

Hay más. “Desde que aparecen estos primeros hadrosauros lambeosaurinos, en el mismo Pirineo encontramos decenas de yacimientos con otros restos fósiles más recientes del mismo tipo de dinosarios, incluyendo también una gran profusión de huellas y rastros que acreditan como estos dinosaurios muy pronto ocuparon ambientes muy distintos. Es una prueba del éxito evolutivo que tuvo aquí este grupo“, señala Albert Prieto-Márquez.

Aquellos hadrosauros lambesaurinos formaban grandes manadas, como después mamíferos como los ñus de las sabanas África o los bisontes em las grandes praderas de norteamerica, y medían apenas entre 4 o 5 metros entre la cabeza y la cola. Pequeños en comparación con los titanosaurios y sus más de 20 metros, junto a los cuales pastaron en lo que después se convirtió en el Pirineo. Animales apacibles, herbívoros, en busca de pastos y árboles.

Albert Prieto-Márquez está especializado en hadrosauros, también conocidos como “pico de pato”. “No deja de ser inquietante que, aún siendo originarios de Asia y tan abundantes en el Pirineo, estos dinosaurios no se encuentren en el resto de Europa, ni tan siquera en los yacimientos de la actual Rumanía que tienen una datación similar”, observa a su vez Ángel Galobart. La ciencia avanza mediante preguntas, y asimismo Europa era entonces diferente.

En lugar de Pirineos había mar. La cordillera emergió tras la extinción de los dinosarios. Y, en aquel mar había una o varias grandes islas entre la actual Península Ibérica y parte del sur de Francia, en un terreno que los paleontólogos llaman ibero-armoricano en referencia a aquel momento. Los dinosaurios vivían allí entre estuarios, pantanos, un clima que ahora se diría tropical, y una vegetación exhuberante de la que se nutrían los hadrosauros, entre otros.

“La llegada de estos nuevos grupos de dinosaurios a las islas ibero-armoricanas se produjo en momentos de descensos del nivel del mar, cuando las plataformas marinas quedaban expuestas y las áreas emergidas quedaban temporalmente conectadas, sirviendo de lugar de paso para las faunas”, explica Àngel Galobart. Los descensos en el nivel de las aguas y la llegada de nueva fauna, dinosaurios al caso, indican evidentemente cambios climáticos.

El estudio, titulado “The oldest lambeosaurine dinosaur from Europe: insights into the arrival of Tsintaosaurin”, se centra en el yacimiento de Els Nerets, en el término de Tremp, descubierto en la década de los 1980 por los asimismo sabadellenses Lourdes Casanovas y Josep-Vicenç Santafé, entonces subdirector del Crusafont. Discípulos directos del Dr. Miquel Crusafont, cabe considerarlos como pioneros de la paleontología de dinosaurios en España.

Los "emigrantes chinos" entre los últimos dinosarios: El Institut Crusafont descubre como llegaron antes de lo que se sabía 1
Distintos restos fósiles (no a escala) de hadrosaurio lambeosaurino de Els Nerets (A: Fémur, B: Ilion C: Vértebra dorsal, D: Diente) (ICP MIquel Crusafont)

“Durante varias campañas en este excepcional yacimiento, tres o cuatro años de trabajo, excavamos hasta 29 restos fósiles de este hadrosaurio lambeosaurino” explica el también sabadellense Bernat Vila. Podría tratarse especies nuevas, aún no descritas como tales. “Es probable, pero el registro fósil conocido aún no nos lo permite. Aún queda mucho por ver, encontrar y comparar. Hay y habrá más descubrimientos”, justifica a su vez Ángel Galobart.

Y, aunque en la publicación figura como investigador principal el italiano Simone Conti, de la Universidad de Milán, en el Crusafont le consideran como igualmente sabadellense. “Aquí completó su doctorado, por la Universitat Autònoma de Barcelona a la cual está adscrito el Institut Crusafont, y trabajó con nosotros en estas campañas de excavación en Els Nerets. “La internacionalización de la ciencia no nos es nada ajena“, destaca igualmente Ángel Galobart.

FER UN COMENTARI

Please enter your comment!
Si us plau entri el seu nom aquí