Video: Duquende de Can Puiggener al Liceo de nuevo, y por Sabadell en el mundo. Recuerdo de este domingo

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Cuando Duquende toma el escenario del Gran Teatro del Liceo, el acontecimiento es de lo más grande. En el recuerdo, aquella vez no hace ni dos años, que allí le abrazó el magistral y tan querido Fosforito. Tan gran artista él, persona y flamenco más que histórico como bien se sabe en Sabadell, y para quien aquí suscribe entre lo mejor de una vida truncada en el periodismo. Que Fosforito le trate a uno de maestro, le pida datos de cantes… y le razone…

Duquende grande como siempre, este domingo en el Liceo. Aunque solo un reflejo, el video es bien elocuente. Le convocó Diego El Cigala, para su “Entre amigos” que va de homenajes a otros artistas. Aunque no le ha dado tanto por esta vertiente de las versiones, a Duquende hay que escucharle cantando por Leonard Cohen (clicar para disfrutarlo), que recién galardonado con el Príncipe de Asturias abrazó por ello al sabadellense. o en el Corazón partío de Alejandro Sanz.(clicar, fantástico)

Pero esta vez Duquende ha ido a Jeros, “el del medio de los Chichos” según el remoquete que se ha hecho tópico. “Yo sigo navegando”, el tema, que fue de los primeros en aquel legendario trío rumbero. Tanto que, en aquel entonces, Jeros aún no lucía su bigote característico. La letra es muy potente en imágenes: “Sería bonito coger las estrellas con la mano,/hacer un barco en el aire/ y navegar sin descanso“. Y en el Liceo, como luces estelares, las tulipas de los pisos.

Duquende tal cual, en el video con su factura casera pero elocuente. Cómo estudia el tema en el salón de su casa en Can Puiggener, una más en el barrio. Escuchándose en el cante, y con los auriculares dándole la orquesta. Y de ahí, al escenario en lo que no dejó de ser una ida más a Barcelona. El coche aparcado frente la casa familiar de los Cortés, la del Tío Repite el senyor Antoniu y la aún más añorada Griselda, padres de Duquende y sus hermanos.

En el Liceo, casi como en casa. Los escenarios son las casas de los artistas. Diego El Cigala, amigo franco y sincero además de compañero en el arte. En la espera, el gusto por templar la voz con la guitarra en las manos, nada habitual en los cantaores flamencos, en el trance del estar en capilla para el telón, pero sí muy de Duquende, o también de Mayte Martín en otra excepción. Y al final, aunque aquí no se vea, la actuación, el público y los aplausos.

Más que de recursos, se trata seguramente de una cuestión de derechos de imagen. Las producciones, y sobre todo en grandes escenarios, cada vez son más complejas en este sentido. El realismo del video tampoco desmerece a Duquende que, clásico ya entre clásicos, no para de actuar por todo el mundo, ni de vivir en el Sabadell de donde es, donde se ha hech, se hace día a día, y tanto añora cuando el arte le lleva lejos.

Aunque en Sabadell no se vea, porque la ciudad oficial lleva años ocultando el flamenco y su expcepcional potencia creativa, que tanto acredita a Sabadell como excepcional y puntera en este arte, aquí siguen los flamencos, Duquende entre ellos. Para los flamencos, y tal vez para otros sabadellenses sin ser aficionados, que eso desde luego debería ser muy libre y no va solo a gustos, quizá les resulte un gusto verlo en este video. Entre Can Puiggener y el Liceo, sin ir más lejos, y por Sabadell en el mundo.

Y ya un regalo, Duquende en lo de Ravi Shankar, con Anoushka Shankar al sítar. Y un recurerdo flamenco para Gualberto el de Triana, lástima de 30 Nits que murió sin el sueño de traer aquí a Gualberto con su sítar histórico, que llegó aquí antes que el de los Beatles. En aquel patio del Museu d’Art, se hicieron fantasías,en una linea que perdura en Barcelona con la programación de El Dorado Sociedad Flamenca barcelonesa, nacida aquí. Pero en Sabadell, ni siquiera entonces, al flamenco se le abrieron las programaciones municipales regulares

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