Barcelona también sufre y da lecciones al Sabadell suburbial: El Pla Metropolità en la Bosch y Cardellach, y con él Can Deu

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Barcelona absorbe puestos de trabajo, por tanto riqueza, a la vez que expulsa vecinos y con ellos costes sociales. A partir de aquí, todo un repertorio de males: Del alza de alquileres en la región metropolitana, valleses incluidos, a la degradación como ciudad dormitorio en la que hasta ha caido Sabadell, sin remisión a la vista, o los consiguientes y cotidianos colapsos de movilidad que se sufren en torno a Barcelona

Lo indican cifras rotundas. En puestos de trabajo, Barcelona supera ya los 1.100.000, uno de cada tres empleos en toda Catalunya, mientras los barceloneses que viven y trabajan en su ciudad suman apenas 700.000. Casi medio millón de personas salen y entran así a diario de la capital catalana para ir de su casa al trabajo y viceversa. Además, este desequilibrio va al alza desde hace al menos quince años. Centro y periferia, cada vez más contraopuestas.

“Ya es muy preocupante”, consideran también en Barcelona. En efecto, así lo ha valorado en Sabadell y ante un público escaso pero con peso en el Vallès, el arquitecto Josep Maria Carrera, que coordinó el Pla Territorial de la Regió Metropolitana. Exhibe actitud crítica ante el Plan Director Urbanístico del Area Metropolitana que lleva ya seis años en elaboración y, según previsiones, tardará aún tres más para convertirse en proyecto.

Si alguna vez avasallaron, que quizá tampoco, los urbanistas al frente del area metropolitana no esconden ahora la mala conciencia. Acaban de hacerlo patente en el coloquio que, con equilibrio de voces entre ambas vertientes de Collserola y del Besos al Llobregat, ha abierto la semana en la institución académica ciudadana, la Fundació Bosch i Cardellach. Toni Serra, director de Urbanismo en Sabadell, también aquí ha tomado posiciones al respecto.

No solo porque los ricos también lloran, Barcelona sufre lo suyo. Lo que en el resto de la región significa suburbialidad, en la capital se traduce en gentrificación, y para todos mayor colapso en la movilidad. Con más de treinta años en el urbanismo metropolitano, Carrera plantea incluso eliminar metros de oficinas en pisos del Eixample o en los solares del 22@, ahora en expansión, para mantener o ampliar usos residenciales, o sea más viviendas.

“Si la proporción en el 22@ es ahora de un 30% para residencial y un setenta para otros usos, quizá hay que plantear una inversión de estos términos: ¿Por qué no un 70% para residencial?”, llega a proponer Josep Maria Carrera. Y no sólo por la vivienda. Tanto o más en aras de un mejor equilibrio regional. “La región metropolitana de Barcelona es de las más policéntricas de Europa, y este es un gran valor que ahora estamos perdiendo”, insiste.

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Josep Maria Carrera, coordinador del Pla Territorial de la Regió Metropolitana

Respecto al Pla Director Urbanístic de Barcelona y su area, precisamente Mireia Peris, una de sus redactoras, comparte con Josep Maria Carrera actitudes e incluso posiciones críticas. “La actual Area Metropolitana de Barcelona, como entidad aministrativa, no se corresponde con la realidad del territorio”, objeta y asume. Para el arquitecto sabadellense Jordi Llonch, al frente del urbanismo de Barberà, eso es tanto como el pan de cada día.

“Barberà pasó a formar parte del Àrea Metropolitana, pero su sistema urbano no deja de ser el de la comarca de Sabadell”, constata. No obstante, aun siendo un ente arbitrario y les limite competencias urbanísticas, entre los municipios del Àrea tampoco hay afanes de “brexit”, destaca Rafa Bellido que en Sant Feliu de Llobregat es el homólogo de Jordi Llonch, éste entre Barberà y Sabadell. El orden metropolitano ha hecho más que reducir caos.

El Plan General Metropolitano vigente desde 1976, fruto a su vez de aquella mítica Carta de Barcelona que Porcioles negoció con Franco, también tuvo innovaciones positivas. Aunque ni imaginó la Barcelona olímpica, la propició. “Y creó Collserola, de la que entonces ni existía el nombre. La llamaban sierra del Tibidabo”, que bien recuerda Rafa Bellido pese a que Sant Feliu se haya beneficiado más de las protecciones agrícolas en el Llobregat.

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Antoni Serra, Cap d’Àrea de Territori en el Ayuntamiento de Sabadell

¿Y qué papel tiene Sabadell en todo esto? Más que institucional. Desde la mesa, Antoni Serra apeló a un grupo de contacto, y de trabajo, entre los Ayuntamientos de Sabadell, Mataró, Granollers y Terrassa, como interlocutor ante la planificación urbana en la que ahora Barcelona lleva la iniciativa. Martorell quizá también merecería un lugar en esta coordinación. Aunque Antoni Serra no lo diga, se trata de las capitales del Cuarto Cinturón.

Entre lo pendiente, Can Deu y el Cuarto Cinturón
Desde el público tampoco se ha mencionado al Cuarto Cinturón, por lo demás fuera del alcance del tema del coloquio, el Plan Director Urbano (PDU) del Area Metropolitana de Barcelona (AMB). Pero sí de espacios naturales. A partir de una mención de Antoni Serra respecto al Ripoll, la arquitecto Isa Vega, directiva en la Fundació Bosch y Cardellach, apeló a un plan de espacios naturales sobre los dos Vallés, entre Collserola y Sant Llorenç del Munt.

Y aunque tampoco se concretó, por ahí se debería considerar, y valorar el Can Deu ahora tan maltrecho, entre la Betzuca y el Ripoll. Y, a caballo entre el Ripoll y los demás afluentes del Besós, Gallecs que practicamente enlaza con la riera de Santiga que en Sabadell llega hasta levante de la Salut, y algo más a levante Polinyà o Sentmenat sin ir más lejos. Y, por poniente, Ribatallada y Can Deu, centro así de todo un sistema de gran valor ambiental.

Lo de urbanizar calles, polígonos o barrios sobre suelo agrícola o forestal, pertenece a lo pasado. El futuro PDU del Area Metropolitana lo evita, como antes el Plan Territorial de la Región Metropolitana, que viene a desarrollar. Va de “reciclar tejidos urbanos”, viejas zonas industriales, viviendas y barrios en aquellos polígonos del franquismo, e incluso densificar las urbanizaciones que fueron segundas residencias. Un ejemplo para el Vallès, asimismo.

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