De Artèxtil a la tumba de los Jodorovich: “Estem lligats de mans i peus”, declaró Serracant a TV3 en 2017

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Las decisiones cambiantes, incluso la improvisación, tampoco son delito en política. Forman parte de prácticas y situaciones que en democracia pasan por los veredictos de las urnas. En la compra por parte del Ayuntamiento, en 2018, de casi un tercio en lo que fue la fábrica Artéxtil, los eventuales delitos que la convierten en noticia son otros y graves, de los cuales el entonces gobierno municipal queda al margen mientras no se demuestre lo contrario.

Según investigan los Mossos por orden del juzgado número 10 de Barcelona, detrás de la venta habría una operación de blanqueo de capitales a cargo de los vendedores, entre quienes ha identificado presuntos componentes del experimentadísimo clan Jodorovich, toda una institución histórica en la delincuencia catalana con actividades que desde 1936 han ido del tráfico de drogas al de armas, los robos y, con antecedentes asimismo, también el blanqueo.

Es muy de suponer que los políticos sabadellenses, en concreto los de ERC y Crida-Cup que intervinieron directamente en la operación, no supieran nada de ello. Entre otras razones porque los delitos no se exhiben, se delatan si acaso, y porque saberlo les convertiría a su vez en delincuentes, por complicidad u ocultación al menos. Pero la aparición en escena de los Jodorovich ha venido a evidenciar, eso sí, estilos políticos faltos de consistencia y rigor.

Hasta 2018. la compra en Artéxtil no entraba en los planes del entonces gobierno municipal. Mas que explicaciones, que tampoco las hubo, lo indican hechos y actos, y además lo han repetido de viva voz esta semana y en caliente, ante una comisión consistorial ni siquiera ad-hoc, Juli Fernández (ERC) y Maties Serracant (Crida-Cup), que en el pasado mandato se alternaron mutuamente en los cargos de alcalde y teniente de alcalde de Urbanismo.

Los hechos inmediatos: En 2016, la inmobiliaria dueña hasta entonces de dicho inmueble en Artéxtil entró en liquidación mediante concurso de acreedores, entre los cuales el propio Ayuntamiento con una deuda pendiente de 50.000 euros. El bien salió así en venta sin que, lo supiera o no, el Ayuntamiento mostrara interés por hacerse con él. Lo compraron de conjunto dos razones privadas, la que ahora se relaciona con los Jodorovich y otra que no.

Los Jodorovich no dieron la cara como tales, claro está. La investigación en curso va sobre un familar de la tal familia sobre quien hasta ahora no pesaban antecedentes. Pero sí la dio, la cara, el entonces administrador único de la otra razón social partícipe en la compra, en concurso, y la posterior venta, al Ayuntamiento. Se trata de un sabadellense para nada desconocido: Xavi Palou, ahora en el inmobiliario y, hace 35 años, entre la comunicación y la política.

Sobre 1985, creó y dirigió la emisora Radio 2000 FM que rivalizó con Radio Sabadell. Era el momento de las llamadas “emisoras piratas”, surgidas en un presunto “vacio legal”. Las hay que perduran, legalizadas e incluso algunas convertidas en emisoras municipales. Xavi Palou se acercó a los poderes públicos de entonces y, aunque su radio sucumbió, pagó sueldos a su personal y, ya sin emisora, siguió en la comunicación local al frente de revistas gratuitas.

Como propietario de Artèxtil, en 2017 volvió a acercarse al gobierno municipal, al que tanto y sin éxito persiguió en aquellos tiempos lejanos. Los de Farrés, nada menos. Más allá de lo que ahora son o serán simples declaraciones ocasionales, de aquel otro momento queda más que una foto fija. Tanto como un reportaje en TV3, emitido en el Telenoticies a 11 de agosto de 2017, en el que interviene Maties Serracant, entonces alcalde, y el propio Xavi Palou.

Media fábrica Artèxtil, la de lo que después se convirtió en solar y así sigue, estaba a punto para la demolición. Estaba sentenciada desde 1988, cuando con Farrés de alcalde se aprobó el primer plan de patrimonio, que determinaba la desaparición de lo ya derribado y, por lo menos en las fachadas y volúmenes, la conservación de lo que aún sigue. La noticia de TV3, en casi dos minutos de imágenes y entrevistas, fue entre lo inmediato y lo anecdótico.

Nada de como Banc Sabadell, Solvia mediante, adquirió toda la fábrica y, siguiendo planes urbanísticos, promovió que parte se edificara en bloques de pisos, otra pasara a propiedad municipal y, la ahora motivo de estas nuevas noticias, fuera entonces de propiedad privada aunque parcialmente protegida en lo arquitectónico. Y, desde luego, apenas nada sobre futuros usos, que siguen sin concretarse en ningún proyecto tangible.

La sabadellense Gemma Ruiz, redactora con Mònica Terribas en aquello de “La nit al dia” y novelista más o menos inspirada en el Sabadell “de les dones del tèxtil” en la novela que tituló “Argelagues”, aún novedad editorial en aquel momento, compartía plano y entrevista con una antigua “cosidora de peces” en una cierta visión, por así decir, del edificio reducida a lo emocional. Y, tras ellas, Xavier Palou y Maties Serracant, lo más sustancial del episodio, sobre todo ahora.

Maties Serracant no habló para nada de comprar la parte de Xavier Palou y sus socios. Más bien todo lo contrario: “Estem lligats de peus i mans. Tot el que podem fer es canviar la qualificació de la part municipal (la parte del edificio, apenas un cuarto del total, inmediata a la fachada con la calle Quevedo) y redistribuir l’edificació privada y la part pública (los pisos y plaza en lo que más tarde se derribó, entre la chimenea y la calle Marquès de Ciutadilla).”

Xavier Palou sí apelaba al Ayuntamiento, con quien por lo menos se mostraba dispuesto a tratos, ni que fueran los de vecindad. “Volem preservar la (nostra) part de l’Artèxtil. Del sotan (sic.) en volem fer un museu (no concreta más respecto al tal “soterrani) si l’Ajuntament ens dóna un cop de mà. Lo altre ho preservarem tant com ens sigui posible, evidentent”. La cita es igualmente literal e integra, salió por televisión y sigue en la web del canal autonómico.

En poco más de un año, el gobierno de Serracant y Fernández compró para el Ayuntamiento por 3,2 millones de euros lo que Palou y sus socios acababan de adquir por medio millón tan solo. Cerca de Artèxtil, en la misma calle Alfons Sala, Palou poseía un espacio de coworking que después cerró, y ha dejado rastro en los juzgados de lo social. Vía registro mercantil consta también su paso por otras inmobiliarias, la mayoría con sede en la Cerdanya.

Tanto Serracant como Fernández y con ellos sus respectivos partidos, Crida-Cup y ERC, dan ahora dos justificaciones respecto a su cambio de actuación, del no comprar al comprar al fin. Apelan a una presión ciudadana en favor de la compra y a la obtención en 2018 de unos fondos europeos vinculados al programa EDUSI para el desarrollo urbano sostenible. De ser así, se trataría de decisiones políticas, que la oposición consistorial ni tan solo criticó.

Pero lo que ha atraido hacia Artèxtil al instructor del juzgado número 10 de Barcelona y con él los Mossos, es la presunta presencia de los Jodorovich en la operación y lo abultado de la plusvalía, con un beneficio del 600% nada menos. Que se haya obtenido a costa de las arcas municipales de Sabadell es un dato secundario en el sumario, pero no en lo político (dinero público). Aunque la de Artèxtil trascendió no hace ni una semana, El Periódico informó en septiembre de otras operaciones en el mismo caso o, mejor dicho, causa judicial.

A la aparición de Sabadell como escenario, la precedió en septiembre otro dato novedoso en las noticias sobre los Jodorovich. Mossos detuvo entonces, como presunto implicado, a Simón Montero Jodorovich, actual presidente de la Federació d’Associacions Gitanes de Catalunya, pero de inmediato el juez le concedió la libertad sin cargos, tan limpio de causas e imputaciones como lejos de la marginalidad y el anónimato acordes a la delincuencia.

Se trata de la federación que en Sabadell fundó Manuel Heredia, hace ya casi 40 años, desde entonces ha sido la entidad más representiva del colectivo que la anima y como tal actua de interlocutora ante la administración. También cuenta con afiliados militantes al PSC, ERC o lo que fue Convergència. Y, tampoco ahora, nunca ha dado ni sospechas de nada ilicito, todo lo contrario. Las llamadas víctimas colaterales suelen serlo de la injusticia.

En lo demás, casi lo de siempre. En 2008, sin ir más lejos, los Jodorovich motivaron otra gran causa penal por blanqueo de dinero, que los registros policiales ampliaron a otra más por tráfico de armas. Decenas de armas cortas, pistolas y revólveres, junto con granadas de mano, dieron tema a las fotografías que lo publicaron en periódicos. Acrecentó la leyenda del clan, que como tal también cuenta con sus monumentos y lugares de memoria.

El mausoleo de los Jodorovich, con aires de templo clásico pero protegido por cristales blindados, se asoma al mar en el Cementerio de Montjuïc y, a la vez, sirve de mirador sobre la Zona Franca, barrio donde la familia lleva generaciones, entre el puerto y la gran ciudad. Da para ilustrar relatos más o menos truculentos o descarnados como los que, en la prensa, divulgan el nombre de los Jodorovich desde hace décadas. Y ahora, tambíén en Artèxtil.

Hay fotos en las que miembros del clan, acusados o condenados, van esposados, atados de manos literalmente, camino de la carcel. Aunque desde luego no tenga ningún valor, menos aún probatorio, es muy de creer que si Maties Serracant hubiera pensado si quierq en los Jodorovich, no habría respondido a TV3 tal como lo hizo en 2017. Lo del “lligats de peus i mans”, que dijo, es lo más sangrante de aquellas declaraciones, por abusivo e incoherente. Maniatados van los reos, y él era alcalde o casi.

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