Cómo salvar Can Deu del Cuarto Cinturón: El ejemplo de Gallecs

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Entre un silencio que se vuelve espeso, tal casi la niebla, el futuro de Can Deu como espacio natural ha entrado en un momento crítico, crucial. Las cartas están echadas y, en cuestión de meses tan solo, se decidirá si se salvará o si sucumbirá en cuanto a verde, agua y frescor además de campo y bosque, a la herida mortal de los más seis que cuatro carriles del Cuarto Cinturón, la autovía de Martorell-Abrera a Mataró en cuyo proyectado curso se interpone.

La partida, casi al extremo de los penaltis a fin de partido, se juega en el tablero del Pla de Mobilitat que la Generalitat tiene ahora y hasta abril en periodo de exposición pública, o sea que este es el momento para alegaciones. Allí va un trazado para la Ronda Nord de Sabadell o Ronda Vallès, de Terrassa a Castellar pasando por Can Deu. No está nada claro que supla o impìda el Cuarto Cinturón, sobre el cual también hace planes el Ministerio de Fomento.

Se trata del corazón verde de esta parte del Vallès, con Sant Julià y en él los bosques de Can Deu y Ribatallada, en el centro de un espacio natural mayor. Entre torrentes, llega hasta la Grípia y la Batzuca, por la parte de Terrassa, y por Ribatallada alcanza el Ripoll. Tras él, el de la Tosca rebautizado ahora en Colobrers por lo postizo y pedante del catalanismo, (qué más poder que el de inventar nombres), y más allá de la riera de Santiga sigue hasta Gallecs.

Se llame Ronda Nord de Sabadell o Ronda del Vallès, será lo mismo: una infraestructura a escala comarcal o regional. Será una ronda como las de Barcelona pero aquí metida entre los barrios de Ca n’Oriac y Planada por un lado, el de Can Deu por otro y, frente a los pisos de Roureda, un nudo que sin ser el de la Trinitat tendrá impacto. Y todo ello sensible. Afecta nucleo urbano y entorno natural, valiosísimo, aunque los árboles quedaran indemnes.

Asegurar, desde la alcaldía o la Generalitat, que el bosque de Can Deu no se va a tocar, queda todavía en simple desear o aventurar, y más cuando salvo buenas voluntades o intenciones, de las que el infierno está lleno según cuentan, no hay ninguna garantía de ello, concreta y tangible. Esta actitud se podría entender, incluso, como una forma de elusión, de silencio a la espera que el Ministerio de Fomento se pronuncie y decida sobre el tal Cinturón.

Silencio cuando, en la Generalitat, el conseller del ramo o sea Damià Calvet, ha dicho que, respecto al impacto ambiental del Cuarto Cinturón en su tramo a construir y ojalá descartar entre Terrassa y Granollers (el resto está ya todo asfaltado) lo que le preocupa es Gallecs. Lo dijo hace apenas dos semanas en la sede del Consell Comarcal del Vallès Occidental. A Sant Julià, Can Deu, Ribatallada, Tosca y Togores, ni les mencionó, aún siendo de este Vallès.

Gallecs está más en el Vallès Oriental que en este occidental, sin embargo. Y, aunque en su silencio así lo eludió, no es que Gallecs sea mejor ni más valioso que Can Deu y Ribatallada en lo medioambiental. Sólo sucede, aunque tampoco lo dijera, que Gallecs (733 hectareas de Santa Perpètua a Llissà y de Palau a Mollet), está calificado como Espai Natural Protegit y regido por un consorcio formado por la Generalitat, los propietarios y los ayuntamientos .

Esa, no otra, es la mayor diferencia entre Sant Julià y Gallecs a ojos de la Generalitat y, al caso, el gobierno central o las instancias europeas que decidirán al fin, ya pronto, sobre la autovía de marras, su construcción y su trazado. Gallecs cuenta y, en cambio, las menciones a Can Deu, Ribatallada y con ello Sabadell, se silencian o quedan en meras declaraciones de principios, sin tampoco más recorrido que el de protestas ante hechos consumados.

Pero, más que perspectiva, Gallecs da un modelo para asegurar y encaminar la recuperación y salvaguarda de Can Deu y Ribatallada: Pasa por la intervención de las administraciones públicas, mediante un consorcio que bien puede ser público-privado, y asimismo por dotarlo de la califación urbanística que merece y le corresponde: la de espacio natural protegido. Can Deu no es menos que Gallecs y, además, forma parte del mismo corredor agro-forestal.

Ni siquiera les diferencia la historia, apenas ciertos avatares entre la burocracia y episodios de especulacion. Gallecs fue expropiado hace cincuenta años por el entonces Ministerio de la Vivienda, que proyectaba construir allí otra Ciudad Badía. A efectos políticos, lo salvó el Estatuto de Autonomía, con el traspaso a la Generalitat de competencias y bienes, la cual decidió protegerlo como espacio agrario y gestionarlo en consorcio con los ayuntamientos.

A Can Deu, mientras, le llegó una operación a dos manos entre Caixa de Sabadell y Vimusa, o sea el Ayuntamiento. La adquisición de la finca permitió la construcción del barrio y, en la parte que siguió bajo propiedad de aquella institución entre financiera y social, no hay más proteccion que la de planes urbanísticos locales. De hecho, las afectaciones para el Cuarto Cinturón cruzan todavía el bosque, a la espera de lo que decida el Ministerio de Fomento.

Así pues, para proteger Can Deu y en lo más perentorio, hay toda una linea de actuación, el “modelo Gallecs”, ante la que tanto la Generalitat como el Ayuntamiento parecen no darse aún por aludidos, a pesar que entraría perfectamente en sus facultades. Pasa por declarar Can Deu como espacio protegido, y por tanto desafectar las reservas de suelo para el Cuarto Cinturón, y por gestionarlo junto con Ribatallada mediante un consorcio público-privado.

No bastará para decidir si finalmente se construye o no el tramo de Cuarto Cinturón entre Terrassa y Granollers. Pero, además de contribuir a la preservación de Can Deu-Ribatallada, lo situaría en el mismo nivel de Gallecs al tiempo que refuerza el cinturón verde del Vallès, que comparten. Sea o no en estos términos, esta linea viene a ser la que desde 2014, y en solitario, plantea la plataforma vecinal en defensa del Bosque de Can Deu.

El movimiento de oposición al Cuarto Cinturón no ha llegado a tanto, todavía. Su estratégia, oportuna pero de momento insuficiente, se limita a priorizar la construcción del sistema de rondas de Sabadell, proyectado hace ya más de 60 años en tiempos de Gabriel Bracons, entonces arquitecto municipal. La Gran Via, que otros técnicos y ediles improvisarion después, y ahí sigue, favoreció que aquellas rondas se postergaran o soslayaran.

Con las rondas, la eventual demanda de movilidad se situa en la escala local y regional, no en la incluso internacional de los grandes sistemas de autopistas y autovías. Y, respecto al tramo Terrassa-Granollers del Cuarto Cinturón, esta perspectiva abre también serias dudas sobre la utilidad y conveniencia de la inversión en tamaña insfraestructura. En cuanto a conexiones, en efecto, no crea ninguna, sólo duplica en paralelo el curso de la A7-B30

De Matorell a Terrassa, va un enlace entre la A2 y la C58, y de Granolers a Mataró, entre la A7 y la C-32, la autopista de la Costa. De Terrassa a Granollers, y valga insistir, nada que ya no esté conectado por la A7-B30. Para ir de Sabadell a París o a Parets, no hacen falta más autopistas sobre el Vallès. Si acaso mejorar o desplegar la red comarcal o regional. Y aquí, en efecto, las rondas de Sabadell, la Est, la Nord y la Sud, además de la Oest existente.

En artículos y trabajos, y ultimamente en su imprescindible libro “Sabadell, ciutat fletxada: Una mirada en favor d’un nou municipalisme”, Manel Larrosa precisa indicaciones para el trazado y la configuración de las rondas Nord, Est y Sud, a construir y resolver como un todo en su escala debida, para equlibrar ciudad y entorno natural con más beneficios mutuos que daños. Pero Can Deu-Ribatallada necesita, además, protección explícita y gestión eficiente.

Aunque Manel Larrosa no llegue aquí a concretar tanto, sí brinda al respecto una imagen bien sugerente: “El parc agrari del Nord, Sant Julià, amb la carretera de Matadepera com a camí pacificat central (demana una nova connexió viària amb Terrassa i resoldre el debat de la ronda Vallès)”. Más que “parc agrari” debería ser parque agroforestal, por Ribatallada y Can Deu. Y en cuanto a imagen, un paisaje, es capaz de evocar asimismo al de Gallecs.

En el paisaje de Gallecs, la carretera C59 ocupa un lugar similar, pero con impacto mayor, al de la BV 1248 en Sant Julià, la carretera entre Sabadell y Matadepera. Es el de la carretera, apenas comarcal, de “rodalia” y por tanto “rodal” (las afueras son las afueras y el “rodal” es otra cosa, la “rodalía”), que cruza el parque, lo acerca y ordena, y no debería agredirlo, más bien diferenciarlo de las autopistas sin embargo cercanas. Es otro parecido a considerar.

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