Barcelona se enriquece gracias a un desprecio municipal de Sabadell: El Macba ha recibido la mayor donación de su historia

0

La Vanguardia ha dado la noticia con titular en portada, dos páginas enteras abriendo la sección de Cultura, la correspondiente luz verde en la columna del semáforo y, en titulares, “Un enorme regalo al Macba” o “Rafael Tous dona al Macba mil obras de arte conceptual”. La noticia tiene valor en caliente, y más en las secuelas posteriores. El digital Crónica Global, a cuyo frente la sabadellense Cristina Farrés, también exhibe sensibilidad ante el hecho. Y en Sabadell, los medios locales en silencio, claro.

Porque aunque a estas alturas ni se cita, lo cierto es que Rafael Tous Estany, de estirpe local antigua, ofreció su colección a Sabadell, despreciada por los mismos funcionarios que aquí siguen al amparo del concejal de turno, el de entonces como el que debe haber ahora. Tan remoto como que el tatarabuelo Estany levantó el Pont de la Salut o el bisabuelo fue autor del Casinet, la escuela de la calle Bélgica y la Tipografía Vives, que de funeraria pasó a almacén municipal.

“Artistas del calado de Miralda, Muntadas, Eugènia Balcells, Francesc Torres, Carlos Pazos, Francesc Abad, Àngels Ribé, Antoni Llena, Rabascall, Carmen Calvo, Ferran García Sevilla o Eva Lootz”, detalla La Vanguardia. A jucio de Ferran Barenbilt, director del Macba (Museu d’Art Contemporani de Barcelona) “se integrarán en el museo de manera natural, porque es una colección para la que ésta es su casa: (…) de la mayoría de sus artistas ya hemos hecho exposiciones individuales en el museo”. Cantidad y calidad, y además una historia.

No sólo por ser “resultado de 50 años de coleccionismo: construido desde la complicidad, la amistad al lado de los artistas de toda una generación”: “Una colección –añade Barenblit– construida con cuidado, con intensidad, tanto a través de su participación directa como a través de la acción de su sala Metrònom, que durante tantos años fue un faro de la creación más radical de Barcelona” como así la califica el histórico rotativo. Así es, en efecto. Pero, aunque truncado y frustrante, Sabadell fue más que un simple episodio en esta historia.

Se desencadenó entre 1986 y 1988, aquel episodio político funcionarial. Pero la historia data de 1957, cuando Rafael Tous entró a trabajar en la fábrica textil de su padre, en Sabadell, que no llegó a heredar. En 1968 se estableció por cuenta propia, en la confección, aunque no en Sabadell. Con las primeras ganancias, en el Sabadell textil cerca de proveedores, clientes y amigos de infancia, empezó a coleccionar, lo cual le llevó claro está al afán por exponer sus fondos.

Lo hizo en el histórico Metrònom, primero en Sant Gervasi y, a partir de 1984, a un paso del Born, en la calle Fusina. Programó exposiciones, no todas a partir de fondos de la colección, y funcionó como centro de documentación. Pero sobre 1986 notó que se le hacía pequeño y, sobre todo, tuvo la idea de descentralizar respecto a Barcelona y, a la vez, ampliarlo en un entorno industrial, alguna antigua fábrica textil de las que entonces quedaban fuera de uso.

A través de conocidos comunes, sabadellenses, conectó por ello con el alcalde Farrés, quien al principio se entusiasmó con la propuesta, que durante meses ensalzó y comentó con los más diversos interlocutores ciudadanos. El episodio dejó trazos en la hemeroteca local, pero más al final que al principio, recordado ahora, quizá fueron más trascendentales en ello, “tot plegat”, los gestos y los off-the-record que las declaraciones y noticias publicadas.

Rafael Tous y la diseñadora textil Isabel de Pedro, con prestigiosa marca propia en la moda y partícipe en la colección (ambos formaban pareja) pidieron también cita al director del Diari de Sabadell. Le ofrecieron, ya escrito, un reportaje sobre el Centro de Arte Contemporaneo que así impulsaban para Sabadell, ilustrado con imágenes de centros internacionales sitos en antiguas fábricas, de los que ambos coleccionistas eran asiduos además de admiradores.

El trabajo permaneció durante meses en un cajón. Se publicó tarde, a desgana, y mediante insistencia, pese a las buenas palabras. En lo más conservador de aquel Sabadell, no había más arte a considerar que el coleccionado por el Banc Sabadell, rancio de criterio y por ello más devaluado que las acciones de la firma. Mientras, y así, el proyecto se atascó pronto en los despachos municipales, entre funcionarios y el entonces concejal del ramo, Isidre Creus.

Los Tous-De Pedro pedían solo la cesión de alguna antigua fábrica y, mediante patronato o consorcio, intervenir en la gestión del Centro de Arte Contemporaneo a crear, al cual ellos aportaban sus fondos, también como cesión. En aquel 1987, el Ayuntamiento aún no había adquirido la fábrica Estruch de la Creu Alta. La operación estaba en ciernes. Pero sí vapores como el Píssit, al que nunca ha dado ningún uso, y otros a los que sí, como el Vapor Llonch.

Isidre Creus nunca dijo que no, ni que sí. Comentaba, con sorna y en privado, que “si vamos a Madrid, deberíamos ir con un castillo. Un vapor…¿Saben lo que es?”. Tampoco emprendió gestión ninguna con otras instituciones, nacionales, provinciales o autonómicas. Desplazó el tema al Museu d’Art, donde ya había el mismo personal que ahora, y así fue como Rafael Tous e Isabel de Pedro toparon contra un muro ante el que agotaron más que la paciencia.

La respuesta funcionarial consistió en producir, en la programación del Museu d’Art, una exposición titulada “Els seixantes i setantes a la col.lecció Tous-de Pedro”. Por cinco euros, el portal Todocolección sigue ofertando catálogos de aquello. Desde luego, la muestra por así decir no estaba ni mucho menos a la altura del fondo que Isabel de Pedro y Rafael Tous ofrecían. Se mostraron sólo algunas piezas, para nada lo mejor y, lo peor, muy mal puestas.

Barcelona se enriquece gracias a un desprecio municipal de Sabadell: El Macba ha recibido la mayor donación de su historia 1Barcelona se enriquece gracias a un desprecio municipal de Sabadell: El Macba ha recibido la mayor donación de su historia 2
Isidre Creus, pero también Antoni Farrés, fueron a la inauguración como quien espera que le agradezcan el favor. En realidad, se trataba de un auténtico boicot, obra de los funcionarios que siguen. Rafael Tous e Isabel de Pedro no sabían a donde mirar, entre perplejos y, no les faltaban motivos, en el fondo disgustados porque veían como les estaban tomando el pelo y, sin embargo, la aparente receptividad les impedía expresarlo, denunciarlo, de viva voz.

El boicot funcionarial funcionó. Como la exposición era negligible de por sí, aunque en el Museu d’Art sigue habiéndolas de mucho peores toda vez que el mismo personal allí sigue, apenas tuvo eco fuera de la prensa local. Ya el título era engaño: “els seixantes i setantes” cuando se trataba de una propuesta y un fondo de lo más vanguardista, tanto como que el Macba se inauguró en 1995, bastante después, Barcelona olímpica mediante.

Tras aquello, aquello se solucionó pronto. A los funcionarios los había puesto Isidre Creus, muy a gusto del PSC de Simón Saura y de la CiU de la época, a la que se dio cuota por vías familiares. Entre el populismo, la carrinclonada pertinaz y los poderes establecidos heredados del franquismo, que también. Asi se convino que la colección Tous-De Pedro no tenía interés para Sabadell. No era “popular” ni al gusto oficial local de entonces, que ahí la del “Banc”.

Llegó el momento en que a Rafael Tous y a Isabel de Pedro nadie del Ayuntamiento se les ponía ni al teléfono. El bloqueo se extendió a sus amigos en Sabadell, entre los cuales no faltaban antiguos animadores de la Sala 3 de Belles Arts, punta de lanza del conceptual en Catalunya entre los sesenta que asistieron al inicio de la corriente artística, y los setenta en que la Academia cambió de orientación. Farrés, atento al principio, apareció desbordado.

Aquello fue noticia en la prensa local, pero no la última. En aquella época aún había vida fuera de los despachos. Y asimismo, en aquellos meses, la Cultura municipal liquidó en el Imperial la delegación local de la Filmoteca de la Generalitat, destruyó de modo pésimo las murallas medievales halladas en los hasta entonces Jardinets y, asimismo, la colección de maquinaria textil del museo local, hecho que no trascendió hasta años después

La reacción consistió en un manifiesto titulado “Per un punt i apart en una dècada de política cultural a l’Ajuntament”. En efecto, solo hacía diez años de los ayuntamientos democráticos. Lo firmaron más de 250 sabadellenses, que tanto como expresar frustración señalaban vías alternativas para hacer efectiva la democracia, también en la cultura municipal. A raíz de aquello cayó Isidre Creus y el concejal siguiente destituyó a la directora del Museu d’Art.

Pero, por lo demás, el aparato funcionarial siguió al punto de irse reforzando a medida que cambiaban los cargos y también los partidos en el Consistorio. Y aunque en Sabadell, nadie más ha vuelto a hablar de la Col·lecció Tous-De Pedro, la necesidad del cese del personal municipal a cargo de los museos sigue en la agenda. En la pasada campaña de municipales, la planteó el Cercle d’Entitats de Sabadell, y en concreto la Fundació Bosch i Cardellach.

De la también funcionarial Radio Sabadell al aún entonces concejal Berlanga, o al exconcejal Simón Saura, no faltan quienes de forma pública y activa se conjuran en defensa de dicho personal, como quien defiende un régimen. Aquel caso, a estas alturas, es un antecedente apenas de males todavía mayores, porque prosiguen. Al respecto, baste releer el balance del historiador Josep Maria Benaul, actual director de la Fundació Bosch i Cardellach.

FER UN COMENTARI

Please enter your comment!
Si us plau entri el seu nom aquí