Chinos al frente de establecimientos reaccionan al coronavirus con “vacaciones”: Decenas de persianas bajadas en Sabadell

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“¿Que si los chinos están cerrando sus bares? En Ca n’Oriac, la mayoría“. Respuesta de un repartidor de cervezas. “Aquí en el Centro han cerrado 11, en plaza de España cuatro y, de lo demás, ya no sé. Pero yo no voy a cerrar. Solo si el gobierno de aquí en España lo pide”, confirma a su vez una hostelera de nacionalidad china, establecida en Sabadell.

Lo mismo sucede en bazares, peluquerías y, tal vez con menor incidencia, verdulerías; los negocios habituales entre los comerciantes de origen chino. En una peluquería de la Ronda Zamenhof hay, pegado a la persiana bajada, un rótulo cuanto menos curioso: “Vacaciones: Cerrado. Disculpa las molestias. Nos vemos pronto. Gracias por todo”.

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En la Fonda Huix, también cerrada y situada precisamente frente al Taulí, foco en Sabadell del coronavirus, el cartel resuta más explícito: “Nuestra empresa ha decidido trabajar con mascarillas. Prevenir antes que curar“. Pero ya queda superado. Desde el lunes, la persiana está bajada en la parte del bar-restaurante, aunque no la del acceso a habitaciones.

Pusieron aquel cartel hace días, la semana pasada. En efecto, hubo mascarillas y se recurrió a vajillas desechables, vasos de plástico por lo menos, Es lo que también aquí, incluidos los cubiertos y platos, prescriben las autoridades médicas a quienes se aisla en sus domicilios, en la cuarentena de los 14 días correspondiente a la incubación del coronavirus.

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Tal como estos detalles indican, la comunidad china en Sabadell sabe del coronavirus por lo que transmiten los medios de comunicación de su pais de origen y por lo que les cuentan y dicen familiares o amigos radicados en la China continental. Aunque se trate de situaciones diferentes, tienen otros canales de información y responden a ellos.

“Del consulado chino en Barcelona no he recibido ninguna instrucción de nada, quizá no me ha llegado todavía. Pero esto es España y aquí China no manda ni en los chinos“, argumenta un hostelero chino en Sabadell, dispuesto a cumplir con lo que “España me mande. Si hay que cerrar, cerraré como todos los demás que aquí vivimos y pagamos impuestos”, señala.

Pero, amparados por iguales obligaciones y buena parte de los derechos fundamentales, la comunidad china parte, seguramente, de otras experiencias históricas. La confianza de los ciudadanos respecto al estado es allí algo más reciente que en España, tampoco tanto, y la confianza en la sanidad pública, justo incipiente. El “prevenir antes que curar”, del rótulo.

Tampoco es que sean especialmente aprensivos, pese a que en la ideología de”culturas” e identidades tan imperante en Catalunya, y en España en general con otros matices, quizás también les cae este “miquel”. Y, ni mucho menos, los comerciantes u hosteleros de origen chino se quejan de eventuales desafecciones por parte de sus clientes, a causa del virus.

Y en cuanto al tratamiento de la crisis del coronavirus en los medios de información chinos, y sobre todo en la gestión de la enfermedad en aquel pais, hay otros motivos de fondo: la gravedad que allí ha adquirido el brote, seguida por la inquietud del contagio al resto del mundo, amenaza a la fluidez del comercio internacional, cuyo centro es ahora China.

Los bares, bazares y peluquerías, de Ca n’Oriac a la Creu de Barberà, también lo acusan. No tanto, tal vez, como otros entornos urbanos donde la población de origen chino es más densa, caso en Barcelona del barrio de Fort Pienc, junto a la antigua estación de los Ferrocarriles del Norte, o la Ronda Sant Pere, y otros entre el Besós y Badalona. Pero, aún así, también.

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