En pleno coronavirus: El Taulí no es tercermundista, pero cifras en mano puede parecerlo

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¿Por qué la alarma es mucho menor en Alemania o Francia que en España o Italia?. Hay un dato: Alemania cuenta con 8’3 camas hospitalarias por 1000 habitantes, en Francia la ratio es de 6’5, y en Italia y España de menos de la mitad, 3,4 y 3 respectivamente. Paises de los llamados del tercermundo exhiben índices idénticos o parecidos.

España, con sus 3 camas, figura con la misma ratio que Nepal o Trinidad y Tobago, el Himalaya o las más ínfimas Antillas como imagen de lo remoto. China andará algo por encima de las 4 (el ránking es de la OMS en 2011, que el Banco Mundial difunde aún). Estados Unidos está algo por debajo, con 2,9 camas, y al final de la cola van Mali, 0,1, y precisamente Irán, 0,2.

La crisis del coronavirus radica, por lo menos en parte, en la capacidad de tratar e ingresar pacientes en los sistemas hospitalarios. No es solo una cuestión de cantidad, de pacientes y de camas. También importa, y mucho, la calidad de dichas camas, su efectividad y, tanto o más, su accesibilidad, y aquí lo público o lo privado. Aunque el tamaño cuenta, en efecto.

Bajando a Sabadell, el índice que resultaría de dividir las camas disponibles en el Taulí con los 400.000 habitantes de su area de referencia, no es equiparable a las de dicho ránking. Una area hospitalaria de un centro público, no es un pais. Tampoco un hospital es de por sí todo un sistema hospitalario. La cifra, soltada sin más, sería de susto. Pero es un dato.

Para dichos 400.000 habitantes, el Taulí disponía de 697 camas a fecha de 2016, y de 753 en 2011, ya en pleno arranque de los recortes. En índice de camas por mil habitantes, 1,7 en 2016 y 1,8 en 2011. Hace diez años, Sabadell y su comarca estaban algo mejor dotados que ahora, o no tan peor, dicho de otro modo. Para valorarla, no obstante, hay que situarla en contexto.

Si Sabadell y su comarca fueran un pais independiente, andarían aqui entre Zimbaue, Egipto o la República Dominicana. Ocurre, no obstante, que no solo no es independiente, que esa sería otra historia, sino que el Taulí es por fortuna solo parte de un sistema mayor, comarcal (Sant Cugat y Terrassa) y regional (Barcelona) que además no es solo público y, sobre todo, diversificado.

Por contra, la media del Vallès Occidental, Taulí incluído, es relativamente alta, 4’75 camas en su conjunto, según datos de la Generalitat (Idescat) a fecha de 2018. La del Barcelonés, algo menor: 3’93 camas por habitante a pesar de los grandes hospitales y la concentración de centros privados. Y la media de Cataluña, de 2’45 camas, por debajo del total de España.

Ante la crisis del coronavirus, el Taulí es una pieza vulnerable o, mejor dicho, mas vulnerable que otros hospitales comarcales en el Vallès Occidental, los que hacen subir la media. No es de descartar, y llegado el caso sería de apreciar, que el Taulí pudiera derivar pacientes a otros hospitales de la comarca, a pesar de que a estas alturas tampoco vayan sobrados.

El Taulí, en el fondo, no deja de ser una muestra de lo que es la sanidad española, incluída la catalana, con respecto a la de otros paises europeos. Tiene grandes profesionales en todas las escalas. Es excelente en especialidades como la cirugía en fetos, y se cuenta entre los pioneros en microcirugía o, también, la oncopediatría que le quitaron. Pero le faltan camas.

Ser puntero, y con larga trayectoria en ello, da calidad al conjunto. No es ningún lujo. De ahí, también, lo sensible de la pérdida de oncopediatría y lo lamentable de la insidia política y mediática que tiene nombres, apellidos y cabeceras, la del rotativo local que desde luego no habría caído hasta tales fondos en otras épocas y con la profesionalidad de antiguos redactores.

La perdida de peso de la ciudad en la gestión del Taulí, y el modo como se gobierna desde otros despachos, es otro factor a considerar, cada vez más sensible. La pérdida de oncopediatría no ha sido más que otro episodio en ello. El director del hospital, Joan Martí, a quien calificaba de “tecnócrata” Crónica Global en su frustrada noticia aún por aclarar, quizá tiene más todavía de “burócrata”.

Pero no importa menos lo básico, el número de camas, las dimensiones… La cantidad no se contradice con la calidad. Van mejor juntas, mutuamente. En las manifestaciones de 2017 a raíz del colapso que entonces afectó a las urgencias del Taulí, además en plenos recortes, una pancarta señalaba: “Doblant llits es guanya sanitat”. Verdad, si no va a costa de calidad.

Y no sólo camas en la sanidad. También en lo asistencial. Si contara con una residencia pública para la tercera edad, Sabadell y el propio sistema sanitario afrontarían con mayor tranquilidad la actual crisis del coronavirus. Personas de lo más vulnerable estarían ahora de lo mejor protegidas. En ello, también paises como Francia o Alemania van muy por delante.

En Francia hubo elecciones municipales el pasado domingo. Con precauciones, pero con una normalidad que ojalá no se revele temeridad. Y en cuanto a los resultados, que los lectores juzguen. En Perpiñán, al otro lado de la frontera, ganó en primera vuelta y va para alcalde el marido de Marine Le Pen, Louis Alliot. Allí hay quien le teme más que al coronavirus, todo un lujo. Aquí no, claro.

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