¿Cómo será la vida tras el coronavirus? Del pasado al futuro, historia de Sabadell

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Libreta de ahorro de la Caja de Ahorros de Sabadell, diseñada por Ricard Marlet

La salud es lo más valioso, bien se ve ahora. También, entre otros muchos motivos más, porque de ella depende la economía, en lo material. Y en lo cultural, en la propia salud va la percepción que las personas tienen de sus vidas y el futuro. Sobre ella proyectan y realizan, si son capaces. Si no es el motor de la historia, que decía Marx, al menos sí un carburador

La invención de las vacunas contribuyó a la fundación de las cajas de ahorro, en un ejemplo de ello. Entre otras causas y razones, claró está. De las vacunas, precisamente, se trató en un solemne acto conmemorativo de los 150 años de la que fue Caixa d’Estalvis de Sabadell, en 2009. Estuvo a cargo del patriarca de la historia económica en España, el Dr. Jordi Nadal.

Lástima que no se publicara el discurso. El Dr. Jordi Nadal, si la memoria no falla, descendió al XVIII, y en él la invención de las vacunas entre otros grandes avances y cambios sucedidos en aquel siglo de las luces: una cierta prosperidad que aquí fue la de la “Catalunya a l’Espanya moderna” de Pierre Vilar, la Enciclopedia, o los Derechos del Hombre y el Ciudadano, en la Revolución Francesa.

El Dr. Jordi Nadal, discípulo de Jaume Vicens Vives, refirió asimismo la ilustre contribución sabadellense al desarrollo y aplicación de las vacunas, a caballo además con aquel siglo y por tanto en plena Ilustración. Sabadell era entonces casi nada, solo un pueblo y ni grande. Pero había inteligencia, y aquí el Dr. Anton Bosch y Cardellach, médico e historiador a la vez.

Tal como escribió los Anales de la Villa de Sabadell desde el año 987 hasta el de 1770, la primera obra de historia local, redactó trabajos médicos, entre ellos una Memòria llatina sobre un catarro epidèmich observat en Sabadell en 1802, premiada con medalla de oro por la Academia de Medicina de Barcelona. Los médicos a la vez historiadores abundaron.

De entonces viene, en efecto, el sentido de la previsión, la previsión social para la cual se fundó la Caixa d’Estalvis de Sabadell antes que, como las demás, derivara con mayor énfasis a la actividad financiera. Va en la visión capaz de proyectar el futuro desde el conocimiento del pasado, tan de la modernidad. Y para ello hubo que superar siglos de epidemias.

La pandemia del coronavirus no romperá ni tal solo la globalización, la economia basada en el comercio a escala mundial. De China han partido tanto la pandemia como, también desde el principio, los fármacos, tratamientos y equipos para combatirla. Ni menos aún socavará la modernidad ni la previsión social, No volverán los siglos de las epidemias, del XIV al XVII.

Pero habrá reajustes. El Estado del Bienestar, algo que Inglaterra no empezó a desarrollar hasta la postguerra mundial, tiene formas muy diversas dentro de la actual Unión Europea, y por tanto diferentes en su efectividad como se empieza a ver. Alemania y Francia, más estatalistas y sobre todo más ricas en recursos, no llevan igual la crisis que Italia o España.

En España y en ella Catalunya sin ser excepción, el sistema sanitario y el hospitalario en concreto se fundamentan, además de en la intervención del estado (seguridad social con su seguridad pública), en parte de los restos y vestigios de lo que fue la prevision social de aquella burguesía industrial (cajas y mutuas) y en el ancestral legado de la iglesia católica.

Parte de los restos de aquella previsión social entre filantrópica o eclesial ha derivado en el actual sector privado, con sentido empresarial pero sin que este fuera su origen. Y la otra parte, quizá la menos rentable, ha caido en la tutela más o menos intensa del estado, que tampoco la ha integrado en su sistema estatal, el de la seguridad social y la sanidad pública.

Sabadell, y si se quiere en atávica comparación con Terrassa, es un ejemplo de ello. El Taulí son poco más que los restos de aquellas iniciativas (cajas y mutuas), caídas en un mundo perdido desde antes de la quiebra de la caja de ahorros, El estado lo ha rescatado en menos que más. La Generalitat le tiene como a un cliente externo, y de ahí casi como a un deudor que tutela.

La debilidad del Taulí, manifiesta en su insuficiente dotación de camas, tiene un fondo de lo más estructural, por no decir desestructurado. Casi como una casa sin amo. Desde antes de los recortes, la Generalitat no la hace crecer ni lo suficiente siquiera y, además, le quita especialidades tan genuinas, estratégicas y eficientes del Taulí como oncopediatría.

En Terrassa, por contra, está muy claro lo que es público, el Hospital de Terrassa en la red del ICS), y lo que es privado de uso público , Mútua de Terrassa en la XUP (Xarxa d’Ús Públic) como el Taulí, pero allí con una mutua de verdad detrás y al frente, que además en Sant Cugat coincide y comparte presencia con el Hospital General de Catalunya, privado.

Tras la epidemia del coronavirus habrá, sin duda, una revisión a escala también global de los sistemas de sanidad, públicos y privados. Y en lo local, en Sabadell, deberá ser la ocasión para actuar en terminos de capacidad dimensionada a la ciudad y, asimismo, de reequilibrio territorial, dentro mismo de la comarca e, igualmente, a escala regional. Este sería el reto.

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