La Fundació Barnola Vallribera dona 20.000 euros al Taulí, para equipos de alta tecnología frente al coronavirus

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El equipo de intubación Glidestone, en una imagen promocional del fabricante

Con los 20.000 euros, el Tauli remata la compra de tres equipos Glidescope para intubación en vías respiratorias, a un precio de 17.000 euros unidad, que evitan contactos con el paciente, facilitan su tratamiento y, a la vez, disminuyen el riesgo de contagio en el personal sanitario. Dinero bien empleado y cuando más falta hace.

“Desde la Fundació Benéfica Barnola Vallribera nos hemos limitado a buscar recursos de emergencia en nuestro presupuesto y a ponernos en contacto con el Taulí, que ha decidido el uso conveniente para este dinero. Contribuimos y animamos otras donaciones”, explica su presidente, el pianista y exconcejal Joan Manau.

La Fundació Barnola Vallribera se constituyó para administrar el legado testamentario del industrial textil Feliu Barnola y su esposa Dolors Vallribera, fallecidos sin hijos. Decidieron destinar a obras benéficas su patrimonio en herencia, formado sobre todo por fincas e inmuebles, la mayoría ahora en alquiler.

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Dolors Vallribera y Feliu Barnola

La Fundación, a la vez que mantiene el valor del legado, cada año destina 100.000 euros a dotar proyectos o actuaciones asistenciales dedicadas a la infancia, mediante concurso abierto. Su patronato está formado por sabadellenses a título particular. Destacan en él empresarios y otros profesionales, como el pediatra del Taulí Pere Obiols.

“Estos 20.000 euros no afectan esos otros 100.000, que van a seguir concediéndose igual que cada año”, advierte Joan Manau. “Sólo hemos buscado donde arañar dinero, porque la situación lo reclama y, además, puede servir para animar en ello a otras fundaciones, entidades o instituciones. Ahora mismo, todo es poco”, remarca.

Feliu Barnola, al frente de su empresa de hilatura y fibras regeneradas, contribuyó en vida a actos caritativos y, en un hecho que no trascendió hasta la reciente polémica sobre la plaza Marcet, salvó del holocausto nazi a dos matrimonios judios holandeses, de apellido Boers y Adelaar respectivamente, que en 1942 llegaron en su huida a la frontera francesa.

Feliu Barnola, que tenia de proveedores a Boers y Adelaar, también empresarios textiles a su vez, encontró ayuda en Josep Maria Marcet, entonces alcalde de Sabadell y diputado en las Cortes. Consiguió que los fugitivos pudieran entrar en España, cuya frontera se les cerraba, y movilizó a ministerios y organismos consulares para que viajaran a las Antillas holandesas, de donde emigraron a Estados Unidos.

Los Boer y los Adelaar eran originarios de Frísia región a caballo con Alemania en el norte de Holada, donde la comunidad judia resultó intensamente diezmada en el holocausto. Al matrimonio formado por Barend y Mimi Boers puede vérsele, precisamente, en un película familiar de su boda, incluída en un artículo de la Jewish Telegraphic Agencý

Feliu Barnola, asimismo, restauró en 1949 la ermita de Sant Feliuet de Vilamilanys, en Rubí, donde en 1949 instituyó un aplec. Formaba parte de la finca de Can Ferran, célebre después por su restaurante. En su fundación, sin embargo, queda de ello un recuerdo remoto. Si es que formó parte del legado, la fundación ha primado las fincas urbanas sobre las rústicas.

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