“Bastó pedirlo a Defensa para tenerlos casi al acto aquí, y excelente”, agradece el cogerente de la residencia de Castell Arnau

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La situación no es para nada grave ni hay ningún caso diagnosticado entre los 56 ancianos de la residencia Els Jardins de Castellarnau. La alarma saltó por un empleado con síntomas, tampoco diagnosticado, y desde luego de baja laboral. Por precaución, y a falta de otros recursos, se pusieron en contacto directamente con el Ministerio de Defensa.

Ellos mismos (el ejército) contactaron con Servicios Sociales, Delegación del Gobierno en Barcelona o los organismos competentes para plantarse aquí en menos de 24 horas y con todo el equipo“, cuenta el cogerente de la residencia. Allí siguen desde el viernes por la mañana y continuarán hasta el domingo, entre 26 y 30 militares al mando de un capitán.

La residencia de ancianos, inaugurada como tal hace apenas un año, tiene aún dos plantas vacías aunque amuebladas y equipadas. Sobre 110 plazas disponibles, aún solo 56 estan ocupadas. Esta circunstancia facilita la desinfección, en la que anda ahora el ejército, al permitir el traslado de los ancianos de una planta a otra mientras todas se van desinfectando.

Esto no es solo limpiar con agua y lejía”, advierte el cogerente de la residencia. En efecto, el Ejercito de Tierra ha trasladado una unidad nbq (nuclear, biológica y química) protegida por monos blancos y potentes máscaras negras, así como otra unidad sanitaria con una teniente enfermera al frente. Pero el resto, tropa de infantería mecanizada, Regimiento Barcelona, 63, con su capitán.

El edificio de la Residencia es el de aquel centro de rehabilitación de la ONCE en Castell Arnau que, a mediados de los años setenta, fue pionero y casi único en la formación de invidentes, para hacerlos autosuficientes. Aún ahora la finca es propiedad de aquella corporación. La actual residencia de ancianos está a cargo de una empresa, que lo tiene en alquiler.

La residencia ha sido iniciativa, como empresaria, de una vecina de Castellar con más de 30 años de experiencia en el sector. Han llevado la crisis del coronavirus lo mejor posible, con aislamiento del centro desde semanas antes del estado de alarma, y con previsión y oficio también para conseguir guantes y mascarillas. “Tenemos pero ya muy justitos”, reconocen.

Y, además de un alivio, valoran la convivencia con los militarios como “una gran experiencia. Todos son magníficos profesionales, eficientes y educadísimos. Pero a quien quizá más aprecian los ancianos es a la teniente enfermera y sus tres auxiliares, que dirigen los traslados, Ella viene de Sant Climent, los especialistas NBQ de Valencia, y los demás de Barcelona.

La Ume y la alcaldesa Marta Farrés
“No sé porqué, quizá porque suena más, al principio pensamos que vendria la UME (Unidad Militar de Emergencias) pero ahora no creo que hayamos podido tener un servicio mejor en todos los sentidos”, admira y agradece el cogerente. El celo por mantener límpia de virus la residencia está siendo extremo. “Toda prevención es poca“, creen desde la residencia.

La alcaldesa Marta Farrés supo de la llegada de los militares a Sabadell porque así se lo comunicó la Delegación del Gobierno, al que ella misma pidió la colaboración del ejército para labores de desinfección y limpieza en la ciudad, en términos generales, “Su visita es muy de apreciar, pero aquí no había ni hay ningún foco“, matizan desde la residencia.

Marta Farrés, inadvertidamente y quizá por efecto de la sorpresa ante el despliegue y el lugar, calificó la situación de “foco importante” en declaraciones a medios. La aclaración es solo de matiz. “Entre estos 56 residentes y las otras 25 personas que de trabajamos en la residencia, de auxiliares a especialistas, todos estamos más tranquilos ahora”, concluyen.

1 COMENTARI

  1. En La Albada es imposible hablar con los familiares en estado grave debido a la ausencia de teléfonos en las habitaciones y por lo tanto como tampoco hay dispositivos móviles o tecnólogicos es imposible las videollamadas………..y si a eso sumamos que no tienen televisiones para distraese y abstraerse de la dura realidad que les ha tocado vivir la situación se convierte en triste y penosa a pesar de estar muy bien cuidados por un personal sanitario que está haciendo lo imposible y más por hacer esta situación más llevadera………….pero que no haya teléfonos o dispositivos tecnológicos para videollamadas hace sumamente duro para los familiares los últimos momentos………..

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