“Mi experiencia en Sabadell es inolvidable”, declara la sargento Miriam Aguirre, del REI Salamanca, 11

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La sargento Miriam Aguirre a la izquierda, en primer término, en su cuartel de Salamanca /REI Salamanca, 11

La sargento primero Miriam Aguirre, del Regimiento de Especialidades de Ingenieria Salamanca (REI, 11) recordará siempre Sabadell. Desde que fue madre, se trataba de su primera misión en campaña, durmiendo lejos de su familia. Su marido, militar en el mismo regimiento, se acogió esta vez a las reducciones de jornada para atender a las hijas y la casa.

“Mamá, ¿ya has matado al coronavirus?”, fue la bienvenida de su hija, al regreso. Lo cuenta, junto a dos soldados del REI 11 destinados a otras misiones, en un amplio reportaje publicado en La Gaceta de Salamanca. Lo más duro, para ella, no han sido las jornadas de 14 horas montando el hospital de campaña, de 8 de la mañana a 10 de la noche. Ha sentido más estar lejos de sus hijas.

Le aliviaron las videollamadas, tan pronto llegaba al hotel, y el ambiente de trabajo y hospitalidad vivido en Sabadell, junto a voluntarios, bomberos, sanitarios, operarios civiles y personal municipal, todos dando lo mejor de si mismos. Y se emocionó cuando “nos reunimos”, con policías, mossos, “todos quienes allí trabajábamos, nos pusimos a aplaudir, con las sirenas y las luces”, tal como quedó grabado en videos.

En Sabadell, “había que trabajar con bastante prisa porque el hospital (de la ciudad) estaba saturado”, recuerda. La sargento Miriam Aguirre pasó incertidumbre cuando cambiaron los planes, y se desmontaron tiendas para poner paneles: ” Queríamos ayudar a la sociedad, bien fuese con nuestros medios o con el panelaje que eligieron después, y no sabíamos si tendríamos que regresar”.

Salvo el incidente, ningún problema: “Nosotros nos adaptamos al medio y estamos instruidos para trabajar con cualquier tipo de material. Trabajamos con la empresa civil de los paneles tal como lo hubieramos hecho con nuestros propios medios“, los del batallón de castrametación, especializado tal como indica este término latino en la construcción de campamentos, cuarteles u hospitales, también.

Y de Sabadell, a la sargento primero Míriam Aguirre le queda el recuerdo, entrañable, de la hospitalidad, entre los compañeros civiles o de otros cuerpos en el trabajo, y en el apoyo que todos ellos recibieron de la ciudad: “Cuando nos venían a buscar los autobuses al hotel para llevarnos a la pista cubierta donde se montaba el hospital, los conductores nos daban las gracias, y también los vecinos nos aplaudían al pasar

“Y”, prosigue, “durante el trabajo (14 horas diarias en el pabellón, aunque teníamos un catering para las comidas, vecinos con negocios particulares nos traían ensaladas envasadas, pizzas donuts…” Para el REI Salamanca, 11, que de Indonesia durante al tsunami a Afganistán o la Antártida participa en todas la misiones internacionales, trabajar en España tiene una emotividad especial.

Aquí, va el calor de los conciudadanos: “Recibimos muy buena acogida y gran apoyo. Desde camioneros que nos dan destellos al cruzarse con nosotros, aplausos y gracias en los balcones”. Pero, más estando como en casa, o tan cerca, la sargento Miriam Aguirre no niega su “respeto por el coronavirus” “No existe el riesgo cero y todas la medidas de protección son imprescindibles”, advierte y recomienda la militar

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