Luces, sombras e incógnitas en el acuerdo entre Marta Farrés y Lourdes Ciuró, sobre el Ripoll y la Gran Vía

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El gobierno municipal Psc-Podemos ha contratado como “asesores” dos notorios miembros de JuntsxSBD, el economista Toni Font y el entrenador de tenis Oriol Vega, ambos en sus listas pese a que no llegaron a concejales. Al Ayuntamiento le costarán unos 100.000 euros anuales, o sea unos 300.000 en términos de mandato. El 17 de marzo, firmaron su contrato.

En lo estético será feo o bonito. Ciutadans, precisamente, ya lo ha criticado por feo. Pero en términos administrativos la figura del “asesor” es legal, aunque controvertida. Y como acto político, tiene en este caso tanto de criticable como de sugerente, entre lo estimulante y lo inquietante, también, en las complejidades que crea y las perspectivas que abre.

Se van a ocupar del Ripoll, la Gran Vía y, por la cuenta que les trae, van a asegurar que los tres concejales de JuntsxSBD, encabezados por Lourdes Ciuró, apoyen al gobierno municipal PSC-Podemos durante el resto del mandato. En efecto, esta portavoz marca hoy posiciones al respecto, mediante un artículo en Diari de Sabadell. “Caldrà innovar i liderar”, se titula.

De momento, aún al principio, apenas indica voluntades rotundas como tales, la de liderar, y por lo tanto mandar, pero sin ninguna concreción en cuanto a finalidades, y un lenguaje cargado más de tópicos que de datos. Lo de la innovación en lo económico, como si fuera un valor de por sí, y las apelaciones al medio ambiente, también sin definir mucho más.

Pero el Ripoll es una pieza crucial, importantísima no solo para Sabadell. La ávida ambición de Lourdes Ciuró tiene la virtud de ponerlo sobre la mesa. Se trata solo de añadir datos al gesto para ver su alcance. Tanto como un eje mediambiental del mayor rango, el Ripoll es sobre todo un gran activo histórico, urbanístico y económico, con mucho a poner en valor.

También a efectos de mercado. El Ripoll, que fue cuna de la industrialización en Sabadell, es asimismo el mayor polígono industrial de la ciudad, aunque no se le cuente como tal ni se diga ahora, tampoco. Cuenta con 400.000 metros cuadrados construídos en naves, muchas de gran calidad y valor patrimonial, y muchas asimismo vacías o mal aprovechadas todavía.

Con ser grande, el de Sant Pau de Riusec es menor. Solo caben 300.000 metros cuadrados, si es que se edifican. Y si bien está situado a pie de autopista, junto a la Universitat Autònoma y el Aeropuerto, no deja de ser un entorno suburbial, todavía inhóspito. El Ripoll, en cambio, está mejor integrado en la ciudad aunque todavía le falte, en accesibilidad sobre todo.

¿Qué hay que hacer con el Ripoll y en el Ripoll? De momento, el actual gobierno municipal ha tomado una medida: segregarlo más o menos de su restante agenda y terreno políticos, y como tema entregarlo a un grupo sin articulación formal en el gobierno, al extremo que sigue constando como oposición, y con él darlo en liderazgo a su portavoz, Lourdes Ciuró.

Antes que Lourdes Ciuró, la alcaldesa Marta Farrés deberá explicarlo, justificarlo y desde luego defenderlo, en función de finalidades y estrategias que deberían existir, pero no se han expuesto todavía. Es de esperar que abarquen las mayores ambiciones para la ciudad, dado el potencial del Ripoll además de su valor patrimonial, en medio ambiente e historia.

La decisión de entregar en comisariado el Ripoll, y además la Gran Vía por lo que parece, a alguien hasta cierto punto ajeno al gobierno municipal, tampoco es tan original, o no del todo. Hay ciertos antecedentes. En tiempos del alcalde Manuel Bustos hubo, por ejemplo, comisionados para el Patrimonio, o para el plan de un Parc de Salut vinculado al Taulí.

Aunque puntuales, dieron resultados. El arqueólogo Isaac Álvarez, como comisionado para el Patrimonio, consiguió por ejemplo que el Molí Mornau, en el Ripoll precisamente, fuera calificado por la Generalitat como Bien Cultural de Interés Nacional, y asimismo emprendió y realizó en parte un ambicioso programa de restauración de edificios, también en el Ripoll.

Pero a estas alturas del caso, de momento tan opaco que Lourdes Ciuró apenas lo ilumina en su artículo de hoy, hay dudas. También se podría nombrar un comisionado para atajar la creciente degradación urbana en todo el Sector Sur de la ciudad, que no se va a resolver con un teatro músico-infantil en el espacio donde sigue el ruinoso Mercado de Campoamor.

O, asimismo, el Ripoll se podría encarar desde otro tipo de organismo municipal como, sin ir más lejos, bien se resolvió durante el último mandato de Antoni Farrés y los primeros meses con Manuel Bustos de alcalde. El urbanista Pere Vidal, funcionario de carrera además de político ocasional, dirigió una oficina técnica encargada de planificar y gestionar el Ripoll.

Todo ello está aún por explicar, y no se trata ahora de prejuzgarlo. Pero sí, y no menos importante, también sugiere vertientes de lo más positivo. Que el Ayuntamiento cuente con alguien ocupado específicamente del Ripoll, sea desde fuera o desde dentro del aparato funcionarial, y ello a justificar aún, no es ninguna mala cosa de por sí, bien al contrario.

Y el economista Toni Font Renom, entre los dos contratados al efecto, tiene un perfil más que interesante en este escenario. Además de haber dedicado a la Gran Via su reciente tesis doctoral, conoce muy bien el Ripoll, con vinculos profesionales y personales. Su familia es la de los ilustres Josep Renom Costa, arquitecto, y Vicenç Renom Costa, arqueólogo. Un dato.

El Ripoll tiene sus dueños, a quienes conoce y le conocen. Esta es otra de las especifidades de este territorio. Se trata, en gran parte, de industriales activos en el textil, históricos, y en cualquier caso de herederos directos. En términos del sabadellenquismo más rancio, se podría decir incluso que se trata de unos “buenos amos”. Dentro lo que cabe, claro está.

Entre estos “amos” los habrá dispuestos a invertir en el Ripoll, con iniciativas inmobiliarias. Hay proyectos al respecto, algunos con años de gestiones pese a no haberse concretado. Entre otros los de la familia Martí Escursell (Grupo Moventia) en torno al Moli Mornau, al pie de la carretera de Castellar. Y se trata de todo un Bien Cultural de Interés Nacional.

Desde el Gremi de Fabricants, estos “amos” nunca han perdido de vista la valorización del Ripoll, absolutamente crucial. Si el parque inmobiliario no encuentra salida en el mercado, avanzarán las ruinas sobre él, la ciudad perderá potencial económico y, como parte de la ciudad, el Ripoll se debilitará. Gran error, el de pensar que se trata sólo de un parque.

Ni siquiera el Parc Catalunya es sólo un parque. Forma parte del Eix Macià que además sirvió para financiarlo. Y también seria falso presuponer que los “amos” del Ripoll tienen partido propio, JuntsxSBD. Se trata de colectivo genuino y oportunamente articulado, lo cual es muy positivo, pero asimismo diverso y plural en las inclinaciones políticas personales.

Igual que en él se pueden reconocer figuras históricas de lo que fue Convergència i Unió, los hay también con vinculaciones familiares a Ciutadans, ahora mismo bien a la izquierda del PSC en la política municipal, y la fuerza más crítica ante esta “operación Ripoll” liderada por Lourdes Ciuró. Aún en ciernes, concierne a un gran tema de ciudad. De aquí, la expectación.

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