Coronavirus en el Taulí: El hospital debe emitir un informe, o admitir una auditoría, sobre su actuación en la pandemia

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Los silencios pueden ser elocuentes, y a veces es oportuno callar para escucharlos, aunque sólo se trate de silencios. Los silencios entorno al Taulí, con su sempiterna opacidad, nunca dejaron de ser graves. El último, y también por ello el peor, sigue a una pregunta: Antes y después del covid 19, ¿Sabadell y su comarca tienen, o tendrán, un hospital a la altura de sus necesidades?

El Taulí aún no ha contestado a estas dos cuestiones básicas: ¿Cual era su capacidad previa a la pandemia y cómo ha respondido, de momento, a la misma? Y la que sigue: ¿Qué efectos ha tenido en cuanto a derivaciones hacia la sanidad privada (casi todo o mucho de lo que no era Covid ) y, no menos sensible, en las célebres listas de espera? padecidas por quienes no son clientes de privadas.

Hace ya una semana que las asociaciones de vecinos de esta parte de la comarca (Moviment Veïnal del Vallès) lideradas por las de Sabadell (Federació d’Associacions de Veïns-FAVs) vinieron a plantear estas dos cuestiónes incluso de modo solemne, durante una rueda de prensa telemática con notable presencia de medios, prolija en intervenciones así como en preguntas.

Nadie más, sólo el movimiento vecinal, ha puesto por ahora estas dos cuestiones sobre la mesa. Ni siquiera los partidos del Consistorio, o el Ayuntamiento como tal. Y eso que se trata, en lo más básico y lo fundamental, de saber con datos en la mano en qué situación están el Taulí, y asimismo la atención primaria, ante la evolución de los efectos del Covid y su proyección en el futuro.

¿Cual es realmente el número de camas que el Taulí tiene o puede tener abiertas? ¿Cuántas en Uci y criticos? ¿Cual es la capacidad de las Urgencias, además de las camas de agudos en las plantas? ¿Se hospitaliza a los enfermos durante todo el tiempo necesario? ¿Cuántos y qué casos, hospitalizaciones o tratamientos, se derivan a la privada con cargo a la sanidad pública universal? Faltan las respuestas.

Desde 2005, ni los vecinos ni nadie, en realidad, disponen de datos ni siquiera aproximados al respecto. Como referencia más reciente, a falta de otra, el presidente de la FAVs, Manuel Navas, se remitió al entonces llamado plan de choque que en aquel 2005, con Marina Geli en la conselleria de Salut, elaboró la Generalitat. La comarca de Sabadell y parte de la del Vallès Oriental, en la zona de Mollet, aparecieron como las más deficitarias.

Y de lo peor, a lo malo. Entonces, hace veinte años, los pacientes del Hospital morían en las aceras del Parc Taulí tras ser expedidos desde el mostrador de urgencias, situación que se llegó a dar en varios casos. Pero los colapsos a cada brote de gripe han continuado, así como las camillas acumuladas durante días en pasillos porque al hospital, no al personal incluída la dirección, le falta capacidad material, estructural y seguramente presupuestaria.

Sin un informe actual, elaborado desde el Taulí, la propia Generalitat, o incluso algún tipo de auditoría externa, no hay modo plausible de tomar decisiones, plantear inversiones y, en definitiva, llevar a cabo una política sanitaria en Sabadell, digna de tal nombre. Por ello, en la rueda de prensa se le preguntó, a Manuel Navas, si a su parecer el Ayuntamiento debe encabezar la petición de este informe, aunque no tenga competencias en hospitales.

Y así ha caído sobre el tema otra cortina de silencio. Tras recalcar su “plena sintonía con la alcaldesa Marta Farrés”, en quien sin embargo nadie habia personalizado, Manuel Navas propuso y propone una “Mesa sobre Salud”, con la sociedad civil y los sindicatos además de las asociaciones vecinales, como receptora y negociadora de dicho informe. La tal Mesa, en lugar del informe, se convirtió de este modo en el titular que han dado los medios.

Tal vez sería mas coherente que este informe lo requiriera y recibiera el Ayuntamiento, representado además junto a la Generalitat en la junta de gobierno del Taulí. También por rigor democrático, los partidos del Consistorio y el gobierno municipal deberían sacar del mismo las conclusiones convenientes, y concretarlas en decisiones. El debate público, con o sin mesas, debería operar en cualquier caso a otro nivel, el de las opiniones particulares.

El informe sobre cómo está el Taulí, y qué necesita, es ahora el instrumento imprescindible para plantear cualquier futuro, en lo que quede de pandemia y en la dotación hospitalaria básica que necesite la ciudad. Lo demás cae, en efecto, en el saco de las simples opiniones, siempre limitadas y puntuales. La diferencia entre una actuación a partir de un informe y otra sin él viene a ser la misma que va entre la política y el simple politiqueo, por así decir.

La dirección del Taulí, además, no ha salido de este último terreno, en el que debe sentirse cómodo, toda vez que lo busca y utiliza con el evidente afán de dictar en lugar de informar. Durante toda la crisis del Covid-19 no ha convocado ninguna rueda de prensa y sólo ha emitido un comunicado el cual, además, tuvo por única y explicita finalidad desautorizar a un medio barcelonés que describió situaciones de colapso en el hospital, en el inicio de la pandemia.

La dirección del Taulí sólo ha informado, en lo que haya informado, mediante entrevistas por encargo concedidas a determinados medios, los oficiales de Sabadell y la ACN, aún más oficial, resueltas al estilo de los publirrepotajes comerciales. Y no ha dado en ellas ningún dato sobre los déficits y carencias estructurales (camas, urgencias…) que el Hospital padece desde sus más remotos orígenes. Tampoco sobre sus necesidades, más allá de lo inmediato.

También ha hablado, o mejor distraído, con noticias tan pintorescas como las del proyecto de unos respiradores construidos a base de bricolage, carísimos por ello si es que realmente se llegaron a producir, lo cual no consta porque tampoco ha vuelto a “informar” del tema. Las cortinas de humo, y en ellas las ventas de los mismos humos, suelen formar parte de los rituales de la opacidad. La transparencia tiene otros usos y prácticas, por supuesto.

No se trata, tampoco, de cortar o bailar cabezas, tema este de las “entrevistas” que a su libre albedrío, conveniencia o interés, la dirección del Taulí se ha ido autoproduciendo, con sus medios a mano. Y, menos admisible aún que en estos juegos, ahora incluso siniestros, los tales medios quieran presumir de “preguntas incómodas”, como hizo este sábado el editor de Diari de Sabadell con un artículo injurioso para el periodismo y la propia ciudad.

Lo necesario, imprescindible, de un informe sobre el Taulí es tan verdad como aquellas tres o cuatro que cantó un barquero en el cuento correspondiente. Los vecinos, y Manuel Navas, serían aquí el barquero, frente al estudiante que navegó de balde dándoselas de sabio. Y hay otra verdad, ésta si del barquero y bien oportuna en el periodismo: “Oficio que no da de comer a su dueño, es una tontería ejercerlo, y mucho peor si se hace con entusiasmo”.

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