Crisis en el Taulí: En el hospital infradotado, la Generalitat se apoya en el fundador de la patronal Cecot

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La crisis no se ha cerrado. En el Consejo de Gobierno del Taulí siguen dos puestos vacantes. La Generalitat resolvió de inmediato el del dimitido presidente, el economista Modesto Custodio con dilatada experiencia como directivo en agencias bancarias de la ciudad. Le ha remplazado Mariona Creus, también sabadellense, que como enfermera ha marcado época en la historia de la sanidad en Catalunya. Pero todavía quedan por cubrir las otras dos bajas.

Se trata de las que, junto a Modesto Custodio, han dejado el asimismo dimitido Enric Blasco, ingeniero al frente de la consultora Idp y presidente de Aigües Sabadell, y el Dr. Josep Simó Deu, emblemático cirujano, que ha pedido el relevo toda vez que ha agotado su mandato. Mientras, la crisis se ha confirmado como política desde el momento en que la alcaldesa Marta Farrés ha pedido que la Generalitat consensúe los dos nombramientos pendientes.

Aun sin hacer pública su carta de dimisión ni efectuar declaraciones, Modesto Custodio ha hecho constar su desagrado con la Generalitat, por la infradotación que sufre el hospital y por actuaciónes como el lamentado cierre de Oncopediatría, que además debilita la calidad excelente e innovadora del Taulí en las enfermedades infantiles llamadas “raras”. El hasta ahora presidente guardó silencio en su momento. Sin embargo, se trata de hechos, y graves.

Pero hay otros datos a considerar, tal vez, más allá de la polémica en la que Marta Farrés e Ignasi Jiménez, alcalde de Castellar y presidente del Consell Comarcal, se han limitado a censurar a Alba Vergés, consellera de Salut, por sus gestos y sus formas. Le han lanzado un sonoro “así no”, respecto a los nombramientos efectuados y pendientes. Como cuestiones de fondo, no obstante, apenas han recordado el caso de la Oncopediatría, en testimonial.

No se han cuantíficado cífras, en la infradotación del Taulí. Tampoco se han puesto nombres ni apellidos a la crisis. Por ejemplo, no deja de resultar relevante la identidad de los otros tres vocales del Taulí, entre los seis que nombra la Generalitat, que siguen en sus cargos. Dos de ellos, el terrasense Eusebi Cima y el también vallesano Dr. Manuel Balcells, militante éste a ERC, son auténticos pesos pesados en la política catalana, la general y la comarcal.

Los poderes de Cima y el Dr. Balcells
Eusebi Cima fundó y presidió la patronal Cecot. Desde las patronales, como empresario, fue asimismo vicepresidente de la Mutua Terrasense, matriz de la aseguradora laboral Egarsat en la que también confluyó la Mutua Sabadellense, fundadora del Taulí al que abandonó en 1995 tras extinguirse, y por tanto puntal del Grupo Mutua Terrassa, potencia de la sanidad privada no sólo en Catalunya. Actualmente, preside el consorcio del Hospital de Terrassa.

Su advenimiento al Consejo de Gobierno del Taulí, con el cargo de vocal en el que sigue, se produjo en 2015, con Juli Fernández en la alcaldía de Sabadell y Boi Ruiz en la Consellería de Salut. Formó parte de una operación truncada, y que además apenas trascendió, en la cual se especuló con fusionar la Corporación del Taulí con el Consorcio Hospitalario de Terrassa. Por ello, a la vez, Modesto Custodio fue nombrado vocal en el Hospital de Terrassa.

Eusebi Cima y el Dr. Manuel Balcells no han dimitido del Taulí, ni es de esperar que lo hagan. Tanto como peso, tienen vida propia y múltiples conexiones políticas, de las que no cabe excluir a Marta Farrés. Tampoco dimitirá el director del Hospital, Dr. Joan Martí, obligado a trabajar con los medios que la Generalitat le destine y a seguir las indicaciones que, también desde el Consejo de Gobierno, debe avalar en cualquier caso la Conselleria de Salut.

Eusebi Cima y el Dr. Manuel Balcells, que fue Conseller d’Universitats, Recerca i Societat de la Informació en la Generalitat durante solo 32 días, entre abril y mayo de 2006, mantienen relaciones muy estrechas, centradas en el Hospital de Terrassa, y en el de Sabadell han dado muestras de su poder, incluso anecdóticas. Sería el caso del célebre respirador a construir mediante copiadoras en 3D que el Taulí homologó y publicitó, aunque no consta si lo usó.

Se trata, en su ingeniería, de un proyecto obra del laboratorio Leitat, adscrito al histórico acondicionamiento y docks en la Terrassa lanera. Hasta enero de 2017, Eusebi Cima fue el presidente del Leitat. Le remplazó Jordi William Carnes, antes Conseller d’Agricultura con Pasqual Maragall, teniente de alcalde en el Ayuntamiento de Barcelona con Jordi Hereu y director del turismo municipal hasta la crisis de Colau con el PSC, en aquel mismo 2017.

El Dr. Manuel Balcells, a su vez, es Health Comissioner de Leitat Technological Center. Así lo presentan textos redactados en catalán o castellano. Y, dentro del mismo Leitat. es a la vez director del Centre per a la Integració de la Medicina y la Tecnologia Innovadores (CIMTI), patrocinado por la Generalitat y la Fundación la Caixa. Tal como su nombre indica, se inspira en el CIMIT (Consortia for Improving Medicine with Innovation and Technology) de Boston.

El CIMIT está vinculado al monumental Massachusetts Hospital General, y con él a Harvard. El Dr. Manuel Balcells, que como facultivo es un muy destacado traumatólogo especialista en medicina deportiva, también se aplicó a este modelo en el Hospital de Terrassa, donde entre 2011 y 2013 fue director de la Área de Conocimiento, casi la mano derecha de Eusebi Cima en la presidencia, y del proyecto estratégico Torrebonica, atascado sin embargo.

Así llamado, aquel proyecto promovió la conversión en campus universitario del antiguo sanatorio antituberculoso de Torrebonica, que a raíz de aquel proyecto la Fundació Sant Llatzer vinculada al Ayuntamiento de Terrassa y partícipe junto al mismo como entidad propia del Consorci Hospitalari de Terrassa, compró por 10 millones a la antigua La Caixa, ahora Caixabank. En Terrassa, claro está, cuentan con estrategias y proyectos de ciudad.

El dimitido Modesto Custodio tiene razón

Pero tanto en potencial como en problemas, el Taulí es bien diferente al de Terrassa. Entre otros detalles, no ha de procurarse un campus universitario porque en realidad forma parte de la Universidad Autónoma, de la que viene a ser su hospital clínico según el modelo del Clínic con respecto a la Universidad de Barcelona, la central. El Hospital de Sabadell padece, en cambio, una falta de dotación considerable y crónica, todavía por cuantificar en cifras.

La comparación con el Clínic de Barcelona también podría ser útil en este extremo. Ambos pertenecen a la llamada Xarxa Hospitalària d’Ús Públic (XHUP), o sea que pagan sueldos más bajos que Bellvitge o Terrassa, y encabezan áreas hospitalarias de referencia comparables asimismo en tamaño, con 420.000 usuarios la del Taulí y 520.000 el Clínic. La dotación del Hospital de Sabadell debería equivaler, por lo tanto, a cuatro quintas partes de la del Clínic.

Hay discriminación, en efecto.´Lo indican las respectivas memorias de 2018. La comparación apenas se salva respecto a quirófanos para partos. El Taulí dispone de siete y el Clínic ocho, a pesar que éste es puntero en obstetricia y ginecología. También van bastante a la par en sus plantillas de médicos respectivas: El de Sabadell con 908, y de 1172 en el de Barcelona. Pero en todo lo demás, y en lo más sustancial, el Taulí está todavía más por debajo.

En cuanto a personal de enfermería y auxiliar, la proporción se rompe. El Clínic tiene a 2.513 en plantilla, y el Taulí 1.969. Va en relación con el número de camas, quirófanos y consultas. El Clínic cuenta con 31 quirófanos y el Taulí con 16 o, si acaso, 21 con la suma de los 4 del Centre Quirúrgic Ambulatori, el de cirugía menor de Sant Fèlix y el del cap de Cerdanyola. Y en camas, en el Clínic hay 720 para hospitalización convencional, y en Sabadell sólo 465.

Todo ello se traduce en menor capacidad, mayores listas de espera, derivaciones a centros privados y, no menos sensible, en menores oportunidades para la investigación y docencia, como corresponde a hospitales universitarios. Pérdidas de especialidades tan valiosas en el Taulí como Oncología pediátrica, en la que era pionera y puntera con resultades iguales a los de Vall d’Hebron con un trato a pacientes más personalizado, suponen más que un agravio.

Un plan de objetivos para Mariona Creus
El gobierno municipal de Sabadell y el Consejó de Gobierno del Taulí a formar tras esta crisis tienen objetivos a cumplir y, es de esperar, deberán acometer de inmediato un programa de actuación o un plan estratégico. Datos en mano, y en especial los deficitarios, no debería ser difícil llegar a consensos, entre la Generalitat, el Ayuntamiento y, si fuera oportuno y por lo menos a efectos de coordinación, con las áreas hospitalarias vecinas, del Vallès a Barcelona.

La nueva presidente del Taulí, la sabadellense Mariona Creus, resulta sugerente, incluso esperanzadora, por mucho que la comunicación de su nombramiento, efectuada de modo unilateral por la Generalitat haya sido criticada por Marta Farrés, por las formas aunque no por el fondo. Se trata de una de las personas que mejor conocen la sanidad en Sabadell y en el conjunto de Catalunya, con gran compromiso cívico y un prestigio profesional rotundo.

En 1961, nada menos, la asistencia primaria nació en Sabadell con ella de enfermera. A base de trabajar para pagarse los estudios, recién había obtenido su diploma en la Universitat de Barcelona. Trabajó también en el Nen Jesús, donde fue directora de prácticas en la escuela de enfermería Epione, así como en aquellos vetustos Eucaliptus, la entonces municipal Clínica de la Salut, donde había sólo 30 camas de las cuales ocho en una misma habitación.

Pero en el Vall d’Hebron, el mayor hospital de Catalunya, su huella sigue aun más profunda. Entre 1984 y 2000, fecha de su jubilación oficial, fue coordinadora y después directora del área de enfermería. Entre 2002 y 2011 ha sido decana del Consell de Col·legis d’Infermeria de Catalunya. Y, si bien jubilada, su actividad no cesa. Desde 2007 es vicepresidente de la Fundació Ictus, que encabeza Xavier Trias, exalcalde de Barcelona y exconseller de Salut.

También porque a Mariona Creus no se la entendería sin aquello del “compromiso social”, que en ella son hechos, historia incluso, y para nada un tópico. Pudo haber ido a la cárcel, tal como la sufrieron varios de sus compañeros médicos o todavía estudiantes de medicina o enfermería con quienes en 1971 fundó y formó el Grup de Professionals de la Salut de la Assemblea Democràtica de Sabadell, la sección local de la Assemblea de Catalunya.

Y ahora corresponde marcar objetivos para el Taulí: Superar déficits, equipararlo a un Clínic o al Germans Trias i Pujol de Can Ruti, resolver asimismo el maltrato que el personal del Hospital de Sabadell nunca ha dejado de sufrir, mirar a la comarca y valorar la posición de Sabadell entre Barcelona y la Catalunya interior, y sobre todo anticiparse al futuro. Queda por ver quien lo ha de liderar, y si ello compete a Mariona Creus. Pero no hay más principio.

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