En Sabadell hay 3000 vecinos okupas sin remisión, según datos municipales: Ciudadanos plantea medidas

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Adrián Hernández, portavoz municipal de Ciudadanos, y un inmueble en Can Puiggener

“Hay tres sectores en nuestra ciudad con un indice de viviendas ocupadas igual o superior al 3 por cien: Can Puiggener, Sud y Can Feu-Oest“, denuncia Ciudadanos en la moción que ha presentado al Consistorio, que la debatirá y someterá a votación en el pleno del próximo martes. No cita fuentes, respecto a estos datos, pero aún así resultan verosímiles.

Y más, si se considera el dato global. En Sabadell hay 1332 viviendas ocupadas .La alcaldesa Marta Farrés lo dio por cierto en una reciente rueda de prensa. Citando la misma fuente, un registro o relación municipal, Ciudadanos ha divulgado asimismo que en 2017 se cifraban en 1111 y, por tanto, desde entonces se ha dado un aumento superior al 20 por cien.

Toda vez que las considera viviendas, y a las viviendas corresponde un promedio cercano a tres vecinos por cada una, en Sabadell se tratataría de más de 3000 habitantes. En situación de ilegalidad, por okupas, el Ayuntamiento no debería empadronarlos en los domicilios que habiten. Pero en este extremo, el silencio informativo resulta considerable, y comprensible.

En 2018, el cómputo era de 1128, solo 17 más que el año anterior. Desde entonces, se ha disparado. Nadie ha aclarado si el Ayuntamiento tiene también datos sobre viviendas donde las ocupaciones se hayan resuelto, bien mediante acuerdo con los propietarios o por la vía de los desalojos. A la vista de dichos totales, no se aprecia que hayan tenido gran efecto.

Estas cifras selañan, de entrada, lo elevado de la cantidad de viviendas ocupadas. Los últimos datos oficiales y fiables al respecto corresponden al censo de 2011, efectuado puerta a puerta por el Instituto Nacional de Estadística-INE y el Idescat autonómico confirmaron que en Sabadell había en total 10.184 viviendas vacías. El próximo censo será el de 2021, el año próximo.

Y además de apuntar que el fenómeno crece sin remisión, señala una alza muy concreta y fuerte entre 2018 y 2019. Más que a coyunturas económicas o a alzas en el mercado de las viviendas, que no fueron especialmente críticas en aquel momento puntual, se deberían por lo menos en parte a la eclosión de las mafias que ocupan viviendas para traspasarlas a vecinos.

Sin entrar en estos aspectos, el grupo municipal de Ciudadanos (Cs) mantiene en trámite su moción, a someter al Consistorio en el pleno del próximo 6 de octubre, en la que insta una batería de medidas análoga a la que, en forma de propuesta de modificaciones en leyes, le costó el pasado jueves una derrota en el Congreso de los Diputados.

Propugnan agilizar los desalojos y endurecer las penas por usurpación de vivienda, el delito que corresponde a las okupaciones. Podemos y PSOE, los partidos del gobierno también en el municipal de Sabadell, han liderado el rechazo a a las medidas. De traslarse el resultado al pleno del próximo martes, Cs quedará solo en el Consisitorio, sin más efecto que el debate.

En la experiencia de Sabadell, las okupaciones no se deben solamente a la crisis de 2008, en la que además de aumentos del paro y caídas en las rentas familiares, estalló la mayor crisis de vivenda sufrida en España desde la guerra civil y, en ella, cambios radicales tanto en el mercado como en políticas públicas de vivienda, que en Sabadell se volvieron inoperantes.

Cuando el Ayuntamiento vuelva a construir viviendas sociales, las ofrecerá en régimen de alquiler, y no en propiedad tal como fue la práctica de la promotora municipal VIMUSA y la política oficial del Estado desde aquella Ley de Vivienda de 1956 redactada por el falangista Arrese. En expresión de Franco, convirtió a “los proletarios en propietarios”, privados.

El tema escuece, en particular al gobierno municipal PSC-Podemos. Bastó que Cs entrara en el registro su moción para que al acto la alcaldesa Marta Farrés convocara de inmediato una rueda de prensa en la que, como titular, dio el de “tolerancia cero frente a la ocupación”. El pasado verano, en declaraciones a El Mundo, se escudó por contra en la “falta de competencias”.

Del Amazon de Can Roqueta a la manada de Sabadell
Aunque sí en el actual mandato, no será esta la primera vez que el consistorio discuta sobre viviendas y ocupaciones. En el mandato pasado abundaron, y omitieron hechos relevantes. Entre otros la vinculación de las ocupaciones con otras formas de delincuencia, incluidas las llamadas mafias, disparadas desde 2018 tal como apunta el registro municipal al respecto
A estas alturas, y a pesar que aún resulte determinante, la falta o la insuficiencia de políticas públicas de vivienda debería ir ganando fuerza como argumento. La crisis estalló hace más de doce años, y no alcanzó las devastaciones de la guerra ni la autarquía de postguerra. Y, a pesar de marginal, la delincuencia ha ganado cuota, con graves motivos de alarma social.
Los hechos de la llamada “manada de Sabadell”, precisamente, pusieron en evidencia toda una red de inmuebles ocupados, antiguas fábricas e incluso lo que fue una oficina bancaria, convertidos en focos de delincuencia e insalubridad. Entre los barrios de Can Feu y Gracia, abarcaba de la carretera de Terrassa a casi las puertas del Institut Pau Vila.
Antes de aquella grave agresión sexual, el Ayuntamiento conocía el estado de los inmuebles que, competente y por tanto no exempto de responsabilidad, solo desalojó y saneó tras la alarma social consiguiente. Hubo, por lo menos entonces, mas que tolerancia. A aquel gobierno municipal, no obstante, le tocó heredar, lidiar y resolver la quiebra de Vimusa,

Vimusa perdió millones a raíz de una frustrada operación emprendida por su participada Sabadell Creixent. Con Joan Badia, antiguo empleado del Banc Sabadell como apoderado, figuran entre otros socios la Cambra Oficial de Comerç i Indústria y la Fundació Gremi de Fabricants. En tiempos, construyó la actual sede de la Delegación de Hacienda en Sabadell.

El fiasco le vino a causa del proyecto de promover un párking de camiones, con hoteles y talleres de reparaciones, en la gran finca que Vimusa poseía en Can Roqueta y vendió en 2017 por 10 millones para tapar el agujero contable. Además de patrimonio municipal, a Sabadell le costó que, durante más de un lustro, el Ayuntamiento no construyera viviendas públicas.

Pero al caso es solo una parte del problema. El sector entre Can Feu y carretera de Terrassa, escenario de aquella manada que como la venta de Can Roqueta ha caído en el silencio político-mediático tan de este Sabadell, recuerda lugares como el Detroit de Robocop, con sus abandonadas fábricas convertidas en guarida de delincuentes, más que a un barrio de vecinos.

En Can Puiggener, a su vez, la Asociación de Vecinos denunció ya en 2018 la acción de las “mafias de la patada en la puerta” que se encargan de reventar pisos desocupados para facilitar la entrada a una familia sin techo a cambio de 300 o 400 euros“. Como en el caso de Vimusa en Can Roqueta, El Dia de Sabadell fue el único medio en publicarlo como noticia.

Respecto a Can Puiggener, Sud y Can Feu-Oest, los socioliberales de Ciudadanos advierten, en su moción, el porcentaje de viviendas necesitadas de rehabilitación supera en mucho el 11 por ciento señalado por la Unión Europea en su EDUSI (Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible. Contra lo que declaraba Marta Farrés en agosto, concierne al Ayuntamiento.

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