Can Deu-Ribatallada cada vez más en manos del Estado Francés: El poder de Macron sobre el bosque sabadellense

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De prosperar en su empeño por adueñarse de Suez, mutinacional del agua y los residuos, el Estado Francés se convertirá en el mayor copropietario de Can Deu-Ribatallada, el tan maltrecho pulmón verde de Sabadell y su parte del Vallès. Macron se está implicando muy a fondo en la opa que Veolia, heredera de la histórica Eaux de Paris y estatal en un setenta por ciento de su capital, prepara sobre Suez, donde la participación pública resulta menor.

Suez es propietaria al cien por cien de Agbar (Aigües de Barcelona) que a su vez posee el 74 por ciento de Aigües de Sabadell (el 26 restante pertenece al Ayuntamiento de Sabadell). Entre su patrimonio sobresale la finca de Ribatallada, de largo la más extensa y con mayor valor ecológico en Can Deu. En ambos aspectos, supera la que es propiedad de la Fundació Antiga Caixa Sabadell. A diferencia de ésta, además, se libró mejor del temporal de 2017.

Aunque Caixabank, a través de su matriz Criteria, es el principal accionista privado de Suez, con un 5 por ciento de su capital, la prensa española apenas informa sobra la opa de Veolia, animada por Macron con gestos insólitos en un presidente de la República. En Francia, al contrario, la información al respecto va a raudales, en un gran culebrón político-financiero. Lo último, esta semana, ha sido la incautación judicial de ordenadores en la sede de Veolia.

El director ejecutivo de Suez, Bertrand Camus, se resiste a la opa. Pretende, claro está, el mayor valor posible para las acciones que administra, y aduce la existencia de inversores dispuestos a pagar más por ellas que Veolia, el Estado al caso. A lo mismo aspira Caixabank, y aquí Criteria. Antoni Fainé dimitió hace semanas de su cargo como consejero de Suez. Criteria parece no aferrarse a su parte de Suez, pero si vende procurará el mejor precio.

En París, donde ahora se dirime esta operación multimillonaria (la capitalización bursátil de Suez asciende a 10.160 millones de euros y el presidente de Veolia, Antoine Frérot, afirmó la pasada semana ante el Senado francés que su “oferta no tiene vuelte atrás”), la cuestión es de Estado. Y, desde luego, la propiedad de Ribatallada, su valor medioambiental y, por lo tanto, su importancia para Sabadell y la región de Barcelona, les resultan de lo más remoto.

En Can Deu, Macron manda más que la alcaldesa

En Sabadell, en cambio, es relevante. Por Can Deu y porque evidencia como en el cada vez más convulso sector de los servicios, incluidos los de tanto interés público como el agua o la calidad medioambiental, las tomas de decisiones tienden a alejarse, también cada vez más, de aquello o aquellos sobre lo que deciden. Can Deu es ahora otra muestra. En cuanto a títulos de propiedad, Macron manda más aquí y ahora mismo que la alcaldesa Marta Farrés.

Para Can Deu, esta nueva incidencia es como lluvia sobre páramo desolado, que se escorre sin poner la tierra en sazón. Además de coincidir con los seis años del temporal que arrasó en gran parte el bosque, desde entonces sin un programa claro de recuperación forestal, se acaban de cumplir cinco de la aprobación consistorial unánime de la moción que presentó Ciutadans al respecto, y de las 3.500 firmas de vecinos que claman por la municipalización.

La moción instaba e insta aún al gobieno municipal a que “estudie las fórmulas más viables de participar o asumir la titularidad del bosque de Can Deu, valorando las oportunidades que se presenten, teniendo en cuenta el indiscutible valor ecológico y de uso social público específico de este bosque; en el marco de una ciudad que debe ser sostenible, tanto desde un punto de vista medioambiental como económico”. Mandato claro y preciso, sin duda.

Los dueños de Can Deu

Pero hasta la alcaldesa Marta Farrés, cinco años después, nadie le ha hecho ningún caso. Hace unos meses apeló al “diálogo con los propietarios” y, con el acuerdo unánime otra vez del Consistorio, instó a la Diputación para que incorpore Can Deu y el Ripoll al Parc Natural de Sant Llorenç del Munt, lo cual más que resolver el tema, y a falta de otras medidas, es pura dilación. Implica un proceso de años que obliga a replantear el Parc Natural en sí.

Hay una razón de fondo tan obvia como inconfesa: el impacto del Cuarto Cinturón aún por concretar como proyecto, trazado y configuración. Desde el Plan de Ordenación Urbana de 1992 (Plan General) y por tanto Farrés con el concurso incluso de entidades ambiantalistas, el Ayuntamiento mantiene en Can Deu reservas de suelo destinadas a dicha autovía, Y así, se pasa de puntillas sobre la protección del paraje forestal, sin remediar su ruina.

Entre los propietarios no hay capacidad de iniciativa, salvo la del Ayuntamiento. En efecto, entre ellos concurren tipos y figuras muy diferentes, y, contra lo que se tiende a dar por supuesto, la Fundació Antiga Caixa Sabadell con sus 8 hectáreas no es el más importante ni el que mejor cuida su finca, entre otras razones porque tras la quiebra de Caixa Sabadell tampoco dispone de los recursos convenientes para ello ni, por si sola, puede obtenerlos.

En Can Deu poseen y explotan terrenos propietarios de masías vecinas, ancestrales. Entre los propietarios figura asimismo el obispado, con la iglesia de Sant Julià y sus alrededores, e incluso el Ayuntamiento, a quien pertenecen una finca adyacente a la calle Josep Pla, junto a las llamadas “Casas de Vallehermoso”, e igualmente la zona de picnic vecina a la iglesia. Y en Ribatallada, gran finca y gran joya medioambiental del paraje, también tiene sus derechos.

La Ribatallada de Macron

Ribatallada formó parte de la aportación patrimonial con la que el Ayuntamiento participó en la fundación de la Compañía de Aguas de Sabadell SA, en 1949. En aquel entonces, sus minas y su pantano, construido a fines del siglo XIX y en ruinas desde que las riadas de 1962 lo destruyeron, suministraban una parte nada negligible del agua consumida en Sabadell. A su valor patrimonial se suma el del castillo medieval, pozos de hielo y un horno de cal.

Como espacio forestal, ninguno en Sabadell se le puede comparar. Abarca desde masas de pino, encina y roble hasta bosques de ribera mucho mayores, frondosos y espectaculares que los del torrente, en la otra orilla del Ripoll, que por decisión municipal llaman ahora de Colobrers en lugar de la Tosca, su nombre genuino y popular anteriormente. Y todo ello en la linde misma del casco urbano, a pie de paradas de autobús y enfrente de las viviendas.

Por mucho que Macron sea afín a Ciudadanos, tampoco va a intervenir. Otro trabajo tiene. Pero da ejemplo. Como socioliberal, y sobre todo como presidente de la República, En este afer Veolia-Suez demuestra ahora un insólito arrojo en favor del eficiente sector público francés, y por tanto del interés público, frente al privado. Y más cuando aquí municipalizar suena todavía a escándalo, incluso en Can Deu que de hecho es público en su mayor parte.

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